2
Extrae unas
fotografías de un sobre y se las entrega a Theon. En las imágenes, reconoce a
su madre, de muy joven, junto a un hombre. Se les ve en una fiesta. Los dos
ríen, se toman de la mano; en otra bailan. Theon se muestra confuso.
-Es su madre, señor
McInsane.
Él lo ratifica sin
saber que decir.
-Usted es aquel niño.
El abogado le entrega
unos papeles. Theon esta conmocionado. Alarga la mano en un amago que
interrumpe a mitad del camino.
-No puede ser. Mi
madre…
-Por aquel entonces,
ella trabajaba ayudando a su marido, el señor McInsane padre, en las tareas de
administración…- El abogado refrena un instante su impulso de contarle todo de
un jalón, pues comprende que la verdad le hará daño. Pero, al fin, decide que
no tiene más remedio y esgrime los papeles que poco antes quiso entregarle.
–Aquí lo tiene todo. Los dos se enamoraron señor McInsane.
Theon los toma. Son
cartas.
Diego se levanta.
-Vendré esta tarde
para hablarle del patrimonio que su padre le ha legado. Creo que ahora necesita
un tiempo a solas.- Se levanta. –Volveré a las seis.
El empresario no
pronuncia palabra alguna <<¿Mi madre, una libertina?>>, piensa
aturdido. Revisa las cartas. Están fechadas a lo largo de dos años, la primera
en marzo del setenta y tres. Por lo que deduce de su lectura, su padre, quien
hasta ahora creía que era su padre, se obsesiono con el desarrollo de la
empresa. Trabajaba duro, quince horas diarias, sin tener en cuenta sábados,
domingos o fiestas. Hacia apenas año y medio que se había casado con su madre,
pero ella se sentía abandonada.
La había traído de un
pueblo de Finlandia Occidental y en Tampere no tenia familia. No tenía amigos.
Era muy joven e impresionable. Y conoció a un joven de su misma edad. Hablaban
todos los días ante las mismas narices de su padre. Incluso, en más de una
ocasión este les pidió que fuesen juntos a cumplir con algunos encargos.
Casi parecía que los
animara.
Y se enamoraron. Al
principio, no ocurrió nada. Pero eso no habla de durar, y al año de conocerse
se acostaron. Vivieron una tórrida historia de amor que a Theon le impresiono.
¡Su madre! <<Tan recta, tan obsesiva con la empresa, tan alejada de todo
lo que pueda parecer libidinoso y placentero>>.
No solo había
engañado a su marido, sino que además su amante la había dejado embarazada.
Theon arroja las cartas al suelo. Se levanta y camina por todo el despacho. Se
acerca a la ventana. Por la avenida circulan cientos de vehículos.
-Majia, tráeme un Gin Tonic- Le pide a su secretaria un
poco mas tarde.
-¿Un Gin Tonic Theon? Son las…
-¡Un Gin Tonic Majia!
Toda su vida es una
mentira. Así se siente. Estafado. ¿Intuía algo su padre? Vuelve a las cartas.
Busca una señal que le haga entender que sabía él. También comprender por que
lo hizo ella. Ahora no les puede preguntar. Ninguno de los dos sobrevive para
ver a Theon con la cara demudada, alterado, sintiendo que el suelo se mueve
bajos sus pies.
-¿Qué ocurre?-
Pregunta su secretaria, dejando la copa sobre la mesa de Theon
Este la mira como si
la descubriera por primera vez.
-¿Desde cuando
trabajas en la empresa?
La secretaria hace
memoria.
-Desde el ochenta y
tres
-¿Alguna vez te hablo
mamá de un tal Toppinen…, Eicca Toppinen?
La secretaria piensa
unos segundos y luego niega.
-Tu la conocías
mucho. A mamá…
-Yo comencé a
trabajar aquí para ayudar a tu madre. Ustedes eran pequeños y ella no podía con
todas sus tareas en la empresa. Me enseño muchas cosas. Mas tarde, a medida que
el negocio crecía, tu madre se fue retirando. Los clientes aumentaban y
contábamos con personal suficiente.- Se interrumpe. Lo estudia detenidamente.
-¿Pasa algo Theon?
Él niega.
-Tu madre era una
bendita persona. Es cierto que con nosotros siempre pareció un poco estricta. Y
demasiado religiosa, ya lo sabes. Pero siempre fueron lo primero para ella.
