CAPITULO 6
Janikka entro a bañarse. Tenía la mente ligeramente
pesada. Muchas cosas sin explicación se habían aparecido de pronto. Cosas… que
jamás le hubiera gustado pensar, o sobre todo… sentir. ¿Pero qué demonios le
pasaba últimamente? No se lo creía. Hace unos días no pensaba más que en irse y
no volverlo a ver nunca más y ahora… “No Janikka”. Se dijo a si misma ¿De
verdad crees que Julian va a querer tenerte un tiempo más con él? Negó con la
cabeza mientras se metía a la regadera.
-Dicen que cortaran el agua.- Janikka se sobresaltó y
giro para mirar a Julian que acababa de abrir las cortinas del baño. Quiso
golpearlo, pero en vez de eso, ruborizada, se cubrió el cuerpo. –Espero no te
moleste que…
-¡No!.- Le dijo ella. Julian soltó una risa. Se relamió
los labios. Ella que hermosa e inocente era. ¿De qué se avergonzaba? Si hasta habían
estado juntos.
-Sera rápido, te lo prometo.- Susurro él, quitándose la
ropa, mientras Janikka se retorcía por dentro. Volvió a cerrar las cortinas,
para no verlo desnudarse ante sus ojos. Aunque la verdad le hubiera gustado
quitarle la ropa ella misma.
Julian reía por dentro. No había oportunidad que no
aprovechara para verla de esa forma. Para hacerla enojar de alguna forma. Se inclinó
hacia atrás para fijarse en lo que hacía detrás de las cortinas, aún tenía el rostro
ruborizado… de pronto bajo la mirada, cubría sus pechos con un brazo… y pensar
que habían estado en su boca la otra noche. Hay Janikka. Pensó. Más abajo cubría
su feminidad con la otra mano… cuanto deseo quitarla de encima, si… quitársela
con sus propias manos y escucharla estremecerse.
Julian abrió las cortinas.
-Bien… ¿Te parece si hacemos un trato?.- Le pregunto él.
Ya desnudo. Los ojos de Janikka intentaron esquivar por completo las ganas de
bajar la mirada. Solo observo los músculos de Julian, ahora los podía ver mejor
que la otra noche. Y cuanto disfrutaba el hecho de saber que los había abrazado
por todo el tiempo que había querido. Entro a la regadera junto a él.
-Un trato ¿Tu?
Julian soltó una risa irónica.
-Si un trato.- Le dijo. –Nadie va a tocarse.- Le explico.
–Haremos como si tu estuvieras sola tomando un baño…- La idea le hizo excitarse
en el acto. Trato de no darse cuenta de aquello. Siguió hablando, al parecer
Janikka no lo había notado. –Sin mí.
-Pero estas aquí
-Has como si no
-No puedo bañarme sabiendo que estas mirándome todo el
tiempo…
-Prometo no hacer nada…- Le dijo. Ella lo miro a los
ojos. “Mientras tu no quieras”. Pensó él. Aunque se le hacía muy difícil la
situación, no tocarla viéndola desnuda frente a sus ojos. Se moría por rozar su
piel con la suya. Abrazarla. Llenarla por completo. Ella no se resistiría. Y lo
sabía. Pero esta vez… quería que fuera ella quien diera el primer paso.
-Está bien.- Susurro ella. Aun no muy convencida. Se dio
vuelta. Su trasero descubierto solo hizo que Julian se excitara más. Deseaba
tanto hacerla suya. Oh Dios. Volteo a ver su erección, crecía cada vez más.
“Vamos Janikka, sé que quieres venir aquí… a mis brazos… demuéstramelo”.
Janikka intento de verdad imaginar que estaba sola en
aquella ducha, que no había ahí nadie más que ella y sus pensamientos. Respiro
hondo. En el fondo… tenía unas incontenibles ganas de voltearse, e invitarlo a
bañarse con ella.
Abrió el grifo de la regadera…
-¡Demonios!.- Grito ella. Al sentir el agua completamente
helada mojando su cuerpo. Retrocedió por instinto, cayendo… si… como él había
querido, entre sus brazos.
-Vaya… no me has dejado cumplir el trato…- Susurro el
junto a su oído, acaricio las caderas desnudas de Janikka, y poco a poco coloco
su miembro bajo la entrada de su feminidad.
-El agua esta fría…- Murmuro ella. Estaba a pocos
centímetros de convertirse en aquella
Janikka que moría por entregárselo todo.
Y lo hizo. Se volteo, para que no le quedara otra opción más que mirarlo.
-Estamos en Paris.- Le sonrió él. Ella subió sus brazos
sobre los hombros de Julian, a él parecía gustarle lo que hacía. Ambos sentían
las gotas de agua fría salpicar el piso y chocar contra sus cuerpos. Julian
acaricio las caderas de ella, las apretó fuerte contra él, y se inclinó para
besarle el cuello, subiendo poco a poco hasta su mentón, la beso, amaba
sentirse de esa forma… que con ella nada importaba, mucho menos sus
diferencias, lo poco que se conocían, o cuantas veces ella le había dicho “Te
odio”.
Janikka lo tomo de la barbilla, invitándolo a probar sus
labios, y eso… fue exactamente lo siguiente que el probaría.
Julian abrió lentamente sus labios, dejando entrar el
acogedor aliento de ella, en su boca. Los apretó y ella hizo lo mismo, mientras
acomodaba más sus brazos sobre los hombros de Julian.
-Sabía que serias tú quien no cumpliera el trato…-
Susurro él, con una bonita sonrisa entre sus labios.
