lunes, 2 de febrero de 2015

LUPAA MINULLE OLET MINUN "4"

4


Theon siente una opresión en el pecho. Sentía la solución a sus problemas tan cerca. Piensa en su madre, en su traición, en el daño que le ha hecho a la empresa, a la herencia de su marido, a su propio hijo. El abogado le observa. Esta esperando una contestación. ¿Qué puede decirle? Que se acuesta con una mujer distinta cada noche, que su esposa se largo con un entrenador de tenis nueve años antes de saber que su padre no era su padre, nueve años antes de averiguar que estaba en la ruina, nueve años antes de perderlo todo.  

-Señor McInsane, ¿Esta usted casado?

Se le hace un nudo en la garganta. Es su vida la que hace aguas. Su empresa, sus trabajadores, la familia de su hermana… Todo cuelga en esos instantes de sus hombros. ¿Qué puede hacer sino claudicar, rendirse? No existe ninguna posibilidad.

-Si

La respuesta emergió de sus labios, mas bien de su corazón, no de su mente. Quiso decir no, y dijo si.

-Muy bien. Como comprenderá, debo conocer a su esposa y verificar…

-Claro, claro. Por su puesto.
-¿Cuándo podría…? Canto antes realice las comprobaciones oportunas, antes cumpliremos los tramites.

Theon piensa de prisa ¿Cuándo? ¿Quién? Desde luego su esposa no puede ser. Después de largarse, solo apareció para conseguir la máxima recompensa posible y firmar luego el divorcio. No esta en disposición de pedirle un favor, ni siquiera de encontrarla. Llevaría demasiado tiempo. ¿Quién?

Llaman a la puerta.

-Perdón- La secretaria entra. –Se que estas ocupado, pero debo marcharme.

Theon la autoriza a entrar con un gesto.

-Aquí esta Enkeli.

¿Enkeli? Recuerda vagamente algo sobre una tal Enkeli que sustituiría a su secretaria. Una chica con gafas. ¿Era guapa? No logra acordarse.

-Dile que pase- Se dirige al abogado –Disculpe la intromisión. Será un momento.

El abogado le resta importancia con un gesto.
La joven se adentra en la habitación. Theon se levanta, y el abogado lo imita. De repente, una idea cruza por su mente y sin pensarlo dos veces dice:

-Aquí tiene, señor Peretti, a… mi esposa.

Enkeli se detiene a medio camino. No comprende. La secretaria clava los ojos en Theon, y este le devuelve una mirada alarmada. <<Majia ayuda>>, grita en silencio.

La secretaria se acerca a la joven y le tiende la mano.

-Hasta mañana Enkeli, te dejo con tu marido.

Después se dirige con paso decidido hacia la puerta, la abre y sale sin mirar atrás.

-Enkeli cariño. Pensé que no llegarías tan temprano.

Ella esta asustada. La tez pálida, los labios apretados. Es fácil percibir su confusión.

-Te presento al señor Peretti- Añade Theon, señalando al abogado- Ya te hable de él. Precisamente estábamos hablando de que quería conocerte- El abogado sonríe hacia Enkeli –Creo que es necesario para la herencia. Algo de papeleos.

-Mi cliente, el padre de su marido, quiso asegurarse de que su herencia iba a parar a manos de un verdadero católico.- Se adelanta hasta Enkeli, le toma la mano y la besa –Espero que no la moleste.

-No…- Vacila. Después continua –No, no me molesta. Tthheon ya me conto. Perdona, cariño- Se acerca y besa a Theon en la mejilla, sorprendiéndole –Tengo un terrible dolor de cabeza. Si te parece, espero afuera a que acabes tu reunión.

-No será necesario- Interviene el abogado –Mañana continuaremos. La verdad es que- Comprueba su reloj –Se me ha hecho un poco tarde- Se dirige a Theon -¿Le parece bien a las doce?

-A las doce. Estupendo- Theon le ofrece su mano -¿Le acompaño?

-No hace falta. Gracias, conozco el camino.

Al salir el abogado, Enkeli y Theon se miran en silencio. Theon la observa. Después de todo no tiene mala pinta. Quizá esas gafas…

-Perdona. Se que no debía haberte metido en este lio. Pero no sabia como arreglármelas- Se sienta y le pide a ella que haga lo mismo –Vamos a ver, se que te va a parecer un poco complicado.

-Complicado- Repite Enkeli.

-Complicado- Insiste él –Mi padre no es mi padre.

