viernes, 13 de junio de 2014

KIDNAPATTU Cap 6


CAPITULO 6

Janikka entro a bañarse. Tenía la mente ligeramente pesada. Muchas cosas sin explicación se habían aparecido de pronto. Cosas… que jamás le hubiera gustado pensar, o sobre todo… sentir. ¿Pero qué demonios le pasaba últimamente? No se lo creía. Hace unos días no pensaba más que en irse y no volverlo a ver nunca más y ahora… “No Janikka”. Se dijo a si misma ¿De verdad crees que Julian va a querer tenerte un tiempo más con él? Negó con la cabeza mientras se metía a la regadera.

-Dicen que cortaran el agua.- Janikka se sobresaltó y giro para mirar a Julian que acababa de abrir las cortinas del baño. Quiso golpearlo, pero en vez de eso, ruborizada, se cubrió el cuerpo. –Espero no te moleste que…

-¡No!.- Le dijo ella. Julian soltó una risa. Se relamió los labios. Ella que hermosa e inocente era. ¿De qué se avergonzaba? Si hasta habían estado juntos.

-Sera rápido, te lo prometo.- Susurro él, quitándose la ropa, mientras Janikka se retorcía por dentro. Volvió a cerrar las cortinas, para no verlo desnudarse ante sus ojos. Aunque la verdad le hubiera gustado quitarle la ropa ella misma.

Julian reía por dentro. No había oportunidad que no aprovechara para verla de esa forma. Para hacerla enojar de alguna forma. Se inclinó hacia atrás para fijarse en lo que hacía detrás de las cortinas, aún tenía el rostro ruborizado… de pronto bajo la mirada, cubría sus pechos con un brazo… y pensar que habían estado en su boca la otra noche. Hay Janikka. Pensó. Más abajo cubría su feminidad con la otra mano… cuanto deseo quitarla de encima, si… quitársela con sus propias manos y escucharla estremecerse.

Julian abrió las cortinas.

-Bien… ¿Te parece si hacemos un trato?.- Le pregunto él. Ya desnudo. Los ojos de Janikka intentaron esquivar por completo las ganas de bajar la mirada. Solo observo los músculos de Julian, ahora los podía ver mejor que la otra noche. Y cuanto disfrutaba el hecho de saber que los había abrazado por todo el tiempo que había querido. Entro a la regadera junto a él.

-Un trato ¿Tu?

Julian soltó una risa irónica.

-Si un trato.- Le dijo. –Nadie va a tocarse.- Le explico. –Haremos como si tu estuvieras sola tomando un baño…- La idea le hizo excitarse en el acto. Trato de no darse cuenta de aquello. Siguió hablando, al parecer Janikka no lo había notado. –Sin mí.

-Pero estas aquí

-Has como si no

-No puedo bañarme sabiendo que estas mirándome todo el tiempo…

-Prometo no hacer nada…- Le dijo. Ella lo miro a los ojos. “Mientras tu no quieras”. Pensó él. Aunque se le hacía muy difícil la situación, no tocarla viéndola desnuda frente a sus ojos. Se moría por rozar su piel con la suya. Abrazarla. Llenarla por completo. Ella no se resistiría. Y lo sabía. Pero esta vez… quería que fuera ella quien diera el primer paso.

-Está bien.- Susurro ella. Aun no muy convencida. Se dio vuelta. Su trasero descubierto solo hizo que Julian se excitara más. Deseaba tanto hacerla suya. Oh Dios. Volteo a ver su erección, crecía cada vez más. “Vamos Janikka, sé que quieres venir aquí… a mis brazos… demuéstramelo”.

Janikka intento de verdad imaginar que estaba sola en aquella ducha, que no había ahí nadie más que ella y sus pensamientos. Respiro hondo. En el fondo… tenía unas incontenibles ganas de voltearse, e invitarlo a bañarse con ella.

Abrió el grifo de la regadera…

-¡Demonios!.- Grito ella. Al sentir el agua completamente helada mojando su cuerpo. Retrocedió por instinto, cayendo… si… como él había querido, entre sus brazos.

-Vaya… no me has dejado cumplir el trato…- Susurro el junto a su oído, acaricio las caderas desnudas de Janikka, y poco a poco coloco su miembro bajo la entrada de su feminidad.

-El agua esta fría…- Murmuro ella. Estaba a pocos centímetros de convertirse  en aquella Janikka que  moría por entregárselo todo. Y lo hizo. Se volteo, para que no le quedara otra opción más que mirarlo.

-Estamos en Paris.- Le sonrió él. Ella subió sus brazos sobre los hombros de Julian, a él parecía gustarle lo que hacía. Ambos sentían las gotas de agua fría salpicar el piso y chocar contra sus cuerpos. Julian acaricio las caderas de ella, las apretó fuerte contra él, y se inclinó para besarle el cuello, subiendo poco a poco hasta su mentón, la beso, amaba sentirse de esa forma… que con ella nada importaba, mucho menos sus diferencias, lo poco que se conocían, o cuantas veces ella le había dicho “Te odio”.

Janikka lo tomo de la barbilla, invitándolo a probar sus labios, y eso… fue exactamente lo siguiente que el probaría.

Julian abrió lentamente sus labios, dejando entrar el acogedor aliento de ella, en su boca. Los apretó y ella hizo lo mismo, mientras acomodaba más sus brazos sobre los hombros de Julian.

-Sabía que serias tú quien no cumpliera el trato…- Susurro él, con una bonita sonrisa entre sus labios.

