TITULO ORIGINAL: Secuestrada
CENSURA: +18 Erotismo MUY Explicito
“No leer con supervisión de un ADULTO”
Esta historia no es de mi autoría, la adapte según las
necesidades que yo le vi necesarias. Desconozco el nombre de la verdadera
autora ya que yo conocí esta historia cuando ya la había adaptado alguien más.
Espero que les guste tanto como a mí.
Los personajes de “Black Veil Brides” fueron cambiados
por los integrantes de “Lovex”
SINOPSIS
Cuando Julian Drain, uno de los criminales más buscados
en toda Finlandia, le convocaron para el secuestro de seis chicas millonarias
en Tampere, no dudo ni un segundo en aceptar la oferta.
Lo que no pensó… fue enamorarse de una de ellas.
CAPITULO 1
Janikka Leppälä apretó el celular entre sus manos.
Agitada, pero no lo daba a notar. Solo un suspiro. Sus cinco mejores amigas
habían desaparecido en lo que iba de la noche y si su instinto no le fallaba…
ella podría ser la siguiente en desaparecer.
-¿Quién eres? – Pregunto al teléfono. Nadie le respondió.
- ¡Maldición, me has estado llamando toda la maldita noche! – Grito
desesperada. Tenía dieciséis llamadas de ese mismo número y ni siquiera sabía
de quien se trataba. –Tú… tú las has secuestrado…- dijo Janikka, refiriéndose a
sus amigas.
-Se dónde estás ahora- Le respondió él. Tan mecánico y
relajado. –Te estoy viendo.- Janikka solo logro ponerse más nerviosa al oír
esas palabras. Vio a ambos lados de la habitación, estando completamente sola.
–Así que… escucha, necesito que salgas de la habitación en donde estas.
-No lo haré.- Respondió ella, nerviosa.
-Nena, tienes dos minutos para salir de tu habitación ¿De
acuerdo? O si no me tocara a mí tener que sacarte de ahí… si es que no nos
quedamos un rato a aprobar la cama.
-¿Vas a matarme?- Susurró Janikka, apunto de derramar las
primeras lágrimas de la noche.
-Sal de la habitación.- Le dijo serio. Sin escrúpulos,
como siempre. –O esta vez te juro que mato a una de las prostitutas que me he
traído.- Y rio por el teléfono. –No, no… quiero decir: tus amigas.
Janikka salió fugaz de su habitación. Casi corriendo,
jadeante y con el pánico en la garganta. –Eso es…- Susurró Julian, por el
teléfono. –Ahora ve a la cocina.
Y entonces, una ligera idea se instaló en la mente de
Janikka. Colgó el teléfono y corrió con todas sus fuerzas hasta la puerta
principal de la enorme mansión de sus padres en Tampere, pero cuando intento
abrir la puerta… ya era demasiado tarde.
-Ah, ah.- Negó el. –Te dije que vayas a la cocina.-
Janikka sintió las manos de aquel hombre apretarle la cintura, sintiendo el
contacto de su piel con la suya, tibia, temblorosa, suave, un desliz altamente
provocador y sensual, pero que a la misma vez la sumía con salvajismo entre los
brazos de él.
Julian le cubrió la boca a la misma vez que obstaculizaba
su respiración. Y antes de que ella pudiera caer desmayada Julian susurró algo
en su oído. –Resultaste más hermosa que las demás, eso…- Delicadamente se
hundió en el cabello de Janikka, entre su apetecible olor, la estaba dejando
sin conciencia, y poco a poco se sentía dueño de ese cuerpo que ella manejaba.
Ese, que empezaba a atraerle. –Me gusta.
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Abrió una lata de
bebida energetizante y se la tomo completa. Para luego estrujar el envase y
tirarlo al suelo. Sus músculos estaban tensos, en especial los bíceps, pero que
bien se veía igual. Guapo. Guapísimo. Traía los pantalones a la cadera, algo
que le hacía sentir relajado, justo como necesitaba sentirse en ese momento.
Camino de un lado para otro, tomándose la última lada de
su bebida, hasta que por fin la puerta de ese descuidado departamento, que
había rentado por unas horas, empezó a sonar.
Theon McInsane, Vivian Sin’amor, Sammy Saarela, Jasón y
Christian entraron en el departamento, cada uno con una chamarra de piel
puesta.
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| (De izq. a Der. "Vivian Sin'amor, Julian Drain, Theon McInsane, Sammy Black, Jason y Christian) |
-¿Dónde están?- Le pregunto Theon a Julian, él señalo la
primera puerta del pasillo de habitaciones. Sin siquiera hablar. Los cinco
hombres que habían entrado caminaron hasta la habitación, en donde seis chicas
se encontraban inconscientes. –Vaya, vaya…- Rio Theon al observar a las seis
mujeres sobre el suelo. Guapas. Sensuales. Altamente provocativas. Una de ellas
sobre todo, le llamo la atención. –¿A
cual me llevare?- Pregunto riendo de nuevo, y el sollozo de una de ellas se
escuchó fuertemente. –Shh…- Dijo colocando su dedo índice sobre sus labios.
-Tú escoge.- Le dijo Julian
-La quiero a ella.- Señalo con el dedo a una de las dos
rubias que sobresalían entre las seis.
Todas empezaron a sollozar, completamente asustadas. Julian la ayudo a pararse
y se la entregó a Theon.
-Yo quiero a ella…- Dijo Vivian, señalando a la morena de
en medio. Julian hizo lo mismo, quitándose de encima a dos de las seis mujeres.
-Yo me quedo con ella.- Dijo Sammy, señalando a otra de
las morenas. Julian la puso de pie y se la entrego.
-Yo quiero a la última.- Señalo Jason, Julian la ayudo a
ponerse de pie, y se la entrego igualmente a Jason. Quedándose con solamente
dos mujeres.
-Yo a ella.- Sentencio Christian, señalando con la punta
del dedo índice a Janikka. Fijándose minuciosamente en el bonito escote que
tenía en su blusa.
-No.- Negó Julian. –Ella es mía.
-¿Y desde cuando tú eliges?
-He hecho la mayor parte de esta maldita misión. Lo justo
sería que yo me la llevara.- Le dijo Julian. De alguna manera su sentencia tenía
fundamento, pues Janikka manejaba más cuentas bancarias que las demás.
-Ok, está bien.- Contesto Christian, fastidiado. –Me
llevo a la otra.
Y al cabo de dos minutos, seis hombres tenían a seis
mujeres junto a ellos. Seis secuestradas, con la intención de hacer que cada
una de ellas, roben a sus propias familias accediendo a las cuentas bancarias
de estas. Cada hombre se iría con una de ellas a distintos lugares del mundo.
Para no poder ser encontrados jamás. Y volver con las manos llenas de dinero, y
con las secuestradas… muertas.
Julian cerró la puerta, su destino era Paris. Partiría de
Tampere esa misma noche, antes de que se hiciera pública la desaparición de
Janikka y empezaran las investigaciones. Se volteó, ahora se escuchaba tan solo
el apacible silencio entre los dos. Sentía los bonitos ojos de Janikka sobre
él, observándolo… observándolo todo el tiempo. “¿Qué más quieres mirar nena?”
Sonrió “Tal vez más abajo…”
-¿Qué miras?- Le pregunto. No obtendría respuesta pues
Janikka traía la boca tapada. Se acercó a pasos lentos hacia ella. Pudo darse
cuenta de lo asustada que estaba cuando sintió que empezaba a temblar, cada vez
que se le acercaba más y más. –¿Por qué el miedo?- Le pregunto, y soltó el
pañuelo que ataba sus labios. Janikka solo respiro.
-¡Déjame salir de aquí imbé…
-Hey, hey…- Poso sus manos sobre los labios de Janikka.
Ella al no poder defenderse solo se quedó callada. –No se insulta al jefe
hermosa…
-No me llames hermosa.- Le pidió ella. Enfurecida. Julian
sonrió. “Bonito carácter…”
-¿Y cómo te llamo?- Aprovecho que aún se encontraba atada
de manos y pies… -¿Fea?
-Van a encontrarme.- Le dijo ella. Y eso pareció molestar
a Julian más de la cuenta, cambiándole por completo el ánimo.
-¿Te piensas que es fácil muñeca?
-No me llames muñe…
-Te estoy hablando.- Le dijo firme. Janikka se quedó
callada. –No lo es conmigo ¿De acuerdo? Acostúmbrate. Ningún estúpido policía
va a encontrarte mientras estés conmigo. Estas con el mejor.- De pronto una
leve oleada de deseo invadió a Janikka al escuchar esas palabras. Observo a
Julian, embelesada por esos enormes ojos azul/verdes que recién empezaba a ver
grisáceos, al igual que su cabello, una combinación perfecta con su piel.
Unos bíceps ligeramente cubiertos por una capa de sudor.
Unos labios rosados, deliciosos con solo verlos. –El mejor secuestrador de todos
¿Me has oído?- La miro a los ojos. –Y te ira mejor si no intentas nada nena, no
querrás conocerme de verdad…- Le advirtió. –Alístate…- Le dijo por última vez.
–Nos vamos a Francia.





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