Aguarda un momento. Necesita recapitular.

-Acabo de descubrir que el hombre que yo creía que era mi padre, en realidad no lo era…

Enkeli lo escucha. A veces la distrae un gesto de él, un ademan, un guiño inconsciente. Piensa que es guapo. <<Tiene algo de atractivo>>. Desde luego esta acostumbrado a obtener lo que desea. Como sea. Tal vez es una primera impresión equivocada. Duda. ¿Después de todo, por que lo hace? <<¿Por él o por los demás?>>. Los trabajadores, la familia… Enkeli no acaba de decidirse. Sus manos son anchas, cuadradas, decididamente masculinas. Siempre le han gustado los hombres-hombres.

Lamentablemente, nunca ha sabido elegir bien. Chicos que parecían duros y en realidad se desvivían por agradar a sus mamás, malos de película que se les iba la mano alguna que otra vez, cuerpos esculturales que acababan por probar en mas de un plato… su madre se lo decía los domingos, en la comida familiar: <<Hija, eres muy lista para los estudios. Pero que tonta para los hombres>>

-Enkeli

-¿Qué? Esto, ¿Dime?

Theon cae en la cuenta de que no le ha preguntado si tenia marido.

-¿Estas casada?

-No- Contesta con una mueca de hastió, como si estuviera cansada de oír esa pregunta.

-¿Entonces, estas dispuesta?- Le pregunta él con un gesto de alivio.

No entiende que insinúa. Se había perdido la mitad de la conversación en sus ensoñaciones. También se lo reprochaba su madre los domingos: <<Hija, a ver cuando te bajas de esa nube>>

-Mañana no aparezcas por aquí. Yo te hablare con Majia, no te preocupes. Solo necesito tu nombre y apellidos, tu numero de DNI y tu dirección. Ah, y los nombres de tus padres. Con eso creo que podre conseguir un certificado de matrimonio.

-¿Cómo un certificado de matrimonio? Ya lo dice su madre: <<Hija, es que se te va el santo al cielo, y así te pasa lo que te pasa>> -¿Un certificado…falso?

-Exacto- Theon sonríe. –No vamos a hacer daño a nadie. Tenemos que salvar la empresa sea como sea, y tu eres la única que puede hacerlo.

-Es que…

-Enkeli- La toma de la mano. <<Es cálida, fuerte>>, piensa ella –Mi empresa te necesita, mis trabajadores te necesitan, mi familia te necesita…- La mira a los ojos –Yo te necesito.

********

Se sumerge en la bañera. Joe Cocker canta Up where we belong en el Ipod. Su piel se eriza. La voz rugosa, profunda de Cocker, inunda sus sentidos y la invita a cerrar los parpados. Ha sido una jornada extraña. <<El primer dia de trabajo y ya ha conseguido prometerse con el jefe>>, bromea consigo misma. Después de un año de paro, no esta mal. Se acaricia descuidadamente el cuello. Es guapo. Cuanto mas lo piensa, mas le parece. No, Enkeli. No, no. Otra vez no te vas a enamorar de tu jefe. Se dice. Sus pechos se yerguen sobre el agua. Son pequeños. Aunque eso nunca ha supuesto un problema. Esta orgullosa de ellos. De su tersura, de su firmeza, de su suavidad. Rodea uno de sus pezones con dos dedos y juega con él. Esta cansada de relaciones fugaces.

De hombres que no la respetan. <<Mas vale sola que mal acompañada>>. Siente una sacudida. <<¿Qué pena que para esto no valga el refrán>>, piensa. Cierra los ojos y se imagina los dedos grandes de Theon rozando su escote, palpando su pecho. Hay tan pocos hombres fuertes y al mismo tiempo tiernos. Suspira. La espuma se enfría, contrastando con su piel cálida. Acciona con un pie el mono mando, y un chorro de agua caliente cae a borbotones. <<¿Cuándo fue la ultima vez que lo hizo en la bañera>>. No recuerda.

Pudo ser con ese actor de anuncios. Se movía de maravilla en las distancias cortas. Lastima que usara mas cosméticos que ella. Resbalan sus dedos a través de la playa que la separa de su pubis, hundido bajo el agua. Se detiene en su monte de venus. ¿Debería depilárselo? Todas las chicas lo llevan ahora sin un pelo. Se ha fijado en el gimnasio. Ella prefiere su triangulo.