Theon compone un
esbozo de sonrisa.
-No siempre- Replica
enigmático.
Ambos se mantienen en
un silencio tenso, que la secretaria acaba de componer.
-Ya ha llegado la
chica que me sustituye. Cuando puedas, me gustaría presentártela.
Theon asiente.
-A fuera esta Katajisto.
Le he dicho que estabas ocupado, pero insiste en entrevistarse contigo.
-No quiero ver a
nadie. Anula todas mis citas.
-¿Y que le digo a
Katajisto? Esta muy alterado, Theon
-Lo veré mañana.
Toma su celular y
llama al hotel Sokos Tammer
-La habitación de la
señorita Ria Virta.
Espera un largo
minuto.
-No responden, señor.
-¿Le puede dejar un
mensaje?
-Dígame
-Dígale que ha
llamado Theon McInsane
-¡Señor McInsane!
Perdone, no había reconocido su voz. Tiene un mensaje de la señorita Virta. Le
ha dejado su número de celular esta mañana.
-Bien.
Theon apunta el
número y cuelga. Se endereza en su asiento y reflexiona sobre que hacer a
partir de ese momento. Siente confusión. Su padre no era su padre, su madre no
era tan religiosa como siempre había aparentado, y había tenido un padre
biológico que no llego a conocer. <<Y esta lo de la herencia>>.
Resopla. En realidad el dinero le da igual. La empresa va viento en popa y, con
ello, tiene todo lo que puede desear. Nunca ha sido codicioso. Quizá,
reflexiona, debe rechazar la herencia y olvidarlo. Como si nunca hubiera
existido. Nadie sabe nada. <<Lo que no se conoce, no existe>>.
Llama a Ria.
-Hola.
-¿Qué tal Theon?
-Bien. Algo cansado.
Anoche hice mucho ejercicio.
Al otro lado de la
línea suena una carcajada.
-Los dos hicimos
mucho ejercicio.- Puntualiza Ria. –Mañana me voy. ¿Nos vemos esta tarde?
-¿Y ahora?
-Podríamos comer en
el hotel. En mi habitación.
-No se. Tengo una
reunión esta tarde.
Theon necesita
olvidar.
-Estarás para la
reunión.
-De acuerdo. A la una
y media.
Cuelga satisfecho. El
sexo siempre es una terapia para sus problemas. Una sesión en la cama y las
preocupaciones desaparecen, sus hombros se relajan, su karma se reconstituye.
El placer del cuerpo y el alma a través de las sensaciones erógenas, de las caricias, de los jadeos.
Se excita. <<Es
muy pronto>>, piensa. Luego recuerda a su madre y al amante. Abrazados en
la fiesta. <<¿Dónde lo harían? En aquellos años era muy difícil encontrar
un lugar para encuentros libidinosos>>, supone <<¿Una pensión?>>.
Quiere borrarlo de su
memoria. No puede soportar la idea de su made acostándose con un hombre. ¡Su
madre! La mujer de la misa semanal, la mujer que rezaba con él cada noche, la
mujer que le preparo su boda con una buena chica, la mujer que le critico mil
veces por su divorcio. <<No es justo>>. Ahora no puede echárselo en
cara. No esta en disposición de recriminarle una vida falsa, una mentira, una
enorme mentira.
Levanta el teléfono.
-Salgo, Majia.
Volveré esta tarde a las cinco y media.
-Acaba de llegar mi
sustituta. Me gustaría presentártela.
-De acuerdo. Pasa un
momento.
La secretaria se
adentra seguida de una joven. Theon le supone unos veinte pocos años. No se
fija demasiado en su rostro. Lleva lentes. Eso si lo ve. Camisa abotonada hasta
el cuello, saco de líneas rectas, pantalón, zapato bajo. <<Perfecta
secretaria>>. No quiere tentaciones a diez metros de su escritorio.
-Enkeli Lehtinen,
Theon.
-Señor McInsane.- Le
tiende la mano tímidamente y Theon se levanta, sonríe, cálido. Obvia la mano y
la besa en las mejillas. No puede ser demasiado cariñoso en cualquier
circunstancia.
-Theon, por favor. Si
vas a trabajar para mi, quiero que me tutees.
La volvió a mirar.
-Buena elección,
Majia.
-¿Cuándo empieza?
-Mañana.
