sábado, 24 de enero de 2015

LUPAA MINULLE OLET MINUN "3"

3


Llama a su secretaria. Entretanto ella aparece se acerca a la librería. Sobre uno de los estantes, varios marcos de plata con fotografías. Toma uno. La graduación de su hermana. Se pregunta que pasara con sus sobrinos cuando no tengan el futuro asegurado. ¿Y su cuñado? Para él fue un negocio casarse con la hija del jefe. <<Ahora no lo vera de la misma manera>>, piensa con ironía. Repasa las imágenes una a una y se detiene en su madre. No recuerda haberla visto sonreír jamás. <<Quizá perdió la sonrisa cuando perdió a su gran amor, si es que lo fue, el emigrante>>.  

-¿Theon?

La secretaria había golpeado con los nudillos varias veces, sin que Theon respondiera.

-Pasa, Majia.- Dice, al fin.

Se acerca hasta la mesa de su jefe. Theon coloca el ultimo marco que había tomado, y se dirige a su escritorio.

-Necesito que te pongas en contacto con Ylönen. Quiero verlo esta tarde.- Comprueba la hora –Llama también a los miembros del consejo. Convócalos para después de mi reunión con Ylönen.

La secretaria toma nota y al acabar le dirige una mirada inquisitiva.

-Nada más.

-Tienes esa expresión.

-¿Qué expresión?

Theon juega con su pluma sin fijarse en Majia.

-Cuando eras pequeño te pasabas horas aquí, jugando, haciendo los deberes o pasando el tiempo. Tu padre no te prestaba mucha atención, así que a veces te acercabas a mi mesa y me pedias que te preparara cuentas o que te resolviera dudas. 

Theon sonríe con añoranza.

-Te tirabas al suelo a escribir y a dibujar. Cuando no entendías algo, le dabas vueltas y vueltas. Te enfadabas contigo mismo, pero no es capaz de pedir ayuda. Solo claudicabas cuando habías llegado al límite de tu paciencia. Entonces, venias a mi con esa misma cara… de rendición.
Su secretaria lo mira una vez mas y se dirige a la puerta. Pero al tomar el pomo, se gira.

-Has heredado de tu padre mucho más de lo que crees. Aprovéchalo.

Theon la contempla atónito. <<¿Es posible que esa sea la solución?>>.

********

El abogado abre el maletín y extrae una carpeta. Theon lo observa detenidamente. ¿Qué diría su padre si estuviera vivo? ¿Estaría él dispuesto a cambiar su dignidad, sus principios, por mantener viva la empresa? ¿Es él como su padre, como la persona que lo crio? No tiene manera de saberlo.

-¿Y de cuanto estamos hablando?

El abogado le reclama paciencia con un gesto. Abre la carpeta y toma los documentos de su interior. Tiene pinta de ser metódico. <<No parece argentino>>. Piensa Theon. No había viajado nunca a ese país, pero conoce a multitud de ciudadanos de allí… y ciudadanas. Sobre todo, ciudadanas. Son fogosas en la cama, quieren a un hombre en toda la extensión de la palabra. Nada de metrosexuales. Prefieren que ellos tomen la iniciativa a la hora de la seducción, que las haga sentir deseadas y sensuales. Theon lo sabe bien. El caso es que él también se inclina por ejercer ese papel. Le gusta seducir, encandilar a una mujer.

-Ya.

Theon parece despertar. 

-Según lo que indican estos documentos, su padre…

-Preferiría que no lo llamase así.

El abogado le reconviene en silencio y luego reacciona.

-De acuerdo. El señor Toppinen, desde ahora. Mi cliente.

Theon da su conformidad con un cabeceo.

-Mi cliente poseía tres propiedades en Buenos Aires, una en Córdoba y otra más en Puerto Iguazú. Su valor patrimonial ronda los sesenta millones de pesos- Pasa un par de paginas –Y en cuentas y acciones disponía de otro tanto. Es decir, unos ciento veinte millones de pesos.

A Theon le asoma una expresión de duda, que el abogado comprende inmediatamente. 

-Lo que viene a ser aproximadamente unos quince millones de euros.

Ambos permanecen en silencio. Con ese dinero podría mas que salvar a la empresa. <<No conviene precipitarse>>. Piensa. Necesita respirar. Se levanta y se dirige al ventanal. En el cristal lo recibe su imagen. Se mira y, mas allá, al trafico de la ciudad. ¿Es esta una oportunidad de redimirse? ¿Le ofrece Dios una ocasión para cambiar su vida? Cuando creía todo perdido, aparece un padre que nunca conoció y le salva de la ruina. Se da la vuelta.

-Esto es demasiado dinero.

El abogado lo confirma con un ademan.

-¿Y como un mecánico emigrante es capaz de acumular tan importante patrimonio?

-Mi cliente se estableció en Argentina en el año setenta y tres. Durante los tres primeros años deambulo por el país, ejerciéndose de mecánico donde lo contrataba.- Theon se sienta de nuevo frente al abogado. –Su pa…, mi cliente acabo en el norte de la Providencia de Misiones, donde las cataratas Iguazú. A pocos kilómetros de allí, en Colonia Wanda, acaban de descubrir una mina de piedras preciosas y necesitaban mano de obra.   

-¿Y que podía saber este señor de minas?

-Nada. Pero era muy espabilado, y ascendió pronto. Diez años después de comenzar a trabajar en la compañía que explotaba las minas, controlaba el cinco por ciento de las acciones.

Theon silba sorprendido.

-La explicación minera no valía aun demasiado, no crea. Pero mi cliente aprovecho los beneficios y los reinvirtió una y otra vez. Tenía buen olfato con los negocios, y acabo poseyendo un capital más o menos importante.

-Quince millones de euros es mas que importante.

-Aun no poseía esa fortuna. No fue hasta 1994. Ese año, la compañía minera Wanda, S.L., adquirió el yacimiento… fue un empresario con visión.

Theon cierra los labios en una delgada línea. No quiere admirarlo. No necesita ocupar su mente con pensamientos positivos hacia él.

-Es decir, fue un explotador que se hizo rico- Apunta, con intención de destruir la imagen que se va formando de él.

-En absoluto. Tuvo suerte o cabeza para los negocios. Pero nunca hizo dinero explotando a sus trabajadores.

-Ya- Replica Theon con ironía.

-Es cierto- Insiste el abogado. –Su pa…, disculpe, mi cliente era un hombre profundamente religioso…

-Que dejo embarazada a una mujer casada y huyo a Argentina.

-Si. Toda su vida se arrepintió de este pecado. Yo lo conocí en los últimos años y, si me permite decirlo, llegue a gozar de su amistad. Mi cliente era un hombre muy religioso.- El abogado señala a Theon. –No de apariencias. Se preocupaba de verdad por las condiciones de vida de sus trabajadores. De hecho, aportaba un porcentaje de los beneficios de su empresa para los seguros de enfermedad y jubilación, y construyo modestos hospitales y colegios.

-Un santo.

-Una buena persona.     

A Theon le exasperaba cada vez más ese hombre, aun sin haberlo conocido. Fue capaz de atender a desconocidos durante años, de proporcionarles cobijo, educación, sanidad y jamás se acordó de que al otro lado del Atlántico existía un hijo.  Para Theon no era un santo ni nada parecido. <<Era un hijo de puta>>.

-Estoy dispuesto a aceptar la herencia pero no a este señor. Para mi no es mi padre ni lo fue nunca.

El abogado no protesta. Toma los papeles uno a uno y los guarda en la carpeta.

-Señor McInsane. Su padre.- Theon va a protestar pero el abogado continua –Fue un buen hombre. Se lo digo yo, que lo conocí. Y si quiere aceptar su herencia, tendrá que aceptar también sus condiciones.

Theon no replica. <<¿A que se refiere>>. Aguanta la mirada al abogado sin pestañear. 

-¿No tuvo mas hijos?- Le pregunta al abogado. Quiere saber más antes de dar ningún paso.

-No. Nunca se caso.

-¿Por qué?

Duda ante la pregunta. Finalmente, responde.

-Seguía enamorado de su madre.

Theon esboza una mueca irónica. No puede creerlo. No quiere creerlo.

-No dejo de pensar en ella durante todos estos años.

-Es mentira. Las cartas que me proporciono alcanzan los dos primeros años.
-Dejaron de escribirse. Su madre se lo prohibió.

-¿Se lo prohibió?

-El quiso llevársela a Argentina, pero su madre tuvo miedo y decidió quedarse con su marido.- Toma aire y luego añade- Mi cliente se marcho de España sin saber que estaba embarazada. Créame, no se hubiera ido. O se la hubiera llevado consigo.

Theon se mantiene en silencio. <<¿Era entonces un buen hombre? ¿Por qué no vino por ella después?>>.

-Mi cliente supo que usted era su hijo a los dos años de marcharse. Se carteaban en secreto a través de una amiga de su madre.

-Las cartas.- Recuerda.

-Las cartas- Le confirma el abogado.

-¿Cómo se entero?

-Se lo confeso esta amiga común. A ella le apenaba la situación. Sabia que ambos se querían.- El abogado se suena la nariz –Pero su madre estaba por el vínculo del matrimonio. Y no estaba dispuesta a romper algo que para ella era sagrado.

-¿Y por que no se lo exigió él?

-No se atrevió…, hasta que supo lo de usted.

Theon se levanta. Da una vuelta por la habitación perseguido por la mirada dl abogado. Piensa. Discute consigo mismo. Quiere saber por que no regreso. Quiere averiguarlo por el mismo.

-Fue mi madre, ¿Verdad?

-¿Su madre?

-Ella no quiso volver a verlo.

-No. Mi cliente no le podía pedir que se reuniesen en Argentina. Él aun andaba de acá para allá sin un peso. Pero le dijo que él volvería a España para hacerse cargo de ella y de su hijo… usted.

 -Y ella lo rechazo.

-Le dijo que nunca iba a abandonar a su marido. No lo amaba, pero estaba casada ante Dios.- Respira lentamente. Espera alguna palabra de Theon, pero este no interviene- Así que, ante eso, él le dio un ultimátum: o estaban juntos como una familia, o él no se pondría en contacto con ella nunca más.

<<Que triste>>. Piensa Theon.

-Y así fue como nunca más volvieron a cartearse. Él siguió interesándose, primero por ella, luego por ella y por usted. Su amiga le fue contando hasta hace unos diez años, cuando ella murió. Desde entonces nada.

Theon comprende. Ya lo sabe todo. ¿Ahora que piensa? ¿Hay culpables? ¿Quién? ¿Su padre, que se caso y descuido a su esposa para hacer crecer a su empresa? ¿No era lo que tenía que hacer un hombre, al menos un hombre de aquellos tiempos? ¿Fue su madre culpable o victima? ¿Sucumbió al pecado y luego no fue capaz de romper las convenciones sociales? ¿Su padre biológico?, ¿Un joven que se enamoro perdidamente y que fue capaz de mantener ese amor durante el resto de su vida?.

Theon se siente confuso.

********

Majia pasa a requerimiento de Theon con dos cervezas y unas aceitunas. Theon necesita un paréntesis. La mañana ha sido intensa. Primero, la quiebra. Luego, la historia de sus padres ¿Padres? ¿Ya lo consideraba su padre? No quiere pensar en ello. Toma un trago largo, hasta acabarse el vaso

-¿Le gusta?

El abogado lo admite.

-Es Karhu. Una cerveza de Helsinki…, bueno ya no. La compro Heineken. Aunque aun mantiene su sabor

Le ofrece el plato de aceitunas.

Todo menos pensar. Llenar espacios, ocupar pensamientos.

-¿Y como me hare cargo de la herencia?- El abogado esta bebiendo. –Quiero decir, ahora mismo en Argentina la situación no es muy buena. No se exactamente  como están las cosas, pero he oído que no se puede sacar de allí ni un peso. ¿Es así?

El abogado lo admite.    

-Aunque la mayor parte de las acciones y cuentas se encuentran fuera del país. Digamos que- Vuelve a sacar la carpeta, rebusca entre los papeles y luego lee para si unos datos, -Digamos que fuera de Argentina puede disponer de unos- Calcula mentalmente –Seis millones de euros.

-Bien. El resto puede esperar.

Theon supone que con seis millones puede hacer frente al agujero que le ha causado su director financiero, y ofrecer el patrimonio como garantía a los bancos para que le presten los otros dos millones. Es una buena solución.

-Perfecto. Pues dígame donde firmar- Dice en tono gracioso.

El abogado esta guardando de nuevo los papeles. Al acabar lo mira.

-No es tan sencillo.

-¿Cómo que no es tan sencillo? Usted me ha buscado. Soy su único heredero, ¿O no?

El abogado se rasca la cabeza y carraspea.

-Mi cliente, como ya le dije, estuvo enamorado de su madre toda la vida- Theon construye un gesto de ironía, -Pero después de que ella no aceptara abandonar a su marido, se enfado. Se enfado mucho. En primer lugar con ella, luego con la iglesia. Sobre todo con la iglesia. La consideraba culpable de no haber conseguido a su amor. Con los años, sin embargo, conoció a unas monjas de la Inmaculada Concepción. Fundamentalmente una, la hermana Berta, le enseño a aceptar los mandamientos del Señor.

-¿Y que tiene que ver esto con la herencia?

-Mi cliente lego su patrimonio. Pero solo en caso de que usted sea como su madre.

Theon no entiende que quiere decir.

-Es decir, si como ella usted esta casado y cumple con los preceptos católicos, tendrá su herencia. En caso contrario, el patrimonio será vendido y repartido entre una lista de congregaciones religiosas. 

martes, 20 de enero de 2015

LUPAA MINULLE OLET MINUN "2"

2


Extrae unas fotografías de un sobre y se las entrega a Theon. En las imágenes, reconoce a su madre, de muy joven, junto a un hombre. Se les ve en una fiesta. Los dos ríen, se toman de la mano; en otra bailan. Theon se muestra confuso.

-Es su madre, señor McInsane.

Él lo ratifica sin saber que decir.

-Usted es aquel niño.

El abogado le entrega unos papeles. Theon esta conmocionado. Alarga la mano en un amago que interrumpe a mitad del camino.

-No puede ser. Mi madre…

-Por aquel entonces, ella trabajaba ayudando a su marido, el señor McInsane padre, en las tareas de administración…- El abogado refrena un instante su impulso de contarle todo de un jalón, pues comprende que la verdad le hará daño. Pero, al fin, decide que no tiene más remedio y esgrime los papeles que poco antes quiso entregarle. –Aquí lo tiene todo. Los dos se enamoraron señor McInsane.

Theon los toma. Son cartas.

Diego se levanta.

-Vendré esta tarde para hablarle del patrimonio que su padre le ha legado. Creo que ahora necesita un tiempo a solas.- Se levanta. –Volveré a las seis.

El empresario no pronuncia palabra alguna <<¿Mi madre, una libertina?>>, piensa aturdido. Revisa las cartas. Están fechadas a lo largo de dos años, la primera en marzo del setenta y tres. Por lo que deduce de su lectura, su padre, quien hasta ahora creía que era su padre, se obsesiono con el desarrollo de la empresa. Trabajaba duro, quince horas diarias, sin tener en cuenta sábados, domingos o fiestas. Hacia apenas año y medio que se había casado con su madre, pero ella se sentía abandonada.

La había traído de un pueblo de Finlandia Occidental y en Tampere no tenia familia. No tenía amigos. Era muy joven e impresionable. Y conoció a un joven de su misma edad. Hablaban todos los días ante las mismas narices de su padre. Incluso, en más de una ocasión este les pidió que fuesen juntos a cumplir con algunos encargos.

Casi parecía que los animara.
Y se enamoraron. Al principio, no ocurrió nada. Pero eso no habla de durar, y al año de conocerse se acostaron. Vivieron una tórrida historia de amor que a Theon le impresiono. ¡Su madre! <<Tan recta, tan obsesiva con la empresa, tan alejada de todo lo que pueda parecer libidinoso y placentero>>.

No solo había engañado a su marido, sino que además su amante la había dejado embarazada. Theon arroja las cartas al suelo. Se levanta y camina por todo el despacho. Se acerca a la ventana. Por la avenida circulan cientos de vehículos.

-Majia, tráeme un Gin Tonic- Le pide a su secretaria un poco mas tarde.

-¿Un Gin Tonic Theon? Son las…

-¡Un Gin Tonic Majia!

Toda su vida es una mentira. Así se siente. Estafado. ¿Intuía algo su padre? Vuelve a las cartas. Busca una señal que le haga entender que sabía él. También comprender por que lo hizo ella. Ahora no les puede preguntar. Ninguno de los dos sobrevive para ver a Theon con la cara demudada, alterado, sintiendo que el suelo se mueve bajos sus pies.  

-¿Qué ocurre?- Pregunta su secretaria, dejando la copa sobre la mesa de Theon

Este la mira como si la descubriera por primera vez.

-¿Desde cuando trabajas en la empresa?

La secretaria hace memoria.

-Desde el ochenta y tres

-¿Alguna vez te hablo mamá de un tal Toppinen…, Eicca Toppinen?

La secretaria piensa unos segundos y luego niega.