Cree que se sentiría insegura completamente depilada, como una niña. <<Quizá sean prejuicios>> se acaricia lentamente el clítoris, en círculos. De fondo, Unchained Melody. Patrick Swayze. Ese si que era un hombre.

Enkeli se lo imagina en pantalones, sin camisa. Uniendo ambos sus manos, mezclando barro. <<Que suerte tuvo la zorra de la Moore. Seguro que se lo adjudico>>, piensa. Estaba tan bueno.

Mientras roza su clítoris, imagina su torso desnudo, sus ojos azules y esa sonrisa de pillin… <<Pero que guapo>>. Gime. Se introduce un dedo en la vagina. Wow. Lo que daría por abrir las piernas y encontrarse a un enorme hombre entre ellas. Y es que esta tan necesitada de cariño.

Sueña su celular. Maldita sea, se queja mientras se obliga a apartar las manos y tomar el aparato. Comprueba el numero. No esta en la agenda. <<¿Quién será a esta hora?

-Diga?

-Enkeli, guapa. Perdona, soy Majia.

-¿Majia? Buenas noches. ¿Ha pasado algo?

-No, no. Solo quería decirte que ya me ha contado Theon. No te preocupes. Es un buen chico, algo terco a veces, pero trabajador. Me ha rogado que averigüe como te encuentras.

-Bien, estoy bien.

-La impresión que ha debido causarte no será precisamente buena. Pero es que esta atravesando un mal momento. Ya te ha contado.

-Si, si.- Enkeli solo quiere concluir la conversación. El agua se esta enfriando y, lo que es peor, ella también –Me encuentro en la bañera. Si no tienes mas…

-Desde luego. Solo eso. Bueno, e insistirte en que mañana no vengas a la oficina. Ya te avisaremos, ¿De acuerdo?

-De acuerdo- <<En que lio se había metido>> -Mañana me tomare mi primer día de vacaciones.

Soltó el teléfono y salió de la bañera. Le habían estropeado la fiesta.

*********

El abogado se adentro en el despacho. Theon estaba eufórico. El resto de su vida iba a cambiar en unos minutos. Salvaría a su empresa y se podría dar unos cuantos caprichos en cuanto pudiera vender sus propiedades.

Ya vería como se las arreglara para hacerlo. Estrecha con firmeza la mano del abogado y le invita a sentarse.

-Aquí tiene- Pone sobre la mesa un documento –Nuestro certificado de matrimonio.- Sonríe con una sonrisa de triunfador. Como si hubiera ganado una partida que de antemano todos creían que perdería. 

El abogado toma el papel y lo examina.
-Bien. Todo parece correcto.

-Entonces…

-Pero…- El abogado.

-¿Pero?- Theon

El abogado se aclara la voz. No le gusta su papel. Se le adivina en los ojos. Es su misión, su trabajo y ha de cumplirlo por el tal Toppinen.

-Le dije que mi cliente, el señor Toppinen, puso como condición para legarle sus propiedades que usted debía estar casado, y cumplir con los preceptos católicos.

-Así es. Ya le he mostrado- Señala el documento sobre la mesa –El certificado de matrimonio. 

-Esto solo significa que esta casado por el rito católico. No que usted sea cumplidor de los preceptos.

-¿Quiere decir practicante?

Su interlocutor lo confirma.

-Debo asegurarme, como comprenderá, que la última voluntad de mi cliente se cumple exactamente como él estipulo.

-¿Y eso significa?- Pregunta en tono molesto Theon.

-Que he de visitarlo, hacerle algunas preguntas, acudir a su parroquia, ver su comportamiento, el de su esposa, la relación entre ambos, y la vida que viven.

-Pero eso es… es… ¡Me niego!

El abogado mira a Theon fijamente.

-Si se niega, esta en su derecho. Pero no tendrá la herencia.

-Puedo presentar una demanda por la vía civil.

-Si, puede hacerlo. Pero mi cliente era ciudadano Argentino, y ha dejado escrito que cualquier pleito acerca de su legado debe dirimirse en Argentina- Aprieta los labios unos segundos y añade –Y, tal y como están las cosas en mi país, lo mas probable es que nunca vea ni un peso.

Theon se acaricia el mentón. ¿Pondría todo en riesgo? En su piso hay demasiadas pruebas que lo relacionan con una vida licenciosa. Tampoco existen evidencias de la presencia de una mujer. Quizá en casa de su hermana. Pero tendría que contarle todo. Y no le interesa, al menos de momento. Sea como sea, no puede rechazar la herencia.