********
Ria esta tumbada
sobre la cama. Indecente. Las sabanas revueltas a un lado, ella bocabajo,
ofreciéndole a Theon un trasero obsceno, carnal. Theon la contempla desde la
puerta del lavabo. Acaban de hacer el amor. Pero Theon esta preparado otra vez.
La observa con ojos lascivos. Ella se vuelve y le sorprende mirándola.
-¿Te has quedado con
ganas?
Se ríe.
-Siempre tengo ganas.
-Ven.- Le señala un
lado la cama. –Aquí.
Theon, obediente, no
se hace esperar. Ria lo examina al acercarse. <<Es un Dios>>,
piensa. Se fija en su porte atlético, en sus abdominales de chocolate blanco,
en su pene erecto de nuevo, y se siente dichosa. Tiene un juguete para ella
sola. Se arrodilla en la cama y luego se sienta al filo. Él se coloca delante.
-¿Qué quieres?- Le
pregunta con voz rasgada.
Ria sonríe. Le agarra
el miembro y lo masajea de arriba abajo. Despacio. Con deliberada lentitud. Lo
huele. Huele a sexo de hombre. Siempre le ha excitado ese olor. Lame el glande
una vez. Se retira y busca sus ojos con la mirada. Quiere disfrutar de su
deseo, reconocer sus ansias. Él le dedica una suplica muda.
-Tienes un bombón
aquí.- Le dice, acariciándoselo. –Que hermosa.
Saliva y se humedece
al mismo tiempo. Acerca su boca de nuevo y se la introduce. Primero el glande.
Se entretiene en él. Lo chupa, lo lame. Lo extrae, lo mete. Theon se muerde los
labios y ronronea. Ria no deja de masajearlo. Lo introduce aun más en su boca.
Un poco más. Otro poco. Es grande. Es largo. Lleva la otra mano a sus
testículos. Y los masajea hasta hacerle jadear.
-Que bueno.
Ria sigue con su
mete-saca. Disfruta de él. Se imagina que su boca es su vagina, y que esta
siendo penetrada. Lentamente. Rápidamente. Theon también lo disfruta. Ella alza
la vista y se fija en sus gestos. Mantiene los ojos cerrados y los labios
entreabiertos. Se vuelve a humedecer.
Ya a gozado dos
veces. Una antes del almuerzo y otra después. Pero quiere otro orgasmo.
Necesita otro orgasmo. Se lleva una mano a su sexo. Entretanto, continua
proporcionándole placer a Theon. Roza su clítoris con dos dedos. Los mueve en
círculos. Su lengua continúa lamiendo el miembro de Theon. Uno de los dedos se
adentra en su vagina. Entra y sale, mientras el otro juguetea con su botoncito.
Esta excitada. Intuye el orgasmo. El suyo. También el de Theon, que jadea.
Aprieta la base del
pene, acelera sus movimientos con la boca y se impone el mismo ritmo en el
clítoris. Se abre de piernas. Theon dobla un poco las rodillas. Siente venir el
momento. Ria apresura la oscilación de sus labios y su mano. También el mete-saca
de sus dedos. Se aprieta la mano contra la entrepierna. Lo siente llegar. Sube
y baja la mano alrededor del miembro de Theon.
-Ahora, si, ahora.-
Dice de repente él.
Aparta la boca un par
de centímetros, imprime un movimiento aceleradísimo a su mano. Y él conquista
su orgasmo, soltando su semen. Ria, que no había dejado de mover sus dedos,
alcanza el suyo.
-Esto es la gloria.-
Dice al poco, con la respiración entrecortada. –Esto es la gloria.
********
Theon se acaricia el
mentón. Ha llegado pronto a su despacho después de todo. No ha decidido que
hacer. Le repugna la idea de cobrar una herencia, sea cual sea la cantidad, del
hombre que traiciono a su padre. Y se acostó con su madre. ¿Realmente la quería
o solo fue un pasatiempo? Ese hombre era un indigno. Theon no ha sido nunca un
buen católico, quizá por rebeldía contra su madre. Pero siempre ha respetado el
matrimonio de los demás, incluso el suyo propio. Jamás le fue infiel a Helena.
Aun cuando supo que
se acostaba con el entrenador de tenis.
Se levanta
malhumorado. Toma aire y lo expulsa lentamente. Su karma no es ese. Debe
reencontrar el equilibrio. Aguanta la respiración. La suelta. Inspira de nuevo.
