jueves, 20 de septiembre de 2012

YOURS Cap I


AUTOR: Janett De La Cruz
NOTA: Deben darse cuenta de que este es mi primer trabajo (y dudo que haya mas :D) quejas y sugerencias favor de decirmelas, creeanme me serviran de mucho, en fin, disfrutenlo. Todo lo sucedido aqui es acausa de un sueño que tuve y un video de Lovex que vi. Todo lo que esta escrito aqui es producto de mi loca imaginacion.
CAPITULO I
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Después de la pequeña reunión que tuvieron después del concierto, todos salieron del salón dirigiéndose hacia el estacionamiento donde se encontraba el autobús de la banda y la salida del establecimiento.
Antes de subir al autobús ellos siguieron tomándose fotos y platicando amenamente con algunas fans que aun seguían ahí. Poco a poco fueron saliendo del lugar hasta quedas solo 3 chicas platicando con 3 de ellos.
-Te dije que trajeras un sweater y no me quisiste hacer caso >.<
-Sí, ya lo sé. Pero no creí que fuéramos a salir tan tarde, además saben que no me gusta cargarlos.
-Sí pero ahora parece que estas abrazando al gato.
Todos se agarraron a reír después del comentario de una de las chicas. Uno de los integrantes le ofreció su chamarra, a lo cual ella se negó, argumentando que no tenía mucho frio y que además no lo dejaría así a la intemperie, aparte de que ya estaban por irse.
-De verdad tómala, tengo otra en mi mochila en el autobús. (Dijo extendiéndole la chamarra).
-Si amiga tómala, no queremos tomar tu papel de enfermera para cuidarte cuando enfermes.
-Ok, está bien, no quiero pasarme mis vacaciones en Finlandia tirada en la cama :D (Dijo mirándolo a el).
Después de haber aceptado, el la rodeo con la chamarra para ayudarla a ponérsela. Cuando la tuvo puesta todos se agarraron riendo ya que esta le quedo demasiado grande.
Siguieron platicando de lo que habían visto en esos 3 días de estancia en Finlandia a lo cual los chicos les estuvieron compartiendo experiencias y sugerencias para visitar lugares muy hermosos y llenos de historia de su país.
Ella no podía evitar respirar el aroma que despedía la chamarra, y en una de tantas veces el la vio cuando ella lo hacía provocando que se sonrojara. En ese momento solo quedaban platicando ellos seis, y en un instante la plática se redujo solo a ellos dos.
-Aun tienes frio? (Dijo acariciando su brazo de arriba hacia abajo).
-La verdad es que soy muy friolenta, pero… ya no tanto como hace rato, al menos no me enfermare, gracias… Pero tu deberías ponerte algo no quiero que por mi culpa el enfermo seas tú.
-Escuche que eres enfermera, cierto?
-Bueno tanto como serlo no, aun no, me falta mi título, pero ya solo un año más y lo seré con todas sus letras (sonriendo), por qué?
-Pues entonces no me voy a poner nada (Sonriendo traviesamente)
-Estás loco?!, que beneficio obtendrías al enfermarte?
-El beneficio de que tú seas mi enfermera particular y seas tú quien me cuide.
-Que cosas dices (Viendo hacia otro lado, un poco sonrojada)
Situación a la que el solamente sonrió, la tomo de la mano y la halo hasta el.
-Ven conmigo, quiero darte algo.
El la llevo hacia el autobús a lo cual ella no puso la mas mínima resistencia y volteo a ver a sus amigas, las cuales solo la vieron con una gran sonrisa en sus caras.
Una vez que estuvieron arriba el la guio hacia el fondo del pasillo, donde se encontraban las camas.
-Tranquila no te voy a hacer nada :D a menos que tu lo quieras (Dijo esto para sí mismo)
En cuanto llegaron a ese lugar el cerro la puerta y subió hasta la parte de arriba de la litera de la derecha, de donde jalo una mochila y saco un par de baquetas, después saco un marcador y escribió sobre ellas. Una vez que termino se las extendió a ella y bajo de donde se encontraba.