-Esta bien.

-Me alegro que haya tomado esa decisión. No deseo incomodarlo, pero…

-Pero hoy no podrá ser- Le interrumpe Theon –Tenemos obras en casa y me temo que será muy engorroso.

-Pero…

-Mañana. Lo recibiré en nuestro piso. Mi secretaria le dará la dirección. ¿Le parece bien?

El abogado se aviene con reservas.

-Estupendo, pues entonces hasta mañana.

Theon lo ve marcharse. Espera un minuto y llama a su secretaria.

-Majia, ven inmediatamente. Es muy urgente.

La secretaria entra en el despacho como una tromba.

-Localiza a Enkeli. Tengo que hablar con ella ya mismo. Dile que venga al despacho lo antes posible. Luego llama a Mikael Ranttalainen, el fotógrafo- Se detiene un momento a pensar -¿Qué necesita una casa para aparentar que una mujer vive en ella?

La secretaria no entiende nada, pero responde.

-Flores, joyas, artículos de baño femeninos, ropa de dormir de mujer, ropa en los armarios…

-Muy bien. Encárgate. Quiero que Enkeli se traslade a mi piso con toda su ropa. El resto de cosas cómpralas. Debe parecer que Enkeli y yo vivimos allí juntos.

La secretaria no se mueve. Lo contempla incrédula, sin entender a que viene semejante requerimiento.

-Majia, ¡Corre!

-Pero…. 

-No preguntes. Hazlo. Ya habrá tiempo para contar.
********

El apartamento de Theon parece una jaula de grillos. Había contratado a cuatro mujeres. Dos lo están limpiando exhaustivamente. Las otras colocan la ropa se Enkeli, marcos de fotos, libros, un cepillo de dientes, perfumes, compresas, una batidora… Theon quiso cuidar los detalles. La nevera, llena a rebosar. En el cuarto de la plancha, prendas intimas de Enkeli por colocar en los armarios. Cualquiera que llegase por primera vez al piso, diría que allí vive una pareja felizmente casada. Mikael Ranttalainen se había encargado de las fotografías. El trabajo es excelente. Ninguna de las imágenes parece retocada: ni siquiera un ojo experto se atrevería a decir que son composiciones preparadas. A Theon le había costado una fortuna. <<Pero vale la pena>>. Piensa mientras observa el resultado.

Enkeli no se siente preparada para lo que se le viene encima. Se negó cuando Theon y Majia le explicaron el plan. Es una buena chica. Siempre ha sido una buena chica. Así le ha ido, también es verdad. De trabajo en trabajo, de hombre en hombre, de mal en peor. Aun así, rechazo formar parte de la comedia. Es inmoral y, cree, también ilegal.

-Solo van a ser unas horas.

La secretaria de Theon le hacia ver lo necesario de la función. Pero Enkeli insistía en que no era una buena idea.

-Mujer, nadie te va a recriminar nada si no lo haces. Pero de esto depende el sustento de muchas bocas.    

Theon las contempla a ambas.

-No es que no quiera, Majia. Tu has sido muy amable al conseguirme el empleo. Pero hay cosas que no se deben hacer, ni siquiera por esto.

-Dime cuanto- Le pregunto Theon.

La secretaria le dirigió una mirada de reprobación.

-No se puede comprar todo con dinero- Le espeto Enkeli. Los dos se sostuvieron la mirada.

-Esta bien- Se rindió Theon. –Si no quieres hacerlo, no podemos obligarte- Se dirigió a su secretaria –Ponte en contacto con la policía. Trataremos de salvar lo que podamos, aunque mucho me temo que medio departamento financiero acabara e la cárcel, precedido por mi, claro esta.

-¿Departamento financiero? ¿Quién del departamento financiero?

Theon esquivo su mirada.
-El director ya se ha fugado con una gran fortuna. Pero estoy seguro de que saldrán salpicadas mas personas –Se derrumbo en su sillón. –Es mucho dinero. Järvensivu no tenia capacidad para gestionarlo solo. Otros caerán detrás.

Enkeli abrió la boca. Quiso decir algo pero no se atrevió. Luego pareció que se lo pensaba mejor.

-Quiero…, quiero una cosa. Solo una cosa.

Theon no entendía nada pero asintió.

-Hay una persona en ese departamento… no debe verse implicado.

La secretaria y Theon intercambiaron una mirada de sorpresa.

-Aki Hakala

-¿El contable?- Pregunto Majia.

-Ha de ser exonerado de cualquier culpa –Se detuvo a tomar aire y después añadió. –Este implicado o no.
-Vamos a ver- Replico Theon. –Me estas diciendo que, si te garantizo que Hakala queda libre de toda sospecha…, ¿Lo harás?

Enkeli lo confirmo con un ademan.

-De acuerdo. Te lo prometo. Aki Hakala estará al margen de la investigación- Se había avenido a cumplir con la condición impuesta, pero experimentaba la sensación de entregar su alma al diablo -¿Por qué?

-No necesitas saberlo.

Theon la zarandeo del brazo.

*********
-¡Enkeli! Te preguntaba que te parece.

-Bien, bien- Respondió ella, no muy convencida -¿Crees que se creerá el cuento?

Theon se encoge de hombros.

-No tenemos otras opciones.

Es tarde. Habían estado toda la tarde preparando el apartamento. Enkeli se siente agotada, lo mira con desgana y se acomoda sobre la cama. Theon le guiña un ojo, malicioso.

-Mi amor, esta noche me duele la cabeza.

Enkeli no entiende a que se refiere en un primer momento. Luego cae en la cuenta y se levanta, sacudiendo la cabeza.

-Contigo no hay que descuidarse un momento.

Theon sonríe.

-Aun no ha dado tiempo.

-¿Tiempo a que?

-A que te prevengan sobre mi e la oficina.

-¡Ah! Eso…- A Enkeli no le habían hablado de Theon, pero sabe de que pie cojea. Ha visto a muchos. Algunos los descubrió tarde. Pero ya no. Se había prometido no volver a engancharse de un viva-la-virgen. –No, que va. Lo que pasa es que se te ve a lo lejos.

Theon pone cara de que esa píldora no le gusta.

-Mira hermosa te veo… para ser el primer día.

-Hay confianza ¿Soy tu mujer no?

Ambos permanecieron en silencio.

Al final, estallan en carcajada. A Theon le agrada el carácter de Enkeli. Es fuerte. Y, ahora que se fija bien, parece que tiene un buen cuerpo. <<Quizá sin esas gafas>>, piensa. Esta sonriendo, ampliamente. Los dientes blancos, cuadraditos, bien colocados. Labios no muy grandes.

-¿Me estas analizando?

-¿Yo? Te tengo muy vista. ¿Cuándo llevamos casados?

-¡Ya!

La noche se había echado encima. Hacia rato que habían pactado que Enkeli se quedase a dormir en la habitación de invitados. El abogado les visitaría la mañana siguiente, como a las diez. Es viernes. Theon no esta acostumbrado a quedarse en casa.

-¿Una copa?- Propone.

Se levanta y se dirige al salón.
-¿Gin tonic?- Le pregunta mas tarde, desde lejos. Enkeli no responde y Theon insiste. Silencio de nuevo. Quizá no le haya oído. De pronto, se tropieza con ella en el pasillo.

-Perdona- Le dice él. Se miran de cerca. En cualquier otra circunstancia. Theon habría desplegado sus encantos. Pero no es momento –Te había preguntado si querías un Gin Tonic.

-¿Tienes ron?

-Si ¿Con limón?

Enkeli afirma, sonriendo. Al toparse con él en el pasillo, había sentido la musculatura de su torso. <<Esta macizo. Que pena que la etapa de relaciones puntuales haya acabado>>, lamenta.

-Vamos con los detalles- Dice Theon, una vez sentados en el sofá del salón. Enkeli se lleva la copa a los labios mientras observa el cuadro de una mujer desnuda.

-Hablando de detalles…- Señala la pintura, a espalda de Theon, que se gira.

-¿Esto? Es una reproducción de Mujer Desnuda, de Toulouse-Lautrec.

-¿Y no te parece un poco escandaloso?

-No parecías una mojigata.

-¡No para mi! Para el abogado.

Theon lo piensa un instante y luego responde:

-Es arte.

-Si, ¿Pero creerá lo mismo el señor que viene a juzgar si somos una pareja católica como las de toda la vida?

-Esta bien- Accede, incorporándose –Lo descuelgo y lo escondo por ahí.

