5
En el hotel, Ria rueda sobre la cama con el teléfono en la mano. Esta
desnuda. Y muy excitada. Excitada y enfadada. Theon la había rechazado, se
había deshecho de ella con un simple estoy ocupado. Como él. Su ex marido.
Introduce un dedo en su vagina húmeda y fantasea con Theon, imprimiendo a su
mano una cadencia suave, después rápida, mas tarde furiosa, dolorosa. No desea
placer, desea dolor.
El dolo que él le ha causado. Se pellizca el clítoris y los pezones, se
incorpora apoyándose en el cabecero. De pronto, se detiene. Marca un número en
el celular, sin dejar de acariciar su clítoris de forma vigorosa.
-¿Diga?
-Me duele- Su voz es gutural por el deseo, también por el dolor –Voy a…
correrme. Y tú no estarás aquí.
Theon mira a Enkeli y al abogado, con una sonrisa de perfecto imbécil. El
trabajo, quiere decir, y señala el pasillo. Una vez allí, vuelve a colocarse el
aparato en el oído.
-Eres una perturbada- Ya no tiene duda alguna de su locura de su locura.
Debe parar esto cuanto antes.
-Voy a ir a tu piso…- Gime, se aprieta las manos contra su sexo y explota
–Mmm…
<<Si se presenta allí lo echa todo a perder>>, piensa.
-Esta bien. Dame una hora, pero no vuelvas a llamar.
Ria ronronea. Esta exhausta. Tarda en responder.
-Estoy muy solita, Theon. Ven, no tardes.
<<Se ha metido en un lio tremando>>. Cuelga. Piensa un
momento en el abogado, luego se repone y sale hacia el salón.
-Problemas en los talleres. Debería ir a echar un vistazo.
Enkeli le devuelve una mirada de sorpresa. <<¿No es esto tan
importante?>>.
-¿No puede esperar?
<<Guapa, estoy tratando de salvarle el trasero>>, le gustaría
soltarle. Pero no lo hace.
-No puede esperar. Enkeli, tardare un par de horas, tres a lo sumo- Se
dirige al abogado -¿Existe algún inconveniente?
-Por mi parte, nada. Yo he venido a observar su rutina diaria. Ustedes
actúen con naturalidad, como si no estuviera aquí.
Theon observa sus gestos, su mirada incisiva, sus dedos sobre el bloc de
notas. El futuro de la empresa, de sus trabajadores, de su familia, de él
mismo, depende de ese hombre sentado en su salón junto a una mujer que apenas
conoce. Y a unos kilómetros le espera una chiflada dispuesta a arruinar la
única oportunidad que le puede salvar todo. <<¿Qué pasara?>>.
*********
El abogado y Enkeli se dirigen una mirada de compromiso. Theon se acaba
de marchar, y les ha dejado solos, cohibidos, sin saber de que hablar. Hasta
que el abogado viola el silencio que entre ambos se había instalado.
-¿Cree que no me doy cuenta?
Enkeli lo examina sorprendida. <<¿A que se refiere?>>. Se
mantiene callada, observándolo, esperando a que vuelva a hablar. <<¿Nos
ha descubierto?>>.
-Se ha ruborizado- Señala él. –No es la primera vez. He visto muchos
casos parecidos, y he acabado por reconocer las señales.
-¿Señales?- Enkeli.
-Señales- Repite él.
Enkeli niega con un gesto.
-Esta nerviosa- Señala hacia la puerta- Él ha recibido dos llamadas, que
ha preferido atender en el dormitorio. Y, debe reconocer, que entre ustedes no
hay… como decirlo, no existe química. Su relación es fría, ausente de cariño.
-Nosotros nos queremos.
El abogado se echa a reír. Luego modera su tono.
-Disculpe. No pretendía burlarme. Ustedes no se quieren.
Enkeli se levanta y se dirige al mueble del bar, toma un vaso y lo llena
de ron. Luego añade el limón, y se echa un trago largo. El abogado la contempla
mientras se sirve. De pronto, ella se gira hacia él.
-¿Qué es lo que pretende decir?
-Theon tiene una amante. ¿No es cierto?
*********
Ria lo recibe desnuda. Huele a sexo. Toda la habitación huele a sexo. En
otras circunstancias, Theon hubiera disfrutado de aquello. No es ningún santo.
Pero se siente malhumorado al verse en manos de una demente.
-Te esperaba.
