martes, 17 de junio de 2014

KIDNAPATTU Cap 8


CAPITULO 8

Julian corrió hasta el edificio. Se le había hecho tarde. Janikka seguro ya estaría despierta, con ganas de desayunar, con ganas de verlo… “¿De verme’” Se rio solo en medio de la calle. “¿Me habrá extrañado’” Seguramente sí. “Ya mismo llego bonita…” Susurro en su mente. “Para decírtelo todo”.

Quiso doblar la esquina para llegar a su viejo edificio, entonces fue cuando observo que toda la cuadra estaba llena de automóviles blindados. Gente en el piso de su departamento siendo interrogada. Algo que él reconocería en todas partes.

Maldición, pensó. Se desvió en el camino. Lo habían encontrado. Habían encontrado su paradero…el suyo y el de Janikka.

“Janikka”… pensó. Demonios. “Estas ahí adentro…”

Y supo que solo tenía dos opciones. Seguir y desaparecer con el dinero de su secuestrada, o quedarse y no permitir que nadie le quitara a Janikka. Su Janikka. De él. Porque así lo sentía.

“Vamos Julian, piensa… piensa en algo para sacarla de ahí… no la dejes… tu… tú la amas…”

Janikka entro en el auto de la policía. El corazón se le partiría en cualquier momento. Sentía que apenas podía respirar bien. Todo le dolía. Incluso le costaba pestañear sin derramar algunas lágrimas. Todo esto le dolía en el fondo de su alma. El hecho de irse. Abandonar ese departamento en el que ella y Julian… habían hecho el amor, en el que había sentido más que un simple afecto de parte de él. ¿Había sido verdad? O… ¿Simplemente… se lo había imaginado?

-Vas a estar mejor con nosotros.- Le dijo uno de los policías. Acomodo el retrovisor, mientras Janikka se acomodaba en la parte trasera. El policía encendió el auto.

-Llévala al aeropuerto y vigílala hasta que el avión haya despegado ¿Entendido? Nos quedaremos aquí hasta encontrar pista de ese idiota.

-Entendido.

A Janikka se le encogió el corazón. “Julian”… oh, no. Deseaba al menos despedirse de él. El auto arranco. Janikka movió la cabeza con una pequeña esperanza en el corazón de encontrarlo en alguna parte, mirándola desde algún lugar, o quizá tan solo verle un segundo por última vez. Pero el auto avanzo, ella con él ahí adentro, y no lo veía… y no lo vería nunca más.

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Sammy tomo el celular. Marco el número de Julian, este contesto.

-Ella está en el auto.- Le dijo Sammy. A Julian se le acelero el pulso. –Me vas a tener que pagar algo muy grande cuando acabe todo esto.

-Si todo sale bien, te prometo que así será.

Sammy colgó. Doblo la esquina y siguió el auto de la policía, aquel que llevaba a Janikka ahí adentro. Lo siguió sigilosamente, esperando el momento exacto. Fue entonces cuando en un momento de la carretera, solo se encontraban los dos autos. El suyo y el de ese maldito policía. Sammy sonrió. “Te tengo” Choco la parte trasera del auto del policía.

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El cuerpo de Janikka se balanceo. De inmediato se volteo a ver hacia atrás.

-¡Demonios!.- Grito el policía, observando por el retrovisor. Detuvo el auto y bajo de él. -¿Pero qué demonios le sucede?.- Grito alterado. Janikka solo miraba desde adentro.

Sammy también bajo del auto, y al oficial solo le faltó pestañear para observar el arma que traía en las manos.

-Saque a la chica del auto.

-Que… pero…- Tartamudeo.

-¡Que la saque si no quiere que lo mate!- Grito Sammy

Y entonces Janikka lo reconoció. Sí, claro que si… lo había visto antes. El amigo de… ¡Julian!... bajo del auto de inmediato. Con una esperanza. Quería verlo por última vez… quería sentir sus labios sobre los suyos al menos por un instante. Sammy volvió a tomar su celular con la otra mano, sin dejar de apuntar al policía, marco un número y se lo entrego a Janikka.

-Él tiene algo que decirte.

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Janikka tomo el celular, colocándose instintivamente detrás de Sammy.

-Sube al auto.- Le volvió a indicar él. Janikka obedeció. Una vez adentro… por fin pudo hablar con aquella persona que esperaba su voz en el teléfono.

-¿Janikka?- Ella se estremeció. Las ganas de llorar volvieron. Pero se resistió. -¿Eres tú?

-¿Dónde estás?- Le pregunto ella. Con un hilo de voz.

-Perdóname…

-¿Por qué?

-Por esto.- Julian respiro hondo. Era su última oportunidad con ella. La ultima. Esta vez no habría otro día, ni otro momento. Era ahora, o la perdería para siempre.     –Por hacerte pasar por estas cosas…

-Ya no importa…- Le respondió ella

-Sí importa. Me importa a mí.

-No me mientas… Maldición ya lo sé todo…

-No… dime que aun confías en mi…- Murmuro él. Cuanto deseaba tenerla junto a él en ese momento. Poder abrazarla. Amarla, tanto como podía. –Yo… yo no quiero decepcionarte a ti también

Janikka guardo silencio. Una lagrima broto de sus ojos.

-Janikka…- Murmuro él. –He fallado en todo… ya lo sé, sé que soy un gran imbécil, que nunca hago las cosas bien, y que he cometido millones de errores en toda mi vida… pero no quiero equivocarme de nuevo.- Se quedó en silencio por unos segundos. Prosiguió. – Solo espero que tu vuelvas, y te quedes conmigo, sé que tú ahora me odias… pero por favor regresa y quédate conmigo en estos días tormentosos que solo tú puedes aliviar…- Tenía a Janikka en la otra línea. Escuchaba su respiración, y no dudo en pensar que lloraba. –No quiero dejarte ir… mi amor…

Janikka abrió un poco más los ojos. Apretó el celular con las manos. “Mi amor…”

-Te amo Janikka… te amo como nunca he amado a nadie en el mundo.- Él respiro. Ella no podía evitar sonreír. –Y si no me crees pregúntaselo al idiota de Sammy, jamás he hecho esto por nadie…

-Quiero que me lo digas en persona.- Le dijo ella. Julian sonrió.

-Ven aquí conmigo entonces…

-¿Dónde estás?

-En el aeropuerto y… tengo dos boletos…- Janikka sonrió de nuevo. Sammy subió al auto, después de una bonita conversación con el policía. -¿Quieres venir conmigo?

FIN

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