AUTOR:
Janett De La Cruz
NOTA:
Deben darse cuenta de que este es mi primer trabajo (y dudo que haya mas :D)
quejas y sugerencias favor de decirmelas, creeanme me serviran de mucho, en
fin, disfrutenlo. Todo lo sucedido aqui es acausa de un sueño que tuve y un
video de Lovex que vi. Todo lo que esta escrito aqui es producto de mi loca
imaginacion.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Después de la pequeña
reunión que tuvieron después del concierto, todos salieron del salón
dirigiéndose hacia el estacionamiento donde se encontraba el autobús de la
banda y la salida del establecimiento.
Antes de subir al autobús
ellos siguieron tomándose fotos y platicando amenamente con algunas fans que
aun seguían ahí. Poco a poco fueron saliendo del lugar hasta quedas solo 3
chicas platicando con 3 de ellos.
-Te dije que trajeras un
sweater y no me quisiste hacer caso >.<
-Sí, ya lo sé. Pero no creí
que fuéramos a salir tan tarde, además saben que no me gusta cargarlos.
-Sí pero ahora parece que
estas abrazando al gato.
Todos se agarraron a reír
después del comentario de una de las chicas. Uno de los integrantes le ofreció
su chamarra, a lo cual ella se negó, argumentando que no tenía mucho frio y que
además no lo dejaría así a la intemperie, aparte de que ya estaban por irse.
-De verdad tómala, tengo
otra en mi mochila en el autobús. (Dijo extendiéndole la chamarra).
-Si amiga tómala, no
queremos tomar tu papel de enfermera para cuidarte cuando enfermes.
-Ok, está bien, no quiero
pasarme mis vacaciones en Finlandia tirada en la cama :D (Dijo mirándolo a el).
Después de haber aceptado,
el la rodeo con la chamarra para ayudarla a ponérsela. Cuando la tuvo puesta
todos se agarraron riendo ya que esta le quedo demasiado grande.
Siguieron platicando de lo
que habían visto en esos 3 días de estancia en Finlandia a lo cual los chicos
les estuvieron compartiendo experiencias y sugerencias para visitar lugares muy
hermosos y llenos de historia de su país.
Ella no podía evitar
respirar el aroma que despedía la chamarra, y en una de tantas veces el la vio
cuando ella lo hacía provocando que se sonrojara. En ese momento solo quedaban
platicando ellos seis, y en un instante la plática se redujo solo a ellos dos.
-Aun tienes frio? (Dijo
acariciando su brazo de arriba hacia abajo).
-La verdad es que soy muy
friolenta, pero… ya no tanto como hace rato, al menos no me enfermare, gracias…
Pero tu deberías ponerte algo no quiero que por mi culpa el enfermo seas tú.
-Escuche que eres enfermera,
cierto?
-Bueno tanto como serlo no,
aun no, me falta mi título, pero ya solo un año más y lo seré con todas sus
letras (sonriendo), por qué?
-Pues entonces no me voy a
poner nada (Sonriendo traviesamente)
-Estás loco?!, que beneficio
obtendrías al enfermarte?
-El beneficio de que tú seas
mi enfermera particular y seas tú quien me cuide.
-Que cosas dices (Viendo
hacia otro lado, un poco sonrojada)
Situación a la que el
solamente sonrió, la tomo de la mano y la halo hasta el.
-Ven conmigo, quiero darte
algo.
El la llevo hacia el autobús
a lo cual ella no puso la mas mínima resistencia y volteo a ver a sus amigas,
las cuales solo la vieron con una gran sonrisa en sus caras.
Una vez que estuvieron
arriba el la guio hacia el fondo del pasillo, donde se encontraban las camas.
-Tranquila no te voy a hacer
nada :D a menos que tu lo quieras (Dijo esto para sí mismo)
En cuanto llegaron a ese
lugar el cerro la puerta y subió hasta la parte de arriba de la litera de la
derecha, de donde jalo una mochila y saco un par de baquetas, después saco un
marcador y escribió sobre ellas. Una vez que termino se las extendió a ella y
bajo de donde se encontraba.