Enkeli lo contempla mientras realiza la operación. Trasero duro, brazos musculosos ¿Pero que ocurre? No podía ser que le volviera a atraer un jefe. <<No. Enkeli, olvídalo>>. Se fija en la habitación. Esta bien decorada: cortinas funcionales, pero elegantes, dos lámparas ecléticas, y una mesa de moderno diseño en color negro, ocupan el centro de la estancia. E un lateral, una estantería lacada en blanco que contiene muy pocos libros, un par de marcos con fotos y tres o cuatro esculturas en distintos estantes.

Entre tanto de su copa, acaricia la piel del sillón. Cómodo, amplio, lujoso. <<¿Cuántas habrán sucumbido aquí?>>, se pregunta. Enfrente, encastrada en la pared, una enorme televisión de plasma.

-¿Podemos comenzar ya?

Theon se acomoda a su lado, toma el ginc tonic y lo alza.

-¿Por qué brindamos?

Enkeli menea la cabeza

-En ese caso, por las nuevas amistades.

Beben y dejan la copa sobre la mesa.

-¿Algo de música?

-Esto se va pareciendo cada vez mas a una cita- Bromea ella.

-Tienes razón. Vamos al meollo- Toma lápiz y papel. –Debemos inventarnos una historia plausible- Piensa unos segundos y luego comienza a apuntar –Nos conocimos en San Francisco…, no, en Roma. Suena mas católico…

-¿Tu has estado en Roma?

-No

-Yo tampoco

-¡Que mas da! Se trata de que los dos contemos la misma historia.

-¿En que hotel te alojaste?

Theon se lo piensa mientras toma su copa.

-Lo buscamos en internet.

-¿Qué monumentos vimos?

-Lo mismo

Enkeli sacude la cabeza. Y sonríe. Con una sonrisa amplia. Sin ambages. Una risa desnuda, cordial.

-Hagamos otra cosa mejor.- Propone –Intentemos que sea lo mas parecido a la realidad.

-¿A la realidad?

-Si. Busquemos puntos en común entre ambos y usémoslos.

Durante las siguientes dos horas construyeron una vida ficticia basada en hechos más o menos reales. Se conocieron en Helsinki. Theon dio una conferencia sobre Economía en la Helsingin Yliopisto y ella asistió. Enkeli hizo una pregunta insidiosa. Como todas las del planeta. Y él no supo que responder. A la salida, intercambiaron sus correos electrónicos de la forma mas inocente, y en los siguientes días se cruzaron algunos mails. Al principio, serios, profesionales, cortos. Después, mas largos, mas íntimos. Se citaron. Y hasta ahora.  

Mientras ideaban el enredo, Enkeli iba constatando que tenia en común mas cosas de las que hubiera supuesto en un primer momento. Fueron al mismo instituto, se graduaron en la Helsingin Yliopisto, habían visitado las mismas ciudades en distintos momentos de su vida, hasta los dos frecuentaban el “Jack The Roster” un bar de moda en Tampere. Por no hablar de relaciones. Una detrás de otra. La única diferencia estribaba en que Theon estuvo casado; aunque ella convivio con una pareja cinco años.

En el fondo son mas parecidos de lo que creían. Theon no lo acaba de ver. Enkeli si. Tiene muy claro que él es un bala perdida. Como ella. Ha pasado por muchas camas. Ella también. Enkeli suspira, no sabe si de cansancio o de deseo. Theon esta muy cerca. Toda la noche ha resistido su natural instinto de liarse con él. Se lo prometió a si misma. Pero ya han bebido mucho. La botella de Bombay apenas tiene los restos de ginebra, y la de ron solo algo mas. Theon la mira con ojos vidriosos y una sonrisa pretendidamente licenciosa. A pesar de lo grotesco, Enkeli se siente atraída. Quizá es el alcohol. Tal vez, las feromonas. Lo desconoce. Pero lo encuentra guapísimo, irresistiblemente masculino. Huele su colonia <<Dan ganas de ponerlo sobre un plato y lamerlo enterito>>.

-¿Qué… que colonia?- Acierta a preguntar.

-Two one two.

Enkeli se echa a reír.

-¿Du juan du??

Theon la imita con una monería. Y luego la besa. Sin mediar una mirada o un gesto. Un beso corto. De prueba. Después la mira a los ojos y le retira las gafas. Enkeli esta excitada. El alcohol siempre la excita. Pero aun guarda algo de lucidez. <<No. Enkeli, no>>, dice su mente. Theon la vuelve a besar. Esta vez se recrea. Mantiene sus labios sobre los de ella. Y ella lo permite. Se aviene al beso, pero no lo devuelve. 