-Toma son para ti, quizá no sea la gran cosa… pero quiero que las tengas.
Ella las tomo y leyó con atención lo que minutos atrás el había escrito en ellas: “Espero poder llegar a tocar el ritmo de tu corazón”, el esperaba impaciente por su reacción, comenzando a preocuparse un poco debido a que ella aun seguía mirando las baquetas en sus manos.
Después de algunos minutos ella salió de ese estado de shock y volvió su mirada hacia él, encontrándose con unos hermosos ojos verdes, esperando por su respuesta. En cuanto el la vio dibujo una media sonrisa en su rostro, acortando la distancia entre ellos, solo un poco.
Ella regreso su mirada a las baquetas y suspiro…
-No… entiendo… ósea lo del regalo si, pero… el mensaje… no parece una dedicatoria normal.
-Es más que obvio, desde que te vi entrar por la puerta del salón, hubo algo en ti que hizo que no pudiera apartar mi vista de ti… hubo instantes en los que no te veía y me ponía nervioso, ansioso por no saber dónde estabas, si ya te habías ido… cuando llegaste conmigo… me sentí feliz, diferente con el solo hecho de tenerte a mi lado… y cuando te pregunte tu nombre sentí la necesidad de saber más de ti, por eso todas mis preguntas, aunque llegaron a interrumpirnos (Dijo esto en un tono más bajo, aunque ella lo alcanzo a escuchar y solo sonrió), cuando me pediste la foto… de verdad, que no lo pensé y ese beso que te di… me nació, quise tenerte lo más cerca a mí y no dejarte ir.
Ella estaba anonadada con la explicación que él le estaba dando, mientras él le decía todo esto sin que ambos se dieran cuenta la distancia entre ellos se volvió mínima.
-Es increíble que me estés diciendo todo esto. (Mirándolo fijamente a los ojos)
-Para ninguno de los chicos fue un secreto la atracción que tengo hacia ti… (Ella solamente lo veía) lo notaron, porque durante los descansos en el concierto trataba de ubicarte y una vez que lo hice se dieron cuenta de que estaba más tranquilo, aunque se dieron cuenta desde que te di el beso.
-Si pues, hasta a mi me extraño esa reacción de ti, pero mira (dice mostrándole la cámara) mi amiga fue rápida (sonrió entregándosela).
-No cabe duda que somos fotogénicos (Ambos rieron).
-Por que me buscaste? (El volteo a verlo)
-Bueno (Algo nervioso, a lo que ella solo sonrió), no te pude preguntar si ibas a estar en el “after” y… quería asegurarme de que lo hicieras (sonríe inocentemente). 
-Aun me parece mentira que TU estés haciendo todo esto por mi… por alguien que apenas hace unas horas conociste… no sabes mucho sobre mí, solo de donde soy, cuantos años tengo, además… quizás esta sea la primera y la última vez que podamos hablar, que pueda verte… (Bajo la mirada).
El la tomo por la barbilla y la elevo para que sus miradas se cruzaran, gesto al cual se sonrojo y se puso más nerviosa de lo que ya estaba.
-Yo me voy a encargar de que esta no sea la última vez que nos veamos.
-Sabes que nos estamos quedando en Helsinki y que solo viajamos para el concierto.
-No importa, puedo ir a buscarte allá o a donde sea que vayas, ese no es problema.
Ambos se quedaron callados, el la soltó y ella pudo volver a bajar la mirada, después de algunos minutos ella comenzaría la plática.
-Por que, por que yo… y no… alguien más?
-No lo sé… lo único que se, es que tú me gustas y voy a hacer todo lo que sea necesario para que tú seas parte de mi vida.
-Yo no me puedo quedar aquí… me gustaría, pero no puedo, no aun.