-Toma son para ti, quizá no
sea la gran cosa… pero quiero que las tengas.
Ella las tomo y leyó con
atención lo que minutos atrás el había escrito en ellas: “Espero poder llegar a tocar el ritmo de tu corazón”, el esperaba
impaciente por su reacción, comenzando a preocuparse un poco debido a que ella
aun seguía mirando las baquetas en sus manos.
Después de algunos minutos
ella salió de ese estado de shock y volvió su mirada hacia él, encontrándose
con unos hermosos ojos verdes, esperando por su respuesta. En cuanto el la vio
dibujo una media sonrisa en su rostro, acortando la distancia entre ellos, solo
un poco.
Ella regreso su mirada a las
baquetas y suspiro…
-No… entiendo… ósea lo del
regalo si, pero… el mensaje… no parece una dedicatoria normal.
-Es más que obvio, desde que
te vi entrar por la puerta del salón, hubo algo en ti que hizo que no pudiera
apartar mi vista de ti… hubo instantes en los que no te veía y me ponía
nervioso, ansioso por no saber dónde estabas, si ya te habías ido… cuando
llegaste conmigo… me sentí feliz, diferente con el solo hecho de tenerte a mi
lado… y cuando te pregunte tu nombre sentí la necesidad de saber más de ti, por
eso todas mis preguntas, aunque llegaron a interrumpirnos (Dijo esto en un tono
más bajo, aunque ella lo alcanzo a escuchar y solo sonrió), cuando me pediste
la foto… de verdad, que no lo pensé y ese beso que te di… me nació, quise
tenerte lo más cerca a mí y no dejarte ir.
Ella estaba anonadada con la
explicación que él le estaba dando, mientras él le decía todo esto sin que
ambos se dieran cuenta la distancia entre ellos se volvió mínima.
-Es increíble que me estés
diciendo todo esto. (Mirándolo fijamente a los ojos)
-Para ninguno de los chicos
fue un secreto la atracción que tengo hacia ti… (Ella solamente lo veía) lo
notaron, porque durante los descansos en el concierto trataba de ubicarte y una
vez que lo hice se dieron cuenta de que estaba más tranquilo, aunque se dieron
cuenta desde que te di el beso.
-Si pues, hasta a mi me
extraño esa reacción de ti, pero mira (dice mostrándole la cámara) mi amiga fue
rápida (sonrió entregándosela).
-No cabe duda que somos
fotogénicos (Ambos rieron).
-Por que me buscaste? (El
volteo a verlo)
-Bueno (Algo nervioso, a lo
que ella solo sonrió), no te pude preguntar si ibas a estar en el “after” y…
quería asegurarme de que lo hicieras (sonríe inocentemente).
-Aun me parece mentira que
TU estés haciendo todo esto por mi… por alguien que apenas hace unas horas
conociste… no sabes mucho sobre mí, solo de donde soy, cuantos años tengo,
además… quizás esta sea la primera y la última vez que podamos hablar, que
pueda verte… (Bajo la mirada).
El la tomo por la barbilla y
la elevo para que sus miradas se cruzaran, gesto al cual se sonrojo y se puso
más nerviosa de lo que ya estaba.
-Yo me voy a encargar de que
esta no sea la última vez que nos veamos.
-Sabes que nos estamos
quedando en Helsinki y que solo viajamos para el concierto.
-No importa, puedo ir a
buscarte allá o a donde sea que vayas, ese no es problema.
Ambos se quedaron callados,
el la soltó y ella pudo volver a bajar la mirada, después de algunos minutos
ella comenzaría la plática.
-Por que, por que yo… y no…
alguien más?
-No lo sé… lo único que se,
es que tú me gustas y voy a hacer todo lo que sea necesario para que tú seas
parte de mi vida.
-Yo no me puedo quedar aquí…
me gustaría, pero no puedo, no aun.
-Y que debo hacer para que
te quedes… conmigo?