-No creo que…- Logra articular.

Theon sella sus labios con el índice. Acerca la boca al cuello de ella y lo mordisquea, lo acaricia con la lengua, se apropia de él. Enkeli entorna los parpados. <<El muy desgraciado…>>, piensa sin acabar la frase. Después suspira. El alcohol ha roto las barreras. Sabe que no le quedan argumentos para frenar lo que esta a punto de ocurrir.

<<No, Enkeli, no>>.

Theon, en su papel de seductor de serie B, le susurra al oído que es la mujer mas hermosa que ha visto nunca. Ella sabe que miente, pero le agrada la mentira. Le toma de la nuca y la atrae hacia si. Entonces, unen sus labios una vez más. En esta ocasión en un beso de bocas entreabiertas, de lenguas que se enmarañan, de dientes que se encuentran. Sus manos, las de ella, se pierden en la espalda de Theon hasta alcanzar su trasero. Musculado, como había predicho. Los de él se enredan en su cintura, buscando el contacto cálido de la piel bajo la camiseta. Respiran fuerte. Exaltados, excitados.

-Espera, espera…

Enkeli lo aparta.

-Esto no es lo que yo quiero.

-¿Cómo?

Se incorpora y Theon la imita.

Enkeli inspira profundamente, toma el control de su cuerpo, lo domina, le obliga a relajarse. Respira un par de veces con lentitud para recuperar el resuello. Después se enfrenta a Theon.

-Se que no tienes la culpa de esto. Yo también…

-Claro que tu también.

-Pero no quiero seguir.

Theon alza las manos, se toca la cara. Quiere entender pero no lo logra. Todo iba bien, las copas, la música, el intercambio de miradas. Enkeli entiende su confusión. Pero no va a repetir situaciones. <<Esta vez, no>>. Toma las gafas del sillón y se aleja.

-Buenas noches.

*********
El abogado llega para desayunar. A Theon le da la impresión de que quiere pillarles desprevenidos. Enkeli le saluda sin mucho énfasis y se dirige a la cocina como si llevara haciéndolo cada día desde hace años. Se sienta, Theon y el abogado, en la terraza. No hace frio pese a la estación del año. <<¿Por donde empezara?>>, se pregunta Theon nervioso.

-He estado investigando.

Theon recibe la información sin inmutarse aparentemente. Pero se pregunta que viene ahora. –Y parece que todo concuerda. La iglesia, el convite, etcétera- En la cara del empresario se dibuja una sonrisa que borra inmediatamente. –Disculpe tantas precauciones, pero son inevitables. Hay mucho dinero implicado y no podemos cometer ningún error.

Enkeli entra con una bandeja.

Café, jugo, pan tostado, croissants…

-Se ve delicioso- Ensalza Theon. Esta contento, de momento la situación discurre por los cauces adecuados.

-¿Y donde se conocieron?

Ella le alcanza un café y comienza a hablar de la conferencia en la universidad. Theon la mira. <<Esta guapa>>, piensa. Incluso con ojeras y con esa pijama tan poco sexy la encuentra atractiva. Acaba de caer en la cuenta de que no lleva gafas. <<¿Pupilentes?>>.

Enkeli habla y habla. El abogado parece embelesado.

-La verdad es que era muy guapo- Confiesa, corrigiendo inmediatamente –Es muy guapo.

Theon sonríe.

-¿Y los hijos?

-¿Los hijos?- Pregunta Enkeli

-Aun no tienen hijos.

-Lo hemos intentado- Se adelanta Theon. –Pero, ya ve, Dios no nos ha premiado aun con ninguno. Que más quisiera yo… nosotros.

El abogado asiente. 

-¿Y a que se dedica usted, Enkeli?
De eso no habían hablado la noche anterior.

-Secretaria- Responde Enkeli.

-Diseñadora- Agrega Theon al mismo tiempo.

Los dos habían respondido al mismo tiempo. El abogado los estudia a ambos. Enkeli se queja con aspaviento y se vuelve hacia Theon.

-Cariño, ya sabes que eso no es una profesión- Se dirige al abogado. –Mi marido es muy amable. Me gusta el diseño de interiores, y hago algunas cositas de vez en cuando. Para amigas. Pero es solo un pasatiempo, nada que se pueda considerar un trabajo. En realidad, soy secretaria, aunque no ejerzo. Salvo alguna ayuda en la empresa de Theon de vez en cuando. <<¿A que venia mentir en esto?>>, se pregunta Enkeli. Entretanto, Theon se lamenta en su fuero interno. Por poco echa a perder su plan. ¿Por qué había confundido el trabajo de Enkeli con el de su ex mujer? <<Debo cuidarme mucho de lo que diga a partir de este momento>>.