-Tenía ganas de besarte- Admitió ella. A Julian le dio
una ligera alegría en el corazón. En ese momento ninguno de los dos sentía la
necesidad de tener sexo o algo parecido. Más bien, esas ganas habían
desaparecido. Lo único que él deseaba en ese momento era sentir sus labios
besar los suyos. -¿Puedo…?.- Ella se acercó de nuevo.
-Sabes que si.- Le afirmo él, apretándole la nuca para
que ella pudiera besarlo más intensamente. Se separó unos segundos. –Puedes
besarme las beses que quieras.
Janikka se rio, una risa pequeña, de felicidad, de simple
ternura… demonios… ese momento parecía de dos típicos jóvenes enamorados, algo
que ellos dos ¿No eran?
-Metámonos juntos.- Le dijo él. Y volvió a sonreír. Ella
sintió que veía la sonrisa más linda del mundo. Si. Siempre la había tenido,
pero era ahora donde empezaba a notarlo.
-Pero hace frio.- Ahora fue ella quien rozo suavemente
sus labios sobre los de Julian, sin llegar a besarlos.
-Claro que no.- Le
dijo él y ligeramente camino hasta la regadera abierta, con ella delante de él.
Ella trato de resistirse, pero eso solo hizo que Julian ahora la cargara de la
cintura para meterse al agua con ella.
Janikka entre abrió los labios. Demonios. El agua estaba
heladísima, que lo sentía hasta en los huesos. Él también sintió un escalofrió
en todo su cuerpo, pero lo resistió para que ella no lo notara. De pronto el
agua caía sobre los dos, que los mantenía unidos, que hacía que ese momento
fuera increíble. Julian bajo la mirada, las gotas de agua caían con fuerza
sobre el cuerpo de ella, por lo que podía ver borrosamente sus manos en medio
del agua. Intento juntarlas. Acaricio su brazo. Janikka sintió un cosquilleo en
el vientre. Julian estaba buscando sus manos, y cuando por fin las encontró,
las enlazo con las suyas.
-Ya no hace tanto frio.- Le dijo, mientras sus dedos se
tocaban. Ella negó con la cabeza ante su comentario. –Al menos para mí no…
-Para mí tampoco…
-Excelente…- Susurro él. Sonriéndole y entonces ella
también lo hizo. Le sonrió. Mientras sus manos se tocaban y se entrelazaban
bajo el calor de sus cuerpos. No dependía de ninguno de los dos lo que pasara
después… el momento… era perfecto.
La beso. Los labios de Janikka estaban helados, aun no se
podía creer como había soportado tanto tiempo bajo el agua más helada del
mundo. Entre abrió los labios. Julian introdujo su lengua, tibia y acogedora en
su boca. Por fin sentía un poco de calor. Poco a poco los dos fueron alejándose
del agua, y de lo fría que estaba, mientras ninguno se atrevía a dejar de besar
al otro. Ya no había explicación de lo que pasaba en ese momento. Cualquier
otro que estuviera viendo esto… pensaría y afirmaría que no se trata solamente
del criminal y su secuestrada… si no… de una relación mucho más fuerte que
aquella.
………………
-Cuéntame de ti.- Le dijo ella. Arropado la taza de café
caliente entre sus manos. Subió la manta hasta sus brazos.
-No Janikka…- Negó con la cabeza mientras reía.
-¿Por qué no? No eres el único que ha hecho cosas malas
en el mundo…- Ella puso los ojos en blanco. Y él deseo tanto besarla en ese
momento. Se veía tan bonita cuando era así de inocente con él.
-No.- La miro a los ojos. –Mi vida está llena de
problemas… ¿De acuerdo? Por qué no mejor me cuentas de ti…
-Mi vida está llena de cosas aburridas.- Janikka se inclinó
para tomar su taza de café.
-Cuéntamelas…
-Sí, claro… no creo que te guste escuchar las cosas
aburridas de una tonta como yo…
-No digas eso… me importa todo…
-¿Todo de mí?
“Absolutamente todo”
-Si…- Susurro él.
Janikka enrojeció, aunque no mucho.
-Bueno… iba a graduarme…- Encogió los hombros, bajando la
mirada y abriendo un poco los ojos.
-No digas iba…
-Es que tendría que haberme graduado ya… pero…
-Te voy a dejar libre.- Le dijo él. Aunque algo por
dentro le golpeaba el alma. ¿Así se siente esto? Janikka bajo la mirada,
inquieta. Tenía que decirle algo. Ahora. O nunca más tendría la oportunidad.
-Julian…
-¿Si?
-¿Qué harás después de esto?
Él se quedó callado. Sencillo, entregare el dinero a las
personas que me convocaron para secuestrarte. Y luego… me olvidaría de todo
esto. Sencillo.
-Viajare.
-¿A dónde?
Julian permaneció callado de nuevo.
-Si puedo saberlo…
-Qué se yo aún no
lo he pensado.
-Ah…- Ella dejo la taza de café sobre la pequeña mesita
en frente del sofá. Aquel sofá… recordó un pequeño fragmento de la otra noche.
Aquella noche donde había… -Quiero decirte algo…- Las manos empezaron a
sudarle. Estaba nerviosa ¿Por qué? Ya no lo entendía. O tal vez sí. Pero no
quería admitirlo.
-¿Qué?- Él se acercó al cuerpo de Janikka, le acaricio
una pierna. Ella trago saliva.
-No se… es que…
-Dime…
-Te vas a burlar de mí…
-No lo haría…
-Sí, lo harás…
-Vamos…
Ella respiro hondo. Dándose ánimos por si sola. Aquello
que le diría lo había tenido pensando desde aquel momento… donde había sentido más
que atracción física. Aquello que tenía guardado adentro, pero no lo quería
sacar, no quería mientras se tratara de un hombre como él. Que parecía tener
poco sentimientos.
-Quiero irme contigo.


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