-No puedes hacer nada… yo
tengo que regresar a México para terminar mi carrera.
-Entonces te voy a esperar,
es más, yo voy a ir a México, hare todo para que me aceptes en tu vida.
-No sabes lo que estás
diciendo, tú tienes familia aquí, esta la banda, no te puedes ir así, nada más.
-Bueno iré por temporadas y
cuando tenga que estar aquí pues me regreso, pero quiero estar ahí para cuando
termines… traerte conmigo.
El la tomo de la cintura
acercándola hacia él con una mano y con la otra delineando con sus dedos el
contorno de su rostro.
Ella ya no supo que otro
pretexto poner y solo se le quedo viendo a los ojos, poco a poco el fue
acercando su rostro a el de ella, sintiendo como la respiración de ambos
comenzaba a aumentar. Ella coloco sus manos sobre el pecho de él, aun sin
separar su mirada uno del otro.
En solo cuestión de segundos
el proclamaría como suyos los labios de ella, uniéndolos de forma lenta y
suave, dejándose llevar por esa sensación nueva para los dos.
El la abrazo completamente
por la cintura, atrayéndola más hacia su cuerpo, reacción seguida de ella fue
entrelazar sus brazos alrededor del cuello de él. Acción que hizo que el beso
se tornara más profundo, como si con ese hecho pudieran fusionarse uno con el
otro.
Paso seguido comenzó un
vaivén de sus lenguas, conociéndose uno al otro, lo cual solo hizo que se
volviera más apasionado el momento. Cuando sintieron que les faltaba aire, se
separaron apenas milímetros, a lo cual ambos sonrieron y se quedaron viendo
fijamente.
Después el la volvió a
abrazar completamente colocando su cabeza en su hombro izquierdo y ella hizo lo
mismo. Segundos después él suspiro y rompió el hielo…
-Se que se escuchara como
una locura, pero… ahora más que nunca estoy seguro de que te quiero conmigo, a
mi lado, en mi vida, como mi compañera… (Se separo solo un poco de ella, para
encontrarse con sus ojos y mirarla fijamente)
-Quieres ser mi novia?
Ella se soltó de su abrazo y
dio un paso atrás, debido a la impresión, se quedo callada por unos instantes,
mirándolo fijamente.
-A mí también me gustas y
mucho he de decir, desde que te conocí me sentí muy atraída por ti, y cuando te
tuve frente a mí, tuve que controlarme para no hacer lo que acaba de suceder…
(Dijo esto mirando hacia el suelo)
El camino hacia ella para
volver a tomar su barbilla y elevar su rostro hacia el de él, solo para volver
a besarla, a lo cual ella le respondió tiernamente. Después de unos minutos se
separaron…
-Yo también quisiera estar
contigo pero… por ahora es imposible, yo en dos semanas me iré y no sé si
regrese, o… si volveré a verte, creo que esto no funcionara así…
-Ya te di la opción, yo te
voy a esperar, estoy dispuesto a ir a México tan solo para verte y estar cerca
de ti… Encontré al amor de mi vida y no pienso perderlo, no sin antes haber
hecho hasta lo imposible para que estés conmigo…
Ella se quedo callada
observándolo, pensando en todo lo que él le había dicho, se le hacía increíble
que alguien como él, un músico reconocido en Finlandia, pudiera haberse
interesado en alguien como ella… una fan como cualquier otra.
Ciertamente esa era una de
sus ilusiones o sueños, el estar con él, poder hacer una vida con él, formar
una familia, le resultaba increíble que esto le estuviera pasando.
Después de algunos minutos
de un incomodo silencio ella hablo…
-Creo… que esto es una
locura, pero… tienes razón
-Entonces…? (Comenzando a
ponerse nervioso y ansioso de su respuesta)
-Si… (Tomo su rostro entre
sus manos y le sonrió, para darle su respuesta), si quiero ser tu novia!
La abrazo y la levanto solo
centímetros del suelo, ella al bordo de las lágrimas debido a la emoción.