La maleta yace en una esquina. Volcada. La ropa, desperdigada por el
suelo. Parece que se hubiese producido una refriega. A Theon no le gusta la
dirección que toma la situación.
-Ria, esto es una locura.
Ella le sujeta violentamente de la camisa, y lo besa con violencia en los
labios. Theon trata de separarse, apartándola con las manos. Pero se aferra a
él con los brazos y le presiona aun mas en los labios, hasta conseguir que él
responda, entreabriéndolos. Entonces la lengua de Ria repta buscando la de
Theon, la encuentra y se cuelga de ella, apresándola.
-¡Basta!- Logra gritar Theon, tras rechazarla de un empujón.
Ria respira agitadamente. Su piel esta rociada de sudor, en su sexo Theon
adivina la humedad, casi corriendo ya por sus muslos, y en sus pechos, los
pezones están enhiestos, afilados. Le provocan estos excesos. La excitan. Él
jamás había experimentado aquella sensación, pero, reconoce, siente su miembro
erguido y un poco de deseo. <<¿Me gusta la violencia?>>.
-Ria, solo he venido a terminar con este asunto.- Ella lo mira con odio
–Ha sido maravilloso. Lo he pasado muy bien, te lo aseguro. Pero debe acabar.
-Como salgas de esta habitación, se lo cuento a tu esposa.
-Ta te he dicho que no estoy casado.
Ria sonríe con ironía en la mirada.
¿Y por que tienes miedo?
-No tengo miedo. Pero no quiero seguir con esto.
-Todos los hombres son iguales. Nos ilusionan y, cuando se cansan de
nosotras, nos abandonas- Se acerca hasta su mesita, junto a la cama, y abre un
cajón. Theon admira su trasero. Su trasero fue la parte de su anatomía que mas
le atrajo desde que la observo caminar hacia su habitación. –A mi no me va a
pasar otra vez.
Se gira hacia él. Algo esconde en una de sus manos, que ha escondido a su
espalda. Theon intuye que pretende hacerle daño.
-¿Qué guardas ahí? Ria, no hagas tonterías.
Ella sonríe como una niña traviesa pillada en falta. Camina hacia él,
deliberadamente despacio. Theon da un paso atrás. Pero más allá solo esta la
pared.
-Ria, me estas asustando.
-No hay por que temer, Theon- Sigue sonriendo –Los monstruos solo existen
en la imaginación de los niños. Y tú ya no lo eres.
Se acerca. Ya esta a un paso. Theon alza las manos para sujetarla, pero
ella es mas rápida y las sortea, para llegar hasta él. En su mano, Theon no la
ha visto venir, un cuchillo, pequeño pero suficientemente peligroso, que
avanza.
*********
-Señor Peretti, esta equivocado.
Enkeli se había desternillado al oír la sentencia del abogado. Risa de
alivio, también de divertimento. <<No ha descubierto que no somos pareja
y, mas aun, esta incluso enormemente confundido>>. Piensa que llevan
tiempo juntos, instalados en la rutina, y que por eso Theon ha deseado fuera lo
que no encuentra dentro. >>Un momento, -Recapacita-, ¿Esto es
bueno?>>. Busca una familia católica para proporcionarles una cuantiosa
herencia. Si no existe tal familia, <<No habrá tal herencia>>.
-Señor Peretti, esta equivocado. Mi marido se ha volcado completamente en
su empresa desde hace algún tiempo, por que…- El abogado le devuelve una mirada
intensa. <<No se va a creer cualquier mentira>>. –Bien se lo
contare. Ya sabe que no tenemos hijos. Hace años que lo estamos intentando,
pero Dios no nos bendice con ello. Hemos rezado, hemos hecho promesas, pero
nada. No hay forma de quedarme embarazada. Y eso ha acabado por dañar a Theon,
que quería un hijo mas que nada en el mundo. Esta volcado en sus negocios para
no tener que pensar.
Permanecen callados unos instantes. <<¿Qué pasa por su
cabeza?>>. Se pregunta Enkeli.
-Comprendo- Dice, asintiendo. –Disculpe entonces. Los he enjuiciado
precipitadamente. No pretendía…- Enkeli le detiene con un gesto, restándole
importancia –En cualquier caso, creo que le debo una disculpa.
-Aceptada- Enkeli se sonríe. Ha sorteado un obstáculo. <<¿Qué
pensaría Theon. Parece que voy a ser de mas ayuda de lo que imaginaba>>.
Suena el teléfono.