-Bien- Dice, al fin, el abogado. -¿Podríamos visitar el apartamento?

-Por supuesto, acompáñeme.

El resto de la mañana transcurrió sin incidencias. Enkeli le hablo de sus padres, de sus estudios, de sus aspiraciones, de sus colaboraciones en organizaciones no gubernamentales.

-¿Y con la iglesia?

-Con la iglesia, no.

-¿Por qué?

Theon se mueve incomodo en su asiento. <<¿Qué te cuesta mentir?>>.

-Mire, señor Peretti, creo que no es necesario asistir a misa a golpearse en el pecho para demostrar lo católico que se es. La actitud cristiana se practica en la calle, con la gente.

-Eso no quiere decir que no comulguemos todos los domingos- Tercia Theon, -Y practiquemos la caridad cristiana con el prójimo en forma de limosnas.

El abogado anota en su libreta en silencio. Theon se siente juzgado ante un tribunal de la inquisición, y por la expresión del magistrado, solo les resta escamotear la verdad a toda costa. Mira de soslayo a Enkeli, y entonces entrevé la solución. <<Solo ella puede recomponer el desaguisado>>. Ejecuta un furtivo ademan imperativo. Enkeli sacude la cabeza. A Theon no le complace su actitud. <<¿A que esta jugando?>>. Su terquedad le preocupa, pero no puede eximirse de su propia responsabilidad al implicarla.

Llaman al teléfono.

-Disculpe.

Theon toma el auricular.

-¿Diga?

-Hola, soy Ria. He estado llamándote a tu celular desde ayer, pero lo tienes apagado.

Theon se queda inmóvil un instante. “Mierda” piensa.

-Un segundo- Tapa el auricular y se dirige a Enkeli y el abogado mintiéndoles. –Es de trabajo. Hablare desde el dormitorio.- Ya en el cuarto, toma aire y vuelve a ponerse el teléfono en la oreja -¿Cómo has conseguido el numero de casa?

-Se ve que eres un chico difícil. Pero tengo mis mañas.

No acaba de comprender por que lo ha localizado.

-Ahora estoy ocupado. ¿Estas ya en Espoo?

-No, al contrario. Sigo por aquí. He decidido alargar mi estancia un par de días. Por eso te llame ayer. ¿Quieres que nos veamos?

Theon duda. Le apetece mucho. Ria es un portento en la cama, pero el plan que tiene entre manos cuenta con prioridad, y no es hombre de engancharse a ninguna mujer.

-No puedo. Este fin de semana estoy muy ocupado.

-Vamos. Se que te gusto- Le susurra con voz de gata en celo.

-Claro que si-. <<Fueron un par de polvos fantásticos. Es verdad>>. Se lo piensa una vez mas –Ria, de verdad, no puedo. Quizá mañana o pasado mañana. Hoy es imposible.

-¡Me he quedado en Tampere para verte!- Le grita –No seras capaz de dejarme sola en el hotel.

-No entiendo. No te prometí nada. Sabias que era algo sin complicaciones, un par de revolcones…

-A mi nadie me deja tirada. ¿Te has creído que soy una de esas zorritas con las que te acuestas? ¡Yo soy una señora! Como no estés aquí en media hora, te juro que te arrepentirás.

Theon no entiende que sucede. La voz sensual y melosa de Ria, su carácter volcánico… Todo ha desaparecido.

-No creo…

-Tu no crees nada. ¿Supones que no se que engañas a tu esposa?

-Ria, no estoy casado.

-Siempre lo estas- Theon oye unos pasos procedentes del pasillo y tapa el auricular. Es Enkeli.

-No creo que sea momento…- Le interrumpe Enkeli.

-Voy en seguida- Le dice –Entretenlo, por favor- Espera a que regrese al salón y se dirige de nuevo a Ria- Creo que te estas con…

--¡Como te atreves a dejarme con la palabra en la boca! No tienes ni idea ¿Verdad?- <<Esta loca es capaz de presentarse en casa>>, piensa Theon. <<Si ha encontrado el número de teléfono, también ha podido dar con la dirección>>. –No tienes idea de con quien hablas.

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