-Me haces el hombre más
feliz del mundo!
-Solo espero que no nos
hayamos equivocado, y que esto nos haga muy feliz a los dos.
-Estoy seguro de que así va
a ser, y yo me voy a encargar de que así sea, te hare la mujer más feliz del
mundo… gracias por dejarme demostrarte que detrás de esa figura pública, hay un
hombre que puede ser como cualquier otro, pero que solo te pertenece a ti.
-Lo mismo digo, solo seré
tuya, a pesar de la distancia que nos separara por algún tiempo siempre te daré
tu lugar.
-Aprovecharemos estas
semanas en las que estarás aquí.
-Solo con estar a tu lado es
más que suficiente.
El la volvió a abrazar y
cuando estaban a punto de besarse de nuevo, fueron inoportunamente
interrumpidos por uno de los compañeros de el.
-Todo bien por aquí?... ha
disculpen
-Tranquilo, si todo bien,
ahora bajamos (Los tres sonrieron)
Ella tomo las baquetas, el
la tomo de la mano y bajaron del autobús, en cuanto los demás vieron esa
escena, quedaron con la boca abierta de la impresión. Ellos solo voltearon a
verse y se abrazaron. Una vez asimilada la noticia siguieron platicando.
Como ya era bastante noche
las tres amigas habían acordado que después del concierto se hospedarían en un
hotel en Tampere y a la mañana siguiente regresarían a Helsinki a lo cual ellos
se negaron y terminaron quedándose en uno de los departamentos de ellos.
Al día siguiente, al medio
día pasaron por ellas para invitarlas a desayunar y después llevarlas a
Helsinki por sus cosas para regresar con ellas a Tampere.
Ahí seguirían las siguientes
dos semanas de sus vacaciones, se la pasaron de un lugar a otro, de ciudad en
ciudad, casi se podría decir que recorrieron toda Finlandia, además de que un
par de veces fueron invitadas a los ensayos de la banda, las cuales disfrutaron
al máximo.
Desafortunadamente el día de
su regreso llego, ellos las fueron a despedir al aeropuerto, cuando dieron la
segunda llamada para tomar el vuelo que las regresaría a México, el le extendió
una cajita de terciopelo negro, a lo cual ella la tomo no muy segura.
-Quiero que la tengas para
que aunque sea de esta forma te lleves una parte de mí y me recuerdes.
-Es imposible que me olvide
de ti… jamás lo hare.
Toma la caja de sus manos,
la abre y saca una esclava que hasta ese momento ella se dio cuenta de que no
la traía puesta.
-Pero… es la tuya, no… puedo
aceptarla.
-Por que no? (Toma su mano y
se la pone) quiero que tú la tengas, y sabes que no me gustan los “no” por
respuesta.
En ese momento daban la última
llamada para la salida de su vuelo, ella se despidió de los otros chicos y
cuando regreso con su novio, lo abrazo y comenzó a llorar.
-Te voy a extrañar y mucho.
-No llores princesa, sabes
que no me gusta verte así (Limpia con sus pulgares los caminos que sus lagrimas
iban dejando a su paso), te prometo que en cuanto me desocupe voy a ir a verte,
no te dejare sola por mucho tiempo, no creo poder soportarlo.
Sus amigas comenzaron a
llamarla debido a que estaban a punto de cerrar las puertas. Ella se abalanzo
hacia él para poder besarlo, beso al cual él respondió, después de solo segundo
se separaron, se miraron fija y profundamente.
-Te amo Julian, nunca lo
olvides.
-Yo también te amo princesa, y no, no lo
olvidare.
La beso por última vez, y
comenzó a ver como ella se alejaba rumbo a las puertas para abordar el avión.
En cuanto ella desapareció de su vista, el soltó una lagrima traicionera y se
dijo a si mismo que pronto, muy pronto estaría con ella.
Minutos después el se acerco
a los cristales que separaban la sala de espera de la pista de aterrizaje para
ver como despegaba el avión, ese en el que se iba el amor de su vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario