jueves, 12 de junio de 2014

KIDNAPATTU Cap 5


CAPITULO 5

Y después de aquella noche, no quiso amanecer con ella, verla despertar… ni mucho menos besarla deseándole una bonita mañana. Tenía miedo. ¿Miedo alguien como él? Que había pasado por las peores cosas de la vida, que había enfrentado los golpes más bajos y las experiencias más sucias… ¿Él? Si… le parecía tonto, estúpido, una completa estupidez, pero no había nada más verdadero que aquello. Julian Drain tenía miedo. De ella. De Janikka. De lo bien que se había sentido anoche.

De lo increíble que había sido tener sexo con ella. De lo estupendo que fue besarla, tocarla, sentirla… estar en su cuerpo por pequeños minutos… escucharla gemir, respirar, pidiéndole más. De lo hermosa que era… aparte de tener un hermoso trasero, unos buenos pechos, preciosas caderas y más… era muy bonita. Tan sutil. Tan mujer. Con un increíble carácter. Con unos ojos preciosos. Con una sonrisa increíble.

No, no podía ser cierto… no podía creerse que era la primera vez que pensaba eso de una mujer. Se rio en su sitio. Hacia muchísimo frio. Se abrazó por si solo… cuanto le hubiera gustado que ella lo abrazara en ese momento. Respiro hondo y marco el número de uno de sus colegas en ese teléfono público, al mismo tiempo que cerraba la puerta de la cabina telefónica para hablar con más privacidad.

-¿Diga?- Le contesto él. La voz de Theon no había cambiado en nada.
 

-Habla Julian.- Le afirmo él.

-No te había reconocido.- Admitió Theon, mientras se aclaraba la garganta. –He tratado de contactarte toda la maldita semana… ¿Sabes? Tengo que hablar contigo.

-Bueno, ya estamos hablando.

-Si eso…- Se hizo un silencio entre los dos, Julian espero a que Theon empezara a contarle, lo conocía desde siempre, y definitivamente algo le pasaba en ese momento. –Vas a decir que soy un imbécil.

-Demonios Theon, he dejado a Janikka sola… ¿Me dirás de una vez?- Le exigió Julian.

-Ya…- Susurro Theon. –Tengo el dinero de mi secuestrada…- Empezó a contar. –No ha quedado nada en sus tarjetas, absolutamente nada.- Continuo.

-Aja…

-Pero no podré hacer nada más…

-¿A qué te refieres?

-No me pidas que la mate.- Dijo Theon. Entonces Julian comprendió lo que pasaba.

-Yo tam…

-No puedo Julian.- Admitió Theon. –Se me hace imposible… sé que no te he fallado en ninguna misión, que siempre las he terminado pero… no puedo con ella…

-¿Por qué?- Le pregunto Julian

-Estoy enamorado.

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La cerradura sonó. Janikka de inmediato cerró los ojos sobre el sofá, haciéndose la dormida. Había tomado un baño hace más de una hora… y conservaba el cabello mojado, humedeciendo la fina tela del bonito sofá. Julian cerró la puerta, fue hasta ella para mover sutilmente su hombro, tratando de despertarla. -¿Mhh?- Respondió ella, entreabriendo los ojos y frunciendo el ceño.

-¿No quieres dormir adentro? Aquí hace frio…- Le susurro. Janikka se fijó detenidamente en los finos labios de Julian. En su apetecible boca. Aquella que había probado toda la noche. No sabía qué demonios le pasaba esa mañana. Maldición. Como nunca, había amanecido sensible.

-Si…- Janikka se sentó en el sofá, fingiendo fatiga y sueño. Julian se volteo a mirarla, una bonita sonrisa salió de sus labios al verla estirarse sobre el mueble.

Por mucho que intentaba no mirarla, no lograba quitarle la vista ni una sola vez. Sus ojos, su boca, su bonito cabello, su lengua… cada vez que remojaba sus finos labios. Su propia voz. Su mirada. Lo enloquecía. Le enloquecía tanto pasarse todo el día pensando en una sola mujer. Una sonrisa.

No estaba acostumbrado a eso. Nunca había sido entrenado para ese tipo de sentimientos. Siempre había sido él y sus encuentros casuales. Él y diferentes mujeres. Él y una prostituta más. Janikka se puso de pie, moría de ganas por quedarse… o mejor  dicho, porque él le pidiera que se quedara. De mala gana camino hasta la habitación.

-Janikka.- La llamo él.

-¿Si?- Se volteo ella. Con una llamita de fe…

-Ven…- Le dijo Julian. Janikka sintió que moría ¿Desde cuándo y se ponía de esa forma? No sabía y no quería ponerse a pensar. Simplemente camino hasta él.