-Tu la conocías mucho. A mamá…

-Yo comencé a trabajar aquí para ayudar a tu madre. Ustedes eran pequeños y ella no podía con todas sus tareas en la empresa. Me enseño muchas cosas. Mas tarde, a medida que el negocio crecía, tu madre se fue retirando. Los clientes aumentaban y contábamos con personal suficiente.- Se interrumpe. Lo estudia detenidamente. -¿Pasa algo Theon?

Él niega.

-Tu madre era una bendita persona. Es cierto que con nosotros siempre pareció un poco estricta. Y demasiado religiosa, ya lo sabes. Pero siempre fueron lo primero para ella.

Theon compone un esbozo de sonrisa.

-No siempre- Replica enigmático.

Ambos se mantienen en un silencio tenso, que la secretaria acaba de componer.

-Ya ha llegado la chica que me sustituye. Cuando puedas, me gustaría presentártela.

Theon asiente.

-A fuera esta Katajisto. Le he dicho que estabas ocupado, pero insiste en entrevistarse contigo.

-No quiero ver a nadie. Anula todas mis citas.

-¿Y que le digo a Katajisto? Esta muy alterado, Theon

-Lo veré mañana.

Toma su celular y llama al hotel Sokos Tammer

-La habitación de la señorita Ria Virta.

Espera un largo minuto.

-No responden, señor.

-¿Le puede dejar un mensaje?

-Dígame

-Dígale que ha llamado Theon McInsane

-¡Señor McInsane! Perdone, no había reconocido su voz. Tiene un mensaje de la señorita Virta. Le ha dejado su número de celular esta mañana.

-Bien.

Theon apunta el número y cuelga. Se endereza en su asiento y reflexiona sobre que hacer a partir de ese momento. Siente confusión. Su padre no era su padre, su madre no era tan religiosa como siempre había aparentado, y había tenido un padre biológico que no llego a conocer. <<Y esta lo de la herencia>>. Resopla. En realidad el dinero le da igual. La empresa va viento en popa y, con ello, tiene todo lo que puede desear. Nunca ha sido codicioso. Quizá, reflexiona, debe rechazar la herencia y olvidarlo. Como si nunca hubiera existido. Nadie sabe nada. <<Lo que no se conoce, no existe>>.

Llama a Ria.

-Hola.

-¿Qué tal Theon?

-Bien. Algo cansado. Anoche hice mucho ejercicio.

Al otro lado de la línea suena una carcajada.

-Los dos hicimos mucho ejercicio.- Puntualiza Ria. –Mañana me voy. ¿Nos vemos esta tarde?

-¿Y ahora?

-Podríamos comer en el hotel. En mi habitación.

-No se. Tengo una reunión esta tarde.

Theon necesita olvidar.

-Estarás para la reunión.

-De acuerdo. A la una y media.

Cuelga satisfecho. El sexo siempre es una terapia para sus problemas. Una sesión en la cama y las preocupaciones desaparecen, sus hombros se relajan, su karma se reconstituye. El placer del cuerpo y el alma a través de las sensaciones  erógenas, de las caricias, de los jadeos.

Se excita. <<Es muy pronto>>, piensa. Luego recuerda a su madre y al amante. Abrazados en la fiesta. <<¿Dónde lo harían? En aquellos años era muy difícil encontrar un lugar para encuentros libidinosos>>, supone <<¿Una pensión?>>.

Quiere borrarlo de su memoria. No puede soportar la idea de su made acostándose con un hombre. ¡Su madre! La mujer de la misa semanal, la mujer que rezaba con él cada noche, la mujer que le preparo su boda con una buena chica, la mujer que le critico mil veces por su divorcio. <<No es justo>>. Ahora no puede echárselo en cara. No esta en disposición de recriminarle una vida falsa, una mentira, una enorme mentira.

Levanta el teléfono.
-Salgo, Majia. Volveré esta tarde a las cinco y media.

-Acaba de llegar mi sustituta. Me gustaría presentártela.

-De acuerdo. Pasa un momento.

La secretaria se adentra seguida de una joven. Theon le supone unos veinte pocos años. No se fija demasiado en su rostro. Lleva lentes. Eso si lo ve. Camisa abotonada hasta el cuello, saco de líneas rectas, pantalón, zapato bajo. <<Perfecta secretaria>>. No quiere tentaciones a diez metros de su escritorio.

-Enkeli Lehtinen, Theon.