-Tenía ganas de besarte- Admitió ella. A Julian le dio una ligera alegría en el corazón. En ese momento ninguno de los dos sentía la necesidad de tener sexo o algo parecido. Más bien, esas ganas habían desaparecido. Lo único que él deseaba en ese momento era sentir sus labios besar los suyos. -¿Puedo…?.- Ella se acercó de nuevo.

-Sabes que si.- Le afirmo él, apretándole la nuca para que ella pudiera besarlo más intensamente. Se separó unos segundos. –Puedes besarme las beses que quieras.

Janikka se rio, una risa pequeña, de felicidad, de simple ternura… demonios… ese momento parecía de dos típicos jóvenes enamorados, algo que ellos dos ¿No eran?

-Metámonos juntos.- Le dijo él. Y volvió a sonreír. Ella sintió que veía la sonrisa más linda del mundo. Si. Siempre la había tenido, pero era ahora donde empezaba a notarlo.

-Pero hace frio.- Ahora fue ella quien rozo suavemente sus labios sobre los de Julian, sin llegar a besarlos.

-Claro que no.-  Le dijo él y ligeramente camino hasta la regadera abierta, con ella delante de él. Ella trato de resistirse, pero eso solo hizo que Julian ahora la cargara de la cintura para meterse al agua con ella.

Janikka entre abrió los labios. Demonios. El agua estaba heladísima, que lo sentía hasta en los huesos. Él también sintió un escalofrió en todo su cuerpo, pero lo resistió para que ella no lo notara. De pronto el agua caía sobre los dos, que los mantenía unidos, que hacía que ese momento fuera increíble. Julian bajo la mirada, las gotas de agua caían con fuerza sobre el cuerpo de ella, por lo que podía ver borrosamente sus manos en medio del agua. Intento juntarlas. Acaricio su brazo. Janikka sintió un cosquilleo en el vientre. Julian estaba buscando sus manos, y cuando por fin las encontró, las enlazo con las suyas.

-Ya no hace tanto frio.- Le dijo, mientras sus dedos se tocaban. Ella negó con la cabeza ante su comentario. –Al menos para mí no…

-Para mí tampoco…

-Excelente…- Susurro él. Sonriéndole y entonces ella también lo hizo. Le sonrió. Mientras sus manos se tocaban y se entrelazaban bajo el calor de sus cuerpos. No dependía de ninguno de los dos lo que pasara después… el momento… era perfecto.

La beso. Los labios de Janikka estaban helados, aun no se podía creer como había soportado tanto tiempo bajo el agua más helada del mundo. Entre abrió los labios. Julian introdujo su lengua, tibia y acogedora en su boca. Por fin sentía un poco de calor. Poco a poco los dos fueron alejándose del agua, y de lo fría que estaba, mientras ninguno se atrevía a dejar de besar al otro. Ya no había explicación de lo que pasaba en ese momento. Cualquier otro que estuviera viendo esto… pensaría y afirmaría que no se trata solamente del criminal y su secuestrada… si no… de una relación mucho más fuerte que aquella.

………………

-Cuéntame de ti.- Le dijo ella. Arropado la taza de café caliente entre sus manos. Subió la manta hasta sus brazos.

-No Janikka…- Negó con la cabeza mientras reía.

-¿Por qué no? No eres el único que ha hecho cosas malas en el mundo…- Ella puso los ojos en blanco. Y él deseo tanto besarla en ese momento. Se veía tan bonita cuando era así de inocente con él.

-No.- La miro a los ojos. –Mi vida está llena de problemas… ¿De acuerdo? Por qué no mejor me cuentas de ti…

-Mi vida está llena de cosas aburridas.- Janikka se inclinó para tomar su taza de café.

-Cuéntamelas…

-Sí, claro… no creo que te guste escuchar las cosas aburridas de una tonta como yo…

-No digas eso… me importa todo…

-¿Todo de mí?

“Absolutamente todo”

-Si…- Susurro él.

Janikka enrojeció, aunque no mucho.

-Bueno… iba a graduarme…- Encogió los hombros, bajando la mirada y abriendo un poco los ojos.

-No digas iba…

-Es que tendría que haberme graduado ya… pero…

-Te voy a dejar libre.- Le dijo él. Aunque algo por dentro le golpeaba el alma. ¿Así se siente esto? Janikka bajo la mirada, inquieta. Tenía que decirle algo. Ahora. O nunca más tendría la oportunidad.

-Julian…

-¿Si?

-¿Qué harás después de esto?

Él se quedó callado. Sencillo, entregare el dinero a las personas que me convocaron para secuestrarte. Y luego… me olvidaría de todo esto. Sencillo.

-Viajare.

-¿A dónde?

Julian permaneció callado de nuevo.

-Si puedo saberlo…

-Qué se yo aún no  lo he pensado.

-Ah…- Ella dejo la taza de café sobre la pequeña mesita en frente del sofá. Aquel sofá… recordó un pequeño fragmento de la otra noche. Aquella noche donde había… -Quiero decirte algo…- Las manos empezaron a sudarle. Estaba nerviosa ¿Por qué? Ya no lo entendía. O tal vez sí. Pero no quería admitirlo.

-¿Qué?- Él se acercó al cuerpo de Janikka, le acaricio una pierna. Ella trago saliva.

-No se… es que…

-Dime…

-Te vas a burlar de mí…

-No lo haría…

-Sí, lo harás…

-Vamos…

Ella respiro hondo. Dándose ánimos por si sola. Aquello que le diría lo había tenido pensando desde aquel momento… donde había sentido más que atracción física. Aquello que tenía guardado adentro, pero no lo quería sacar, no quería mientras se tratara de un hombre como él. Que parecía tener poco sentimientos.

-Quiero irme contigo.

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