El abogado mira a Enkeli, y esta al abogado. Es una situación
comprometida para ella. Si dice las palabras equivocadas, podría echar todo al
traste. Al tercer timbrazo, se levanta y lo descuelga.
-¿Diga?
-Soy Theon
-¡Hola! Por aquí todo bien. El señor Peretti y yo charlamos
amistosamente- Dirige una sonrisa al abogado -¿Cuándo acabas con tus gestiones?
-Enkeli, tengo un problema. Necesito que vengas.
-¿Ir?- Pregunta en un susurro -¿Dónde?
-Al Sokos Hotel. No te puedo explicar nada, pero es importante que
vengas.
-¿Pero como…-Repara en que su voz es mas elevada de lo que pretendía, y
la corrige. –Como coy a dejas a este señor aquí?
-Inventa algo, pero si no vienes nada de lo que hemos hecho servirá. Te
lo aseguro.
*********
Theon le había dicho que subiera directamente a la habitación trescientos
uno. ¿Qué era lo que necesitaba con tanta premura? A Enkeli le parecieron
extrañas las indicaciones. <<¿Por qué no debía preguntar por su
habitación? ¿Por qué no debía decirle a nadie a donde iba?>>. Tanto secretismo
le pone los pelos de punta. ¿No seria que estaba tramando otra vez llevarla a
la cama? <<Por que si es así, no se trata de la mejor manera>>,
piensa. Llama a la puerta. En el pasillo, un señor encopetado sale de su
habitación y le dirige una mirada de lascivia. <<Para eso he quedado,-
Lamenta –Para atraer a viejos raboverdes>>. El hombre la saluda con un
gesto. Es calvo y robusto. Aparenta unos sesenta y algo. Para su edad, tiene
buen porte.
Theon entreabre la puerta.
-¿Has venido sola?
A Enkeli le entra la risa floja. <<Parece una película mala de
espías>>.
-Pasa- Tira de ella, -Rápido.
Enkeli entra a trompicones, medio protestando.
-No hay tiempo. Estamos en un aprieto.
-¿En que…- La frase muere en sus labios cuando repara en la habitación.
La ropa de cama en el suelo, una mesita y una lámpara volcadas. Y una mujer
desnuda amordazada y atada al cabecero de la cama -¿Qué…? ¿Qué es…?
Theon le pide calma con un gesto en las manos.
-Todo tiene una explicación. Si me dejas…
-Tu…, tu estas loco- Theon avanza hacia Enkeli. Ella retrocede –Apártate.
Ni se te ocurra…- Le amenaza con un dedo. A ojos de Theon, parece valiente.
Pero tiembla.
-Se llama Ria no se que- Dice Theon, señalándola –La conocí solo hace dos
días- Se sienta en la cama y apoya la cabeza en las manos –Quería…, solo quería
un polvo- Toma aire –El caso es que hablamos y luego me trajo a su habitación.
Y paso lo que tenia que pasar.
Enkeli lo observa con aprensión. No esta segura de quien es el malo en
esta película.
-Al día siguiente, ayer, volvimos a vernos. Le deje el numero de celular
y me marche. Lo normal en estos casos- Se levanta de pronto y se encara a Ria
-¡Maldita loca! Te volvías a Espoo, a que demonios te quedabas.
Ria no se mueve. Observa a la mujer que ha entrado en la habitación. Sabe
que de ella depende salir bien de esta.
-Esta bien, Theon. Ahora tienes que desatarla. Esto es un a locura.
-¿Locura?- Se vuelve hacia Enkeli -¿Recuerdas las llamadas de esta
mañana? No se como se las ingenio, pero como no daba conmigo en el celular, se
hizo con el numero de casa. Quería verme. Exigía verme. Esta loca. Enkeli,
decía que todos los hombres somos iguales. Que engañamos a las mujeres para
acostarnos con ellas, y luego las olvidamos. La muy perturbada piensa que yo le
había prometido algo. ¡Joder! Esto es el siglo XXI. Los hombres y las mujeres
tienen relaciones sexuales sin compromiso.
Enkeli esta mas calmada. Se acerca a él, que se vuelve a sentar en la
cama.
-¿Qué mas te dijo cuando llamo?
Ria emitió un quejido apenas audible.
-No podía verla. ¿Crees que soy tonto? ¿Iba a dejar un plan como el
nuestro por tirarme a una tipa que apenas conozco? Le dije que tal vez otro
día, pero no hoy- Levanto la cabeza con una mirada temerosa en los ojos. –No
quieres saber como se puso.- Se giro hacia Ria –La muy loca decía que iba a
avisar a mi esposa. Yo le aseguraba que no estaba casado, pero ella terca.
Quería presentarse en mi casa. ¿Cómo le hubiera sentado eso a Peretti?
Volvió a dirigirse a Enkeli.
-No podía, no podía…
Enkeli se acomodo a su lado.
-Pero esta no es la solución ¿Cómo se te ocurrió venir aquí a
secuestrarla?
-No, yo no quería esto. ¿Cómo voy a…?
Comienza a llorar. Se deshace como un niño. Y Enkeli se enternece.
-Me ataco, Enkeli- Dice señalando la única mesa que aun se mantenía en
pie, en la que había un cuchillo. –Uso eso. Quería matarme. Yo solo la agarre,
pero gritaba y gritaba. Se volvió loca. Decía que o con ella o con nadie. ¡Dios
mio! ¿En que me he metido?
Solloza.
-Hace tres días yo era un hombre feliz con un negocio floreciente ¿Y
ahora? En la ruina y a punto de entrar en la cárcel.
Enkeli le alza la cara con las manos.
-Óyeme. Esto lo vamos a arreglar los dos. ¿Me oyes?
Theon exterioriza su frustración con unas lágrimas.
-¡Dímelo, di que me oyes!
-Sssi. Te oigo. Lo vamos a arreglar.
Enkeli le sonríe y luego contempla a Ria.
-¿Hasta cuando esta hospedada?
-No se. Uno, dos días. No se.
-Es importante. ¿Recuerdas si te dijo cuantos días se iba a quedar?
Theon piensa.
-Dos días. Si. Estoy seguro.
-De acuerdo- Enkeli inspira profundamente. <<Bien, no te puedes
venir abajo>>, se dice. <<Mucha hombría, mucho coqueteo, pero al
final son las mujeres las que los sacan del problema>>. Piensa –Tenemos
que llegar a un acuerdo con ella. Quizá todavía no tenga consecuencias.
Él asiente.
-A ver- Enkeli se levanta y se dirige hacia la mujer desnuda -¿Cómo se
llama?
-Ria- Dice él.
-Ria, ¿Me oye?
Ella cabecea repetidas veces.
-Vamos a soltarla.
Ria continua moviendo la cabeza afirmativamente.
-Pero antes va a firmar un documento en el que explica, punto por punto,
lo que me ha contado Theon- Espera a que ella responda con un gesto de
confirmación, y Ria lo hace –Bien, ¿Va a ser buena, Ria?
-No podemos hacer eso- Corta Theon –Ira a la policía.
-Tendremos el documento.
-Y mientras se aclara. Peretti volara, y con él la herencia.
Enkeli se gira hacia Ria.
-¿Hasta cuando esta pagada la habitación?
Ria dice algo inentendible.
-No le voy a quitar la mordaza, ¿De acuerdo? Pero si se porta bien,
nosotros también. ¿Dos días? ¿La habitación esta pagada por dos días?
Asiente. Enkeli se dirige a Theon.
-Tenemos que quedarnos con ella esta noche.
-¿Y mañana?
-Mañana nos reuniremos con el abogado. Enhorabuena, mañana te traerá los
documentos. Se lo ha creído todo a pies juntillas.
-¿En serio?- Le pregunta asombrado, añadiendo casi instantáneamente -¿Y
como te las has arreglado para conseguirlo y luego librarte de él?
-Secretos de alcoba.
A Theon se le quedan los ojos como platos. <<¿Estará hablando en
serio?>>. Enkeli lo mira sin pestañear, hasta que al poco suelta una risa
traviesa.
-Que más da. El caso es que ya esta.
Los dos sonríen embobados. Hasta que Ria los saca de su ensimismamiento.
-Bueno, entonces tenemos que preparar algo. Peretti llegara a las diez y
media- Le comunica Enkeli.
En la media hora siguiente idearon el plan. Theon iría a comprar un par
de esposas a un sex-shop, traerá algo de comer y se encerraran con Ria hasta el
día siguiente. Después la dejaran esposada al cabecero de la cama, colocaran el
cartel de no molestar y regresaran por la noche.
-¿Crees que lo conseguiremos?
Theon se sujeta el mentón.
-¿Soy el hombre mas atractivo de esta habitación?
-¿Y yo la persona mas decidida y resolutiva?
Los dos se echan a reír.
-Tocado y hundido.