-Señor McInsane.- Le tiende la mano tímidamente y Theon se levanta, sonríe, cálido. Obvia la mano y la besa en las mejillas. No puede ser demasiado cariñoso en cualquier circunstancia.  

-Theon, por favor. Si vas a trabajar para mi, quiero que me tutees.

La volvió a mirar.

-Buena elección, Majia.

-¿Cuándo empieza?

-Mañana.

********

Ria esta tumbada sobre la cama. Indecente. Las sabanas revueltas a un lado, ella bocabajo, ofreciéndole a Theon un trasero obsceno, carnal. Theon la contempla desde la puerta del lavabo. Acaban de hacer el amor. Pero Theon esta preparado otra vez. La observa con ojos lascivos. Ella se vuelve y le sorprende mirándola.

-¿Te has quedado con ganas?

Se ríe.

-Siempre tengo ganas.

-Ven.- Le señala un lado la cama. –Aquí.

Theon, obediente, no se hace esperar. Ria lo examina al acercarse. <<Es un Dios>>, piensa. Se fija en su porte atlético, en sus abdominales de chocolate blanco, en su pene erecto de nuevo, y se siente dichosa. Tiene un juguete para ella sola. Se arrodilla en la cama y luego se sienta al filo. Él se coloca delante.

-¿Qué quieres?- Le pregunta con voz rasgada.

Ria sonríe. Le agarra el miembro y lo masajea de arriba abajo. Despacio. Con deliberada lentitud. Lo huele. Huele a sexo de hombre. Siempre le ha excitado ese olor. Lame el glande una vez. Se retira y busca sus ojos con la mirada. Quiere disfrutar de su deseo, reconocer sus ansias. Él le dedica una suplica muda.

-Tienes un bombón aquí.- Le dice, acariciándoselo. –Que hermosa.

Saliva y se humedece al mismo tiempo. Acerca su boca de nuevo y se la introduce. Primero el glande. Se entretiene en él. Lo chupa, lo lame. Lo extrae, lo mete. Theon se muerde los labios y ronronea. Ria no deja de masajearlo. Lo introduce aun más en su boca. Un poco más. Otro poco. Es grande. Es largo. Lleva la otra mano a sus testículos. Y los masajea hasta hacerle jadear.

-Que bueno.

Ria sigue con su mete-saca. Disfruta de él. Se imagina que su boca es su vagina, y que esta siendo penetrada. Lentamente. Rápidamente. Theon también lo disfruta. Ella alza la vista y se fija en sus gestos. Mantiene los ojos cerrados y los labios entreabiertos. Se vuelve a humedecer.

Ya a gozado dos veces. Una antes del almuerzo y otra después. Pero quiere otro orgasmo. Necesita otro orgasmo. Se lleva una mano a su sexo. Entretanto, continua proporcionándole placer a Theon. Roza su clítoris con dos dedos. Los mueve en círculos. Su lengua continúa lamiendo el miembro de Theon. Uno de los dedos se adentra en su vagina. Entra y sale, mientras el otro juguetea con su botoncito. Esta excitada. Intuye el orgasmo. El suyo. También el de Theon, que jadea.

Aprieta la base del pene, acelera sus movimientos con la boca y se impone el mismo ritmo en el clítoris. Se abre de piernas. Theon dobla un poco las rodillas. Siente venir el momento. Ria apresura la oscilación de sus labios y su mano. También el mete-saca de sus dedos. Se aprieta la mano contra la entrepierna. Lo siente llegar. Sube y baja la mano alrededor del miembro de Theon.

-Ahora, si, ahora.- Dice de repente él.

Aparta la boca un par de centímetros, imprime un movimiento aceleradísimo a su mano. Y él conquista su orgasmo, soltando su semen. Ria, que no había dejado de mover sus dedos, alcanza el suyo.

-Esto es la gloria.- Dice al poco, con la respiración entrecortada. –Esto es la gloria.

********

Theon se acaricia el mentón. Ha llegado pronto a su despacho después de todo. No ha decidido que hacer. Le repugna la idea de cobrar una herencia, sea cual sea la cantidad, del hombre que traiciono a su padre. Y se acostó con su madre. ¿Realmente la quería o solo fue un pasatiempo? Ese hombre era un indigno. Theon no ha sido nunca un buen católico, quizá por rebeldía contra su madre. Pero siempre ha respetado el matrimonio de los demás, incluso el suyo propio. Jamás le fue infiel a Helena.

Aun cuando supo que se acostaba con el entrenador de tenis.

Se levanta malhumorado. Toma aire y lo expulsa lentamente. Su karma no es ese. Debe reencontrar el equilibrio. Aguanta la respiración. La suelta. Inspira de nuevo. <<Se trata únicamente de la fabrica de semen, solo eso. El facilitador del esperma. No fue otra cosa ese hombre>>.

Suena el teléfono.

-El señor Perreti ha llegado.

Se toma un momento. Le dirá que no. No quiere saber nada de ese señor.

-Que pase.

-Buenas tardes.

Con un ademan, Theon le indica que se acomode.

-¿Se encuentra bien?

-He tenido días mejores. Pero uno no puede elegir, ¿Verdad?.- El abogado lo admite con un cabeceo. –Quiero que sepa una cosa antes de nada. No deseo nada. No necesito dinero ni propiedades ni nada. Estoy bien como estoy.    

-No le he hablado aun de cifras. Pero son muchos ceros…

-No me interesa.

-Creo que usted tiene derecho a saber que rechaza.- Theon va a replicar cuando el abogado le interrumpe. –Mire, señor McInsane, no me andaré por las ramas. La última voluntad de mi cliente fue legarle a su único hijo su patrimonio, y mi trabajo es trasmitírselo.

-Muy bien, ya lo ha hecho. Lo deslindo de explicarme los detalles.- Theon se levanta de su asiento. Sonríe. –Nadie puede obligarme a oír, y mucho menos a aceptar, nada que provenga de ese hombre.

-Es su padre.
-¡Mi padre, señor Perreti, murió hace tres años!.- El abogado se levanta. Ninguno de los dos sabe que hacer. Acto seguido, hasta que Theon reacciona. –Me temo que esta conversación ha terminado. Lamento que haya hecho un viaje tan largo para nada.

El abogado se estira el traje, lo mira una ultima vez y luego se dirige a la puerta. Toma el pomo, pero antes de abrirla se vuelve.

-Estaré en Tampere dos días más. Su secretaria sabe donde encontrarme.

-No será necesario.

Después de atravesar la puerta, Theon se derrumba en su asiento. Siente que ha tomado una decisión muy difícil. No quiere tener nada que ver con el dinero del hombre que dice era su padre, pero sobre todo lo que no quiere es saber mas acerca de él. Ni conocer su vida. No esta dispuesto a arriesgarse a conocerlo y perdonarlo. <<Se acabo>>.

********

A la mañana siguiente Theon apenas ha descansado. Se paso la noche despierto. Buscaba fotografías, documentos, cartas de su madre. Cuando vendieron la casa de sus padres, dividieron sus objetos personales entre él y su hermana. A ella le tocaron las joyas y boberías que a Theon no le interesaban, y él se quedo con cajas y cajas de papeles. En la mayor parte de los casos se trataba de documentos de la empresa. Pero también había fotografías y cartas personales. Sin embargo, nada acerca de ese hombre. <<¿Cómo estuvo tan ciego? ¿Jamás sospecho?>>.

Llaman al teléfono.

-El señor Katajisto esta aquí. ¿Le hago pasar?

A Theon no le apetece hablar de estados financieros, de proveedores, facturas, clientes…

-Dile que venga mañana

-Theon.- Su secretaria baja la voz. –No le puedo decir eso. Hace dos días que quiere hablar contigo.

-Majia, no tengo ganas. Hoy no me encuentro bien. Dale cualquier excusa por favor.

Theon cuelga. <<Faltaría más>>.

Ahora el empleado rebelde. ¿Por qué se le vuelve todo en contra? Hace meses que le iba de maravilla. Una mujer cada día, el negocio a buen ritmo. <<No podía durar>>.

De pronto la puerta se abre.

-¡… Tengo que verlo!

Un hombre intenta acceder a su despacho. Su secretaria trata de impedírselo.

-¡Es vital! Señor McInsane…- El hombre consigue introducir la cabeza a través de la rendija.

Theon se levanta y se acerca hasta la puerta.

-¡Katajisto, que demonios esta haciendo!

La secretaria se aparta y la puerta se abre de par en par.

-Perdone, señor McInsane. Es de vida o muerte. Tengo que hablar con usted.

A Theon le parece que este hombre no esta en sus cabales.

-¡¿Esta loco?! ¿Cree que son formas?

-Theon, intente detenerlo.