-¿Qué?- Le pregunto ella, fingiendo desinterés.

-Nada.- Susurro él. Tenía a Janikka a tan poca distancia. Tan pocos centímetros, ella se había acercado más de lo previsto. Y eso le gustaba más. Oh si, le fascinaba. Ella. Ella y toda ella. La tomo de una mano y la entrelazo con la suya, la piel de Janikka se erizo por completo. Bajo la mirada. –Estas fría…

-Si…- Susurro ella, sintiendo que Julian había tomado su otra mano también, juntándolas, y metiéndolas suavemente bajo su fina camiseta y su chamarra de piel.

-Espero no te incomode…

-No…

-¿Te ha comido la lengua el…- Janikka se ruborizo por completo. –Espera… creo que alguien más te la comió.- Julian le sonrió, haciendo que ella tampoco se resistiera y suelte una fina risa. –Y creo que fui yo…- Janikka intento sacar sus manos de debajo de la camiseta de Julian, al hacerlo, Julian volvió a jalarla hacia él. –Y me gustaría hacerlo ahora…- Se acercó a sus labios, peligrosamente roso su labio inferior sobre la pequeña comisura de los labios de Janikka. Su boca hecha agua, la necesitaba.

-Julian…- Murmuro Janikka. Ahora levemente extasiada. Todo esto la estimulaba tanto. Él. Sus manos. Como la tocaba. De qué forma. Sabía que punto tocar, y que usar… la lengua, los labios, los dedos y… su increíble masculinidad.

-Dime nena…

-No sé qué me pasa…- Susurro ella. Una oleada de lujuria se paseó por el cuerpo de Julian. Se perdería en cualquier momento, y esta vez… necesitaría acabarla, llegar al maldito orgasmo. Janikka le rodeo el cuello, apretándolo contra ella.

-Yo si.- Le afirmo él. Los dedos de Julian se introdujeron entre la ropa interior de Janikka levanto uno de los lados de la parte izquierda de sus caderas, para rozarle la piel… cuanto le gustaba… -Lo necesitas.- Janikka cerró los ojos. Se mojaría. Tanto… que rogaría por un poco de su medicina, aquella que solo Julian podía darle.- Tanto como yo…

-Si… te necesito…- Abrió los ojos con delicadeza, ahora encontrándose con los ojos del Julian salvaje, lleno de lujuria y apunto de tumbarla en el sofá y hacerla suya de nuevo. Julian volvió a besarla en la boca, se había acostumbrado a su sabor, a lo bien que sabía su lengua. Le gustaba muchísimo. Apunto de posicionarla sobre el sofá y acostarse sobre ella… alguien toco la puerta del departamento con fuerza, apunto de tumbarla.

Julian tuvo que separarse de ella con dificultad. Demonios ¿Quién se atrevía a tocar la maldita puerta de esa manera? Y lo peor… ¿En un momento como este? Reventaría a quien quiera que fuera que tocara de esa forma.

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Julian abrió la puerta, alguien le hizo retroceder varios pasos atrás al ser empujado.

-Oh vaya… que bonito ¿ehh?- Sammy le sonrió. Primero mirándolo a él, y luego pasando sus ojos por toda la anatomía de Janikka. - ¿Te la estás pasando bien?

-¿Qué demonios estás haciendo aquí?- Julian camino hasta él. Colocándose instintivamente delante de Janikka.

-Solo vengo a decirte que yo ya cumplí con mi maldita parte del contrato.- Lo miro a los ojos. Estaba tenso y sofocado. Tal vez buscaba respuestas. –Pero veo que tú no moverás ni un solo dedo hasta que te hayas tirado…

-Lárgate.

-¿No te basto con que la otra vez te dejaran molido? Vahh… Julian, no te hagas el hombre conmigo, que no te queda.

-¡Que te largues!

-¿Por ella?- Le pregunto Sammy, astuto, pues Julian no sabría que responder. La señalo con un dedo e intento irse a pasos lentos hasta Janikka, que se ocultaba detrás de Julian –Que bonito trasero tiene tu amiga…

-Si no te vas, no dejaras de llorar cuando te parta la cara, imbécil.

-Lindo ¿eh? Por qué no se lo dices Julian, dile que al final vas a terminar enterrándola en algún lugar de Francia.

A Janikka le entro un escalofrió. De alguna u otra manera empezaba a confiar mucho en Julian, tanto… como para afirmar que no la tocaría… que no se atrevería a matarla.

-Es a ti a quien no voy a dudar en matar.- Julian lo empujo, el cuerpo de Sammy se balanceo en su sitio, retrocediendo un par de pasos. –No te metas en mis problemas imbécil…- Lo empujo de nuevo, esta vez más fuerte. Sus músculos estaban tensos. No soportaba que nadie le dijera lo que tenía que hacer. Que alguien le diera órdenes. Y lo peor… que lo dejaran mal parado enfrente de una mujer, en este caso… de Janikka.

Sammy fue a dar a la pared con el siguiente empujón, Janikka opto por retroceder. -¿Me has escuchado?- Le pregunto Julian a Sammy

-No me das miedo imbécil

-¿Perdona?.- Le pego fuerte a la pared, dándole un golpe duro en el abdomen. Sammy se quedó sin respiración, para luego volver a reaccionar.- Sera mejor que te vayas si no quieres terminar peor, ¿De acuerdo?- Le pregunto. Sammy no respondió, prefería guardar silencio, que a humillarse más. Julian se le acercó al oído, lo tomo de los bordes de su camiseta, levantándolo levemente. –No te metas con ella, ¿Esta claro? Te explique muy bien el primer día quien estaba a cargo de quien…- Se le acerco más. –Y ella es mía.

-Te esta envenenando… lo único que lograra es que te metan a la cárcel, no seas tan imbécil…

-Yo sabré que hacer…

-Sera tarde…- Julian lo bajo. El cuerpo de Sammy bajo al suelo, ligeramente asfixiado. –Cuando quieras cambiar de opinión…- Sammy miro hacia atrás, donde Janikka aún seguía observándolos a los dos, sin escuchar nada. –Ella ya te habrá cambiado para siempre.

0o0o0o0

-Tu amigo

-Espero no te haya asustado, es un idiota… siempre ha sido así.- Julian abrió una lata de cerveza. Janikka no le quitaba los ojos de encima. Había escuchado poco, pero lo necesario como para tener ciertas dudas.

-No me ha asustado

-Entonces espero no haberte asustado yo

-¿Te puedo hacer una pregunta?.- Sus bonitos ojos brillaron de repente. Julian la miro… que bien se sentía perderse en su mirada

-¿Qué?

-¿Que más harás conmigo?- Le pregunto Janikka. Y en realidad era la pregunta que se había estado haciendo desde que había llegado ahí.

Julian apretó la lata, tirándola al pequeño basurero de la cocina. Y es que… ni el mismo lo sabía.

-Te tendré aquí por un par de días más.- Le dijo si mirarla. No quería que ningún sentimiento estúpido se pasara por él en ese momento.

-¿Para qué?- Le volvió a preguntar ella. Esta vez necesitaba saber más información, se puso de pie. -¿Vas a matarme… es eso?

-No digas tonterías

-Dime la verdad… lo he escuchado de tu amigo

-Te lo dije… es un idiota.- Julian intento irse, ahora fue Janikka quien lo tomo de un brazo antes de que el pudiera desaparecer.

-Dime.- Le pidió Janikka. Julian bajo la mirada, la tibia piel de ella             rozaba con la suya tan exquisitamente. Le gustaba, le parecía tan sublime. Volvió a mirarla.

-Te he dicho que no…- Susurro él. Ahora ligeramente tímido. Oh demonios. Odiaba con el alma sentirse de esa forma. Como si le costara hablar con ella.

-¿Puedo saber por qué?.- Janikka volvió a preguntar. Y quizá esa era la pregunta más absurda que los oídos de Julian habían escuchado. Su propia víctima preguntándole por que no la asesinaba.

-Que te de igual saberlo ¿Esta bien? No te interesa Janikka. Es problema mío.- Julian la soltó de las manos, intentando irse de nuevo.

-Pero quiero saberlo…- Janikka volvió a jalarlo, esta vez con más fuerza. Y a pesar de que él tenía la fuerza suficiente para soltarse, no lo hizo. Sus fuerzas habían desaparecido en ese entonces.

-No quiero ir a la cárcel. No quiero problemas, solo quiero el dinero y te dejare libre…

-¿Solo por eso?- Janikka lo miro deseosa. Quería escuchar más. Tal vez un “No te haría daño” algo que le diera una pista, ¿Una pista de qué? Ya ni siquiera ella sabía lo que quería.

-Si Janikka.- Le respondió él. Y no diría más. –No quiero ni un problema más en mi maldita vida. Ya son bastantes los que tengo.

-Perdón…

Julian se soltó esta vez, ella lo dejo ir.

-Y pronto yo también dejare de ser un problema para ti.- Le dijo él. Como siempre. Sintiéndose la persona más repugnante del mundo. La persona más cruel. El problema más grande. Él y siempre él. Sin pensar que tal vez para Janikka… y solo para ella, él nunca había sido un problema. –Pronto te dejare libre.

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