<<Se trata únicamente de la fabrica de semen, solo eso. El facilitador
del esperma. No fue otra cosa ese hombre>>.
Suena el teléfono.
-El señor Perreti ha
llegado.
Se toma un momento.
Le dirá que no. No quiere saber nada de ese señor.
-Que pase.
-Buenas tardes.
Con un ademan, Theon
le indica que se acomode.
-¿Se encuentra bien?
-He tenido días
mejores. Pero uno no puede elegir, ¿Verdad?.- El abogado lo admite con un
cabeceo. –Quiero que sepa una cosa antes de nada. No deseo nada. No necesito
dinero ni propiedades ni nada. Estoy bien como estoy.
-No le he hablado aun
de cifras. Pero son muchos ceros…
-No me interesa.
-Creo que usted tiene
derecho a saber que rechaza.- Theon va a replicar cuando el abogado le
interrumpe. –Mire, señor McInsane, no me andaré por las ramas. La última
voluntad de mi cliente fue legarle a su único hijo su patrimonio, y mi trabajo
es trasmitírselo.
-Muy bien, ya lo ha
hecho. Lo deslindo de explicarme los detalles.- Theon se levanta de su asiento.
Sonríe. –Nadie puede obligarme a oír, y mucho menos a aceptar, nada que
provenga de ese hombre.
-Es su padre.
-¡Mi padre, señor
Perreti, murió hace tres años!.- El abogado se levanta. Ninguno de los dos sabe
que hacer. Acto seguido, hasta que Theon reacciona. –Me temo que esta conversación
ha terminado. Lamento que haya hecho un viaje tan largo para nada.
El abogado se estira
el traje, lo mira una ultima vez y luego se dirige a la puerta. Toma el pomo,
pero antes de abrirla se vuelve.
-Estaré en Tampere
dos días más. Su secretaria sabe donde encontrarme.
-No será necesario.
Después de atravesar
la puerta, Theon se derrumba en su asiento. Siente que ha tomado una decisión muy
difícil. No quiere tener nada que ver con el dinero del hombre que dice era su
padre, pero sobre todo lo que no quiere es saber mas acerca de él. Ni conocer
su vida. No esta dispuesto a arriesgarse a conocerlo y perdonarlo. <<Se
acabo>>.
********
A la mañana siguiente
Theon apenas ha descansado. Se paso la noche despierto. Buscaba fotografías,
documentos, cartas de su madre. Cuando vendieron la casa de sus padres,
dividieron sus objetos personales entre él y su hermana. A ella le tocaron las
joyas y boberías que a Theon no le interesaban, y él se quedo con cajas y cajas
de papeles. En la mayor parte de los casos se trataba de documentos de la
empresa. Pero también había fotografías y cartas personales. Sin embargo, nada
acerca de ese hombre. <<¿Cómo estuvo tan ciego? ¿Jamás sospecho?>>.
Llaman al teléfono.
-El señor Katajisto
esta aquí. ¿Le hago pasar?
A Theon no le apetece
hablar de estados financieros, de proveedores, facturas, clientes…
-Dile que venga
mañana
-Theon.- Su
secretaria baja la voz. –No le puedo decir eso. Hace dos días que quiere hablar
contigo.
-Majia, no tengo
ganas. Hoy no me encuentro bien. Dale cualquier excusa por favor.
Theon cuelga.
<<Faltaría más>>.
Ahora el empleado
rebelde. ¿Por qué se le vuelve todo en contra? Hace meses que le iba de
maravilla. Una mujer cada día, el negocio a buen ritmo. <<No podía durar>>.
De pronto la puerta
se abre.
-¡… Tengo que verlo!
Un hombre intenta
acceder a su despacho. Su secretaria trata de impedírselo.
-¡Es vital! Señor
McInsane…- El hombre consigue introducir la cabeza a través de la rendija.
Theon se levanta y se
acerca hasta la puerta.
-¡Katajisto, que
demonios esta haciendo!
La secretaria se
aparta y la puerta se abre de par en par.
-Perdone, señor
McInsane. Es de vida o muerte. Tengo que hablar con usted.
A Theon le parece que
este hombre no esta en sus cabales.
-¡¿Esta loco?! ¿Cree
que son formas?
-Theon, intente
detenerlo.
-Esta bien, Majia. Vamos
a ver, Katajisto ¿Te vas a portar bien?
