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Llama a su secretaria.
Entretanto ella aparece se acerca a la librería. Sobre uno de los estantes,
varios marcos de plata con fotografías. Toma uno. La graduación de su hermana.
Se pregunta que pasara con sus sobrinos cuando no tengan el futuro asegurado. ¿Y
su cuñado? Para él fue un negocio casarse con la hija del jefe. <<Ahora
no lo vera de la misma manera>>, piensa con ironía. Repasa las imágenes
una a una y se detiene en su madre. No recuerda haberla visto sonreír jamás.
<<Quizá perdió la sonrisa cuando perdió a su gran amor, si es que lo fue,
el emigrante>>.
-¿Theon?
La secretaria había golpeado
con los nudillos varias veces, sin que Theon respondiera.
-Pasa, Majia.- Dice, al fin.
Se acerca hasta la mesa de su
jefe. Theon coloca el ultimo marco que había tomado, y se dirige a su
escritorio.
-Necesito que te pongas en
contacto con Ylönen. Quiero verlo esta tarde.- Comprueba la hora –Llama también
a los miembros del consejo. Convócalos para después de mi reunión con Ylönen.
La secretaria toma nota y al
acabar le dirige una mirada inquisitiva.
-Nada más.
-Tienes esa expresión.
-¿Qué expresión?
Theon juega con su pluma sin
fijarse en Majia.
-Cuando eras pequeño te
pasabas horas aquí, jugando, haciendo los deberes o pasando el tiempo. Tu padre
no te prestaba mucha atención, así que a veces te acercabas a mi mesa y me
pedias que te preparara cuentas o que te resolviera dudas.
Theon sonríe con añoranza.
-Te tirabas al suelo a
escribir y a dibujar. Cuando no entendías algo, le dabas vueltas y vueltas. Te
enfadabas contigo mismo, pero no es capaz de pedir ayuda. Solo claudicabas
cuando habías llegado al límite de tu paciencia. Entonces, venias a mi con esa
misma cara… de rendición.
Su secretaria lo mira una vez
mas y se dirige a la puerta. Pero al tomar el pomo, se gira.
-Has heredado de tu padre
mucho más de lo que crees. Aprovéchalo.
Theon la contempla atónito.
<<¿Es posible que esa sea la solución?>>.
********
El abogado abre el maletín y extrae una carpeta. Theon lo observa
detenidamente. ¿Qué diría su padre si estuviera vivo? ¿Estaría él dispuesto a
cambiar su dignidad, sus principios, por mantener viva la empresa? ¿Es él como
su padre, como la persona que lo crio? No tiene manera de saberlo.
-¿Y de cuanto estamos hablando?
El abogado le reclama paciencia con un gesto. Abre la carpeta y toma los
documentos de su interior. Tiene pinta de ser metódico. <<No parece
argentino>>. Piensa Theon. No había viajado nunca a ese país, pero conoce
a multitud de ciudadanos de allí… y ciudadanas. Sobre todo, ciudadanas. Son
fogosas en la cama, quieren a un hombre en toda la extensión de la palabra.
Nada de metrosexuales. Prefieren que ellos tomen la iniciativa a la hora de la
seducción, que las haga sentir deseadas y sensuales. Theon lo sabe bien. El
caso es que él también se inclina por ejercer ese papel. Le gusta seducir,
encandilar a una mujer.
-Ya.
Theon parece despertar.
-Según lo que indican estos documentos, su padre…
-Preferiría que no lo llamase así.
El abogado le reconviene en silencio y luego reacciona.
-De acuerdo. El señor Toppinen, desde ahora. Mi cliente.
Theon da su conformidad con un cabeceo.
-Mi cliente poseía tres propiedades en Buenos Aires, una en Córdoba y
otra más en Puerto Iguazú. Su valor patrimonial ronda los sesenta millones de
pesos- Pasa un par de paginas –Y en cuentas y acciones disponía de otro tanto.
Es decir, unos ciento veinte millones de pesos.
A Theon le asoma una expresión de duda, que el abogado comprende
inmediatamente.
-Lo que viene a ser aproximadamente unos quince millones de euros.
Ambos permanecen en silencio. Con ese dinero podría mas que salvar a la
empresa. <<No conviene precipitarse>>. Piensa. Necesita respirar.
Se levanta y se dirige al ventanal. En el cristal lo recibe su imagen. Se mira
y, mas allá, al trafico de la ciudad. ¿Es esta una oportunidad de redimirse?
¿Le ofrece Dios una ocasión para cambiar su vida? Cuando creía todo perdido,
aparece un padre que nunca conoció y le salva de la ruina. Se da la vuelta.
-Esto es demasiado dinero.
El abogado lo confirma con un ademan.