La mira a los ojos y se apodera de sus gafas.
-Sabes que eres algo así como guapa… cuando tu cara no lo estropea.
Enkeli entrecierra los parpados.
-¿Eso no es de… Los Goonies?
-Demonios, ¡Eres una Friki!
-Ayudarte podría, si.
Ria les interrumpe. Farfulla algo antes de la mordaza.
-Creo que no le agrada mucho nuestra amistad- Dice Enkeli.
-Que se joda- Ríen y Theon aprovecha para preguntarle por las gafas.
-He comenzado a usar lentes de contacto, pero de momento solo puedo
aguantarlas un rato.
*********
Theon se marcha al cabo de un rato. A Enkeli le apena tener a Ria atada y
amordazada. Pone algo en orden en la habitación y hace la cama.
Entretanto, la chica desnuda no deja de protestar. Enkeli se acerca a
ella.
-Imagino que querrás vestirte- Le dice.
Ria corrobora su impresión.
-Pero no vas a meterte en ningún lio, ¿Verdad?
Vuelve a asentir, esta vez más despacio. Enkeli se lo piensa un momento,
luego recoge el sujetador y las bragas, y la ayuda a vestirse sin soltarla.
Después hace lo mismo con el pantalón.
-Para la camisa, esperaremos a Theon.
Agarra una silla, se sienta frente a Ria y le aparta la mordaza.
-¿Estas bien?
-Si- Ria llora silenciosamente.
-Ya has oído. No te va a pasar nada.
-Tu no entiendes.- Le espeta con una fuerza que Enkeli no esperaba. –Lo
que te ha contado Theon… Todo. Es mentira- Enkeli lo niega –Él me pidió que me
quedara. Él es el criminal, no yo.
Enkeli se levanta y se aleja de Ria. No desea oírla. No quiere que la
confunda. <<Lo único que intenta es sembrar la duda>>., piensa.
-Nos conocimos como él dijo, si. Y yo lo traje a mi habitación, eso
también es verdad. ¿Pero es que dos personas adultas no pueden mantener
relaciones sexuales libremente? ¿De que tengo que avergonzarme?
-De que le intimidaras, de que le obligaras a meterse de nuevo entre tus
sabanas.
-¡Es mentira! Él me pidió que me quedara. Me llamo ayer, dijo que quería
pasar el fin de semana conmigo. ¡Fue él!
-Tu lo llamaste a su casa.
-Me dio el número. ¿Cómo iba a buscar su número? ¿Crees que estoy loca?
Yo tengo una vida, unos amigaos, una familia…- Se echa a llorar .No quiero
problemas.
Enkeli duda.
-Si no me crees. Toma el teléfono. Esta allí –Señala con la barbilla
hacia el cuarto de baño –Veras como fue él quien me llamo.
Entre la desconfianza hacia Ria y el temor a haberse equivocado, se
acerca hasta el celular y busca en llamadas recibidas.
Efectivamente, Theon fue quien la llamo. ¿Y eso que prueba?
-Pudo llamarte.
-¡Me llamo!
-¡Te llamo! ¿Y que?
Ria apoya el mentón en su pecho y llora desconsolada y en silencio.
<<¿Y si fuera verdad?>>. A Enkeli le corroen las dudas. <<¿Y
si se lio con ella y se le fue de las manos?>>.
-Al principio, es verdad, le obligue a venir. Me había quedado por él, y
Theon me dejaba plantada. ¿A que mujer no le enfadaría?
-Solo un loco o un criminal amenazaría a alguien con un cuchillo.
Ria aparto la mirada hacia la calle.
-No me vas a creer nunca. ¡Que más da!
Un sonido en la puerta alerta a Enkeli. Pero se trata de una falsa
alarma. Luego reflexiona. Si es cierto que fue Theon, tiene que haber una
prueba.
-¿Qué… que te hizo?
-¿Eh?
-¿Por que te ato?
-Comenzamos a besarnos. Todo iba bien, como el otro día. Yo lo deseaba,
lo deseaba mucho, te lo aseguro. Se monto sobre mi y me acaricio suavemente
desde la garganta hasta mis pechos- Enkeli la contemplaba callada, -Y vuelta en
dirección a mis labios. Estaba siendo muy atento, me daba pequeños mordisquitos
en el cuello, me susurraba al oído, y luego bajo ahí- Señala su entrepierna con
la barbilla –Allí se detuvo y se dedico a proporcionarme goce. Me hacia gritar,
introducía la lengua por cada pliegue, por cada agujero, chupaba, lamia,
mordía…
-¡Basta ya!