-Y que debo hacer para que te quedes… conmigo?
-No puedes hacer nada… yo tengo que regresar a México para terminar mi carrera.
-Entonces te voy a esperar, es más, yo voy a ir a México, hare todo para que me aceptes en tu vida.
-No sabes lo que estás diciendo, tú tienes familia aquí, esta la banda, no te puedes ir así, nada más.
-Bueno iré por temporadas y cuando tenga que estar aquí pues me regreso, pero quiero estar ahí para cuando termines… traerte conmigo.
El la tomo de la cintura acercándola hacia él con una mano y con la otra delineando con sus dedos el contorno de su rostro.
Ella ya no supo que otro pretexto poner y solo se le quedo viendo a los ojos, poco a poco el fue acercando su rostro a el de ella, sintiendo como la respiración de ambos comenzaba a aumentar. Ella coloco sus manos sobre el pecho de él, aun sin separar su mirada uno del otro.
En solo cuestión de segundos el proclamaría como suyos los labios de ella, uniéndolos de forma lenta y suave, dejándose llevar por esa sensación nueva para los dos.
El la abrazo completamente por la cintura, atrayéndola más hacia su cuerpo, reacción seguida de ella fue entrelazar sus brazos alrededor del cuello de él. Acción que hizo que el beso se tornara más profundo, como si con ese hecho pudieran fusionarse uno con el otro.
Paso seguido comenzó un vaivén de sus lenguas, conociéndose uno al otro, lo cual solo hizo que se volviera más apasionado el momento. Cuando sintieron que les faltaba aire, se separaron apenas milímetros, a lo cual ambos sonrieron y se quedaron viendo fijamente.
Después el la volvió a abrazar completamente colocando su cabeza en su hombro izquierdo y ella hizo lo mismo. Segundos después él suspiro y rompió el hielo…
-Se que se escuchara como una locura, pero… ahora más que nunca estoy seguro de que te quiero conmigo, a mi lado, en mi vida, como mi compañera… (Se separo solo un poco de ella, para encontrarse con sus ojos y mirarla fijamente)
-Quieres ser mi novia?
Ella se soltó de su abrazo y dio un paso atrás, debido a la impresión, se quedo callada por unos instantes, mirándolo fijamente.
-A mí también me gustas y mucho he de decir, desde que te conocí me sentí muy atraída por ti, y cuando te tuve frente a mí, tuve que controlarme para no hacer lo que acaba de suceder… (Dijo esto mirando hacia el suelo)
El camino hacia ella para volver a tomar su barbilla y elevar su rostro hacia el de él, solo para volver a besarla, a lo cual ella le respondió tiernamente. Después de unos minutos se separaron…
-Yo también quisiera estar contigo pero… por ahora es imposible, yo en dos semanas me iré y no sé si regrese, o… si volveré a verte, creo que esto no funcionara así…
-Ya te di la opción, yo te voy a esperar, estoy dispuesto a ir a México tan solo para verte y estar cerca de ti… Encontré al amor de mi vida y no pienso perderlo, no sin antes haber hecho hasta lo imposible para que estés conmigo… 
Ella se quedo callada observándolo, pensando en todo lo que él le había dicho, se le hacía increíble que alguien como él, un músico reconocido en Finlandia, pudiera haberse interesado en alguien como ella… una fan como cualquier otra.
Ciertamente esa era una de sus ilusiones o sueños, el estar con él, poder hacer una vida con él, formar una familia, le resultaba increíble que esto le estuviera pasando.
Después de algunos minutos de un incomodo silencio ella hablo…
-Creo… que esto es una locura, pero… tienes razón
-Entonces…? (Comenzando a ponerse nervioso y ansioso de su respuesta)
-Si… (Tomo su rostro entre sus manos y le sonrió, para darle su respuesta), si quiero ser tu novia!
La abrazo y la levanto solo centímetros del suelo, ella al bordo de las lágrimas debido a la emoción.