-¿Y como un mecánico emigrante es capaz de acumular tan importante
patrimonio?
-Mi cliente se estableció en Argentina en el año setenta y tres. Durante
los tres primeros años deambulo por el país, ejerciéndose de mecánico donde lo
contrataba.- Theon se sienta de nuevo frente al abogado. –Su pa…, mi cliente
acabo en el norte de la Providencia de Misiones, donde las cataratas Iguazú. A
pocos kilómetros de allí, en Colonia Wanda, acaban de descubrir una mina de
piedras preciosas y necesitaban mano de obra.
-¿Y que podía saber este señor de minas?
-Nada. Pero era muy espabilado, y ascendió pronto. Diez años después de
comenzar a trabajar en la compañía que explotaba las minas, controlaba el cinco
por ciento de las acciones.
Theon silba sorprendido.
-La explicación minera no valía aun demasiado, no crea. Pero mi cliente
aprovecho los beneficios y los reinvirtió una y otra vez. Tenía buen olfato con
los negocios, y acabo poseyendo un capital más o menos importante.
-Quince millones de euros es mas que importante.
-Aun no poseía esa fortuna. No fue hasta 1994. Ese año, la compañía
minera Wanda, S.L., adquirió el yacimiento… fue un empresario con visión.
Theon cierra los labios en una delgada línea. No quiere admirarlo. No
necesita ocupar su mente con pensamientos positivos hacia él.
-Es decir, fue un explotador que se hizo rico- Apunta, con intención de
destruir la imagen que se va formando de él.
-En absoluto. Tuvo suerte o cabeza para los negocios. Pero nunca hizo
dinero explotando a sus trabajadores.
-Ya- Replica Theon con ironía.
-Es cierto- Insiste el abogado. –Su pa…, disculpe, mi cliente era un
hombre profundamente religioso…
-Que dejo embarazada a una mujer casada y huyo a Argentina.
-Si. Toda su vida se arrepintió de este pecado. Yo lo conocí en los
últimos años y, si me permite decirlo, llegue a gozar de su amistad. Mi cliente
era un hombre muy religioso.- El abogado señala a Theon. –No de apariencias. Se
preocupaba de verdad por las condiciones de vida de sus trabajadores. De hecho,
aportaba un porcentaje de los beneficios de su empresa para los seguros de
enfermedad y jubilación, y construyo modestos hospitales y colegios.
-Un santo.
-Una buena persona.
A Theon le exasperaba cada vez más ese hombre, aun sin haberlo conocido.
Fue capaz de atender a desconocidos durante años, de proporcionarles cobijo,
educación, sanidad y jamás se acordó de que al otro lado del Atlántico existía
un hijo. Para Theon no era un santo ni
nada parecido. <<Era un hijo de puta>>.
-Estoy dispuesto a aceptar la herencia pero no a este señor. Para mi no
es mi padre ni lo fue nunca.
El abogado no protesta. Toma los papeles uno a uno y los guarda en la
carpeta.
-Señor McInsane. Su padre.- Theon va a protestar pero el abogado continua
–Fue un buen hombre. Se lo digo yo, que lo conocí. Y si quiere aceptar su
herencia, tendrá que aceptar también sus condiciones.
Theon no replica. <<¿A que se refiere>>. Aguanta la mirada al
abogado sin pestañear.
-¿No tuvo mas hijos?- Le pregunta al abogado. Quiere saber más antes de
dar ningún paso.
-No. Nunca se caso.
-¿Por qué?
Duda ante la pregunta. Finalmente, responde.
-Seguía enamorado de su madre.
Theon esboza una mueca irónica. No puede creerlo. No quiere creerlo.
-No dejo de pensar en ella durante todos estos años.
-Es mentira. Las cartas que me proporciono alcanzan los dos primeros
años.
-Dejaron de escribirse. Su madre se lo prohibió.
-¿Se lo prohibió?
-El quiso llevársela a Argentina, pero su madre tuvo miedo y decidió
quedarse con su marido.- Toma aire y luego añade- Mi cliente se marcho de
España sin saber que estaba embarazada. Créame, no se hubiera ido. O se la
hubiera llevado consigo.
Theon se mantiene en silencio. <<¿Era entonces un buen hombre? ¿Por
qué no vino por ella después?>>.
-Mi cliente supo que usted era su hijo a los dos años de marcharse. Se
carteaban en secreto a través de una amiga de su madre.
-Las cartas.- Recuerda.
-Las cartas- Le confirma el abogado.
-¿Cómo se entero?
-Se lo confeso esta amiga común. A ella le apenaba la situación. Sabia
que ambos se querían.- El abogado se suena la nariz –Pero su madre estaba por
el vínculo del matrimonio. Y no estaba dispuesta a romper algo que para ella
era sagrado.
-¿Y por que no se lo exigió él?
-No se atrevió…, hasta que supo lo de usted.
Theon se levanta. Da una vuelta por la habitación perseguido por la
mirada dl abogado. Piensa. Discute consigo mismo. Quiere saber por que no
regreso. Quiere averiguarlo por el mismo.
-Fue mi madre, ¿Verdad?
-¿Su madre?
-Ella no quiso volver a verlo.
-No. Mi cliente no le podía pedir que se reuniesen en Argentina. Él aun
andaba de acá para allá sin un peso. Pero le dijo que él volvería a España para
hacerse cargo de ella y de su hijo… usted.
-Y ella lo rechazo.
-Le dijo que nunca iba a abandonar a su marido. No lo amaba, pero estaba
casada ante Dios.- Respira lentamente. Espera alguna palabra de Theon, pero
este no interviene- Así que, ante eso, él le dio un ultimátum: o estaban juntos
como una familia, o él no se pondría en contacto con ella nunca más.
<<Que triste>>. Piensa Theon.
-Y así fue como nunca más volvieron a cartearse. Él siguió interesándose,
primero por ella, luego por ella y por usted. Su amiga le fue contando hasta
hace unos diez años, cuando ella murió. Desde entonces nada.
Theon comprende. Ya lo sabe todo. ¿Ahora que piensa? ¿Hay culpables?
¿Quién? ¿Su padre, que se caso y descuido a su esposa para hacer crecer a su
empresa? ¿No era lo que tenía que hacer un hombre, al menos un hombre de
aquellos tiempos? ¿Fue su madre culpable o victima? ¿Sucumbió al pecado y luego
no fue capaz de romper las convenciones sociales? ¿Su padre biológico?, ¿Un
joven que se enamoro perdidamente y que fue capaz de mantener ese amor durante
el resto de su vida?.
Theon se siente confuso.
********
Majia pasa a requerimiento de Theon con dos cervezas y unas aceitunas.
Theon necesita un paréntesis. La mañana ha sido intensa. Primero, la quiebra.
Luego, la historia de sus padres ¿Padres? ¿Ya lo consideraba su padre? No
quiere pensar en ello. Toma un trago largo, hasta acabarse el vaso
-¿Le gusta?
El abogado lo admite.
-Es Karhu. Una cerveza de Helsinki…, bueno ya no. La compro Heineken.
Aunque aun mantiene su sabor
Le ofrece el plato de aceitunas.
Todo menos pensar. Llenar espacios, ocupar pensamientos.
-¿Y como me hare cargo de la herencia?- El abogado esta bebiendo. –Quiero
decir, ahora mismo en Argentina la situación no es muy buena. No se
exactamente como están las cosas, pero
he oído que no se puede sacar de allí ni un peso. ¿Es así?
El abogado lo admite.
-Aunque la mayor parte de las acciones y cuentas se encuentran fuera del
país. Digamos que- Vuelve a sacar la carpeta, rebusca entre los papeles y luego
lee para si unos datos, -Digamos que fuera de Argentina puede disponer de unos-
Calcula mentalmente –Seis millones de euros.
-Bien. El resto puede esperar.
Theon supone que con seis millones puede hacer frente al agujero que le
ha causado su director financiero, y ofrecer el patrimonio como garantía a los
bancos para que le presten los otros dos millones. Es una buena solución.
-Perfecto. Pues dígame donde firmar- Dice en tono gracioso.
El abogado esta guardando de nuevo los papeles. Al acabar lo mira.
-No es tan sencillo.
-¿Cómo que no es tan sencillo? Usted me ha buscado. Soy su único heredero,
¿O no?
El abogado se rasca la cabeza y carraspea.
-Mi cliente, como ya le dije, estuvo enamorado de su madre toda la vida-
Theon construye un gesto de ironía, -Pero después de que ella no aceptara
abandonar a su marido, se enfado. Se enfado mucho. En primer lugar con ella,
luego con la iglesia. Sobre todo con la iglesia. La consideraba culpable de no
haber conseguido a su amor. Con los años, sin embargo, conoció a unas monjas de
la Inmaculada Concepción. Fundamentalmente una, la hermana Berta, le enseño a
aceptar los mandamientos del Señor.
-¿Y que tiene que ver esto con la herencia?
-Mi cliente lego su patrimonio. Pero solo en caso de que usted sea como
su madre.
Theon no entiende que quiere decir.
-Es decir, si como ella usted esta casado y cumple con los preceptos
católicos, tendrá su herencia. En caso contrario, el patrimonio será vendido y
repartido entre una lista de congregaciones religiosas.

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