Ria la mira fijamente a los ojos. Respira agitadamente. Enkeli también.
-Algo cambio en él. No se en que momento se transformo. Pero sentí sus
dientes clavándose en mis muslos, hiriéndome. Aquello no me gustaba y le rogué
que acabara con lo que hacia. Su respuesta fue aferrarse a mis piernas, y sus
dientes a mi sexo. Se convirtió en un salvaje. Yo solo intente defenderme.
De nuevo, Ria rompe a llorar.
-Supongamos que te creo- Dice Enkeli. Ria detiene su llanto y la mira,
moqueando –Te debe haber dejado señales. Ahí.- Señala el sexo de Ria.
Ella asiente y entreabre las piernas, invitándola a acercarse. Pero ¿Y si
es verdad? Se acerca y la ayuda a despojarse del pantalón. Esta acuclillada
ante Ria, y esta, liberada del pantalón, la mira desde arriba. Enkeli coloca
sus manos en las tiras de goma de las bragas. La imagen de ella misma.
Arrodillada delante del sexo de otra mujer le produce una sensación extraña.
Relega la idea.
Introduce un par de dedos a cada lado y, al tirar de las bragas hacia
abajo, siente la opresión de las piernas de Ria alrededor de su torso,
apresándola. Ambas caen, una sobre la otra, arrastrando la silla con ellas.
Ria le muerde. Enkeli usa las manos para apartarla. Le hace daño en el
cuello. <<Esta loca>>, piensa. Se retuercen. Con las manos atadas
al respaldo de la silla, a Ria solo le sirven los dientes. Enkeli aprovecha la
ventaja de sus manos desnudas y la golpea en las costillas, un, dos, tres
veces. Hasta que Ria afloja la tensión sobre el cuello.
-¡¿Qué demonios…?!
Theon se precipita sobre las dos
mujeres, aparta a Enkeli y levanta en peso a Ria. Enkeli se lleva la mano al
cuello. Tiene sangre.
-¡Maldita bruja! Es una maldita vampia.
Theon la empuja hasta la pared.
-Maldita loca- Se dirige a Enkeli a voz en grito -¡Te dije que era
peligrosa! ¿Qué ha pasado?
Le pone la mordaza, sujetándola entre su cuerpo y la pared.
-Necesito ayuda, Enkeli- Señala la cama con un movimiento de cabeza –Las
esposas están en esa bolsa.
Enkeli toma las esposas con una mano, mientras que con la otra se
presiona la herida del cuello. Se las tiende.
-Ábrelas con la llave y ayúdame a ponérselas.
Ria se resiste pero entre la fuerza de Theon y la maña de Enkeli consigue
engrilletarla. <<¿Cuándo se va a acabar esta pesadilla>>, piensa
Theon.
A Enkeli le duele el cuello. Le examina la herida. Nada grave.
Una llamada a la puerta. Theon y Enkeli se miran. Ria intenta hacerse oír
a través de la tela del pañuelo que la amordaza. Theon indica a Enkeli con un
gesto que se encargue de su prisionera. Y Enkeli le tapa la boca, tira de ella
hasta el cuarto de baño y cierra la puerta.
Theon respira profundamente.
Se calma y coloca la mano en el pomo.
-Buenas tardes.
En el umbral, un empleado del hotel.
-Perdone la molestia, pero es que nos han llamado protestando por el
ruido de su habitación.
Theon escenifica un gesto de sorpresa.
-¿Se encuentra la señora Virta en la habitación?
-Ahora mismo no puede salir- Le responde visiblemente azorado.
-Necesitaría hablar con ella. <<¿No va a darse por
vencido>?>>. Sonríe al empleado y se le acerca fingiendo la
camaradería propia de hombres pillados en situaciones embarazosas.
-Esta en el baño. Ya me entiendes…
El empleado del hotel carraspea.
-Solo quería asegurarme de que todo esta bien.
Theon asiente y le pide con un gesto que espere. Abre la puerta del todo
y llama a Ria.
-Cariño, aquí hay un señor del hotel preocupado por ti.
-Estoy bien. Gracias- Responde a voz en grito Enkeli.
Theon cierra la puerta un instante mas tarde y Enkeli sale del cuarto de
baño arrastrando a Ria.
-Este sitio no es seguro. Tenemos que irnos- Advierte Theon.

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