-Esta bien, Majia. Vamos a ver, Katajisto ¿Te vas a portar bien?

Katajisto se defiende.

-Concédame un minuto.

-Pasa y siéntate.- Se dirige a su secretaria –Trae una botella de agua.

Los dos se acomodan ante la mesa de Theon. Katajisto no deja de dar vueltas a un bolígrafo.

-Vamos, ya puedes hablar. ¿Qué es eso tan importante?

-Juho…, el señor Järvensivu…- Se toca el labio un par de veces. –No se como empezar.

-Por el principio, Katajisto.

-Hace dos meses descubrí un error en las cuentas. Al principio pensé que faltaban unos apuntes o que algunas inversiones habían resultado con perdidas. Lo consulte con Järvensivu y me dijo que no me preocupara.- <<¡Y que haces aquí entonces>>, se pregunta Theon. –Así que no lo hice. Pero volví a detectar errores. Poco a poco unas cuentas perdían dinero a favor de otras, y estas luego desaparecían…  

-¡¿Qué estas diciendo?!

-Alguien traspasaba cantidades de dinero a cuentas nuevas, que luego se cerraban.

-Pero es imposible.

-No lo es. Investigue buscando la fuente de esas transferencias, y descubrí que se sucedían desde hace dos años.- Katajisto le devuelve una mirada cargada de miedo. –Han desaparecido una enorme cantidad de dinero señor McInsane.

Theon no se puede contener.

-Eso es imposible. Eso es imposible ¿De cuanto estamos hablando?

Katajisto desvía la vista hacia su bolígrafo.

-¡¿De cuanto hablamos?!

-Casi ocho millones de euros.

Su jefe golpea la mesa.

-¡Imposible! No tenemos tanta liquidez. Ni con todo el dinero de las cuentas alcanzaríamos esa cifra.

Katajisto lo ratifica.

-Llevamos varios meses sin pagar a los proveedores.-  Theon palidece. –De ahí proviene ese dinero. Esta perdido. Su empresa en quiebra. Los proveedores sin cobrar.  Su vida en la ruina. Un centenar de empleados en la calle.

-¿Cómo… como ha podido pasar?

-Alguien ha maquillado las cuentas y ocultado los requerimientos de pago a los proveedores.

-Katajisto, dime la verdad…¿Es una broma, verdad?

Katajisto niega con la cabeza…

-¡¿Dónde esta Järvensivu?! Quiero verlo inmediatamente.
Levanta el teléfono.

-No lo encontrara.

Theon le mira, aun con el teléfono en la mano.

-Desaparecio hace tres días.- Suspira. <<Ya es hora de contarlo>>. –Cuando lo descubri, me enfrente a él. Le conte punto por punto lo que sabia, que era todo, excepto quien o quienes habían sido los causantes de este robo. Me pidió la documentación que había reunido. Toda. Y me dijo que hablaría con usted inmediatamente.

-¿Eso cuando fue?

-Hace cinco días?

-¿Cinco días?

-Al día siguiente de hablar con él, no vino a la oficina. Supuse que había ido directamente a contárselo. Espere toda la mañana y no volvió. Tampoco al día siguiente.- Saco su celular. –Le llame.- Le mostro el registro de llamadas: cincuenta y un intentos. -El teléfono estaba desconectado. Fue en ese momento cuando decidí hablar con usted.- La empresa esta en la tuina.    

¡Ocho millones de euros!

-Lo siento, señor McInsane. Quise advertirle antes…

Theon abandona su silla y se acerca a la ventana. Después de un minuto, vuelve los ojos a su empleado.

-No te preocupes, Katajisto. Lo has hecho muy bien.

-¿Y ahora que?

<<¿Por qué ha cambiado todo de pronto?>>. Tiene una vida. Una buena vida. Ahora no le quedara nada.

-¿Y ahora que?.- Le insiste Katajisto.

-Me pondré en contacto con la policía.- Theon habla con los ojos perdidos en la ventana. –Querrán interrogarte.

-Entiendo.- Katajisto se levanta.

-Va a ser… un escándalo.

-Lo se.

El empleado sale, dejando a Theon abatido. Ocho millones de euros. ¿De donde puede sacar semejante cifra de dinero? Ningún banco estaría dispuesto a financiarlo tras una estafa de estas características. En cuanto lo sepan, le cerraran las puertas en todas las entidades bancarias y, automáticamente, los clientes dejaran de hacer efectivos sus pagos. Esta en la ruina.