-Me haces el hombre más feliz del mundo!
-Solo espero que no nos hayamos equivocado, y que esto nos haga muy feliz a los dos.
-Estoy seguro de que así va a ser, y yo me voy a encargar de que así sea, te hare la mujer más feliz del mundo… gracias por dejarme demostrarte que detrás de esa figura pública, hay un hombre que puede ser como cualquier otro, pero que solo te pertenece a ti.
-Lo mismo digo, solo seré tuya, a pesar de la distancia que nos separara por algún tiempo siempre te daré tu lugar.
-Aprovecharemos estas semanas en las que estarás aquí.
-Solo con estar a tu lado es más que suficiente.
El la volvió a abrazar y cuando estaban a punto de besarse de nuevo, fueron inoportunamente interrumpidos por uno de los compañeros de el.
-Todo bien por aquí?... ha disculpen
-Tranquilo, si todo bien, ahora bajamos (Los tres sonrieron)
Ella tomo las baquetas, el la tomo de la mano y bajaron del autobús, en cuanto los demás vieron esa escena, quedaron con la boca abierta de la impresión. Ellos solo voltearon a verse y se abrazaron. Una vez asimilada la noticia siguieron platicando.
Como ya era bastante noche las tres amigas habían acordado que después del concierto se hospedarían en un hotel en Tampere y a la mañana siguiente regresarían a Helsinki a lo cual ellos se negaron y terminaron quedándose en uno de los departamentos de ellos.
Al día siguiente, al medio día pasaron por ellas para invitarlas a desayunar y después llevarlas a Helsinki por sus cosas para regresar con ellas a Tampere.
Ahí seguirían las siguientes dos semanas de sus vacaciones, se la pasaron de un lugar a otro, de ciudad en ciudad, casi se podría decir que recorrieron toda Finlandia, además de que un par de veces fueron invitadas a los ensayos de la banda, las cuales disfrutaron al máximo.
Desafortunadamente el día de su regreso llego, ellos las fueron a despedir al aeropuerto, cuando dieron la segunda llamada para tomar el vuelo que las regresaría a México, el le extendió una cajita de terciopelo negro, a lo cual ella la tomo no muy segura.
-Quiero que la tengas para que aunque sea de esta forma te lleves una parte de mí y me recuerdes.
-Es imposible que me olvide de ti… jamás lo hare.
Toma la caja de sus manos, la abre y saca una esclava que hasta ese momento ella se dio cuenta de que no la traía puesta.
-Pero… es la tuya, no… puedo aceptarla.
-Por que no? (Toma su mano y se la pone) quiero que tú la tengas, y sabes que no me gustan los “no” por respuesta.
En ese momento daban la última llamada para la salida de su vuelo, ella se despidió de los otros chicos y cuando regreso con su novio, lo abrazo y comenzó a llorar.
-Te voy a extrañar y mucho.
-No llores princesa, sabes que no me gusta verte así (Limpia con sus pulgares los caminos que sus lagrimas iban dejando a su paso), te prometo que en cuanto me desocupe voy a ir a verte, no te dejare sola por mucho tiempo, no creo poder soportarlo.
Sus amigas comenzaron a llamarla debido a que estaban a punto de cerrar las puertas. Ella se abalanzo hacia él para poder besarlo, beso al cual él respondió, después de solo segundo se separaron, se miraron fija y profundamente.
-Te amo Julian, nunca lo olvides.
 -Yo también te amo princesa, y no, no lo olvidare.
La beso por última vez, y comenzó a ver como ella se alejaba rumbo a las puertas para abordar el avión. En cuanto ella desapareció de su vista, el soltó una lagrima traicionera y se dijo a si mismo que pronto, muy pronto estaría con ella.
Minutos después el se acerco a los cristales que separaban la sala de espera de la pista de aterrizaje para ver como despegaba el avión, ese en el que se iba el amor de su vida.

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