Katajisto se
defiende.
-Concédame un minuto.
-Pasa y siéntate.- Se
dirige a su secretaria –Trae una botella de agua.
Los dos se acomodan
ante la mesa de Theon. Katajisto no deja de dar vueltas a un bolígrafo.
-Vamos, ya puedes
hablar. ¿Qué es eso tan importante?
-Juho…, el señor
Järvensivu…- Se toca el labio un par de veces. –No se como empezar.
-Por el principio,
Katajisto.
-Hace dos meses descubrí
un error en las cuentas. Al principio pensé que faltaban unos apuntes o que
algunas inversiones habían resultado con perdidas. Lo consulte con Järvensivu y
me dijo que no me preocupara.- <<¡Y que haces aquí entonces>>, se
pregunta Theon. –Así que no lo hice. Pero volví a detectar errores. Poco a poco
unas cuentas perdían dinero a favor de otras, y estas luego desaparecían…
-¡¿Qué estas
diciendo?!
-Alguien traspasaba
cantidades de dinero a cuentas nuevas, que luego se cerraban.
-Pero es imposible.
-No lo es. Investigue
buscando la fuente de esas transferencias, y descubrí que se sucedían desde
hace dos años.- Katajisto le devuelve una mirada cargada de miedo. –Han desaparecido
una enorme cantidad de dinero señor McInsane.
Theon no se puede
contener.
-Eso es imposible. Eso
es imposible ¿De cuanto estamos hablando?
Katajisto desvía la
vista hacia su bolígrafo.
-¡¿De cuanto
hablamos?!
-Casi ocho millones
de euros.
Su jefe golpea la
mesa.
-¡Imposible! No
tenemos tanta liquidez. Ni con todo el dinero de las cuentas alcanzaríamos esa
cifra.
Katajisto lo
ratifica.
-Llevamos varios meses
sin pagar a los proveedores.- Theon
palidece. –De ahí proviene ese dinero. Esta perdido. Su empresa en quiebra. Los
proveedores sin cobrar. Su vida en la
ruina. Un centenar de empleados en la calle.
-¿Cómo… como ha
podido pasar?
-Alguien ha
maquillado las cuentas y ocultado los requerimientos de pago a los proveedores.
-Katajisto, dime la
verdad…¿Es una broma, verdad?
Katajisto niega con
la cabeza…
-¡¿Dónde esta
Järvensivu?! Quiero verlo inmediatamente.
Levanta el teléfono.
-No lo encontrara.
Theon le mira, aun
con el teléfono en la mano.
-Desaparecio hace
tres días.- Suspira. <<Ya es hora de contarlo>>. –Cuando lo
descubri, me enfrente a él. Le conte punto por punto lo que sabia, que era
todo, excepto quien o quienes habían sido los causantes de este robo. Me pidió la
documentación que había reunido. Toda. Y me dijo que hablaría con usted
inmediatamente.
-¿Eso cuando fue?
-Hace cinco días?
-¿Cinco días?
-Al día siguiente de
hablar con él, no vino a la oficina. Supuse que había ido directamente a contárselo.
Espere toda la mañana y no volvió. Tampoco al día siguiente.- Saco su celular. –Le
llame.- Le mostro el registro de llamadas: cincuenta y un intentos. -El teléfono
estaba desconectado. Fue en ese momento cuando decidí hablar con usted.- La
empresa esta en la tuina.
¡Ocho millones de
euros!
-Lo siento, señor
McInsane. Quise advertirle antes…
Theon abandona su
silla y se acerca a la ventana. Después de un minuto, vuelve los ojos a su
empleado.
-No te preocupes,
Katajisto. Lo has hecho muy bien.
-¿Y ahora que?
<<¿Por qué ha
cambiado todo de pronto?>>. Tiene una vida. Una buena vida. Ahora no le
quedara nada.
-¿Y ahora que?.- Le
insiste Katajisto.
-Me pondré en
contacto con la policía.- Theon habla con los ojos perdidos en la ventana. –Querrán
interrogarte.
-Entiendo.- Katajisto
se levanta.
-Va a ser… un escándalo.
-Lo se.
El empleado sale,
dejando a Theon abatido. Ocho millones de euros. ¿De donde puede sacar
semejante cifra de dinero? Ningún banco estaría dispuesto a financiarlo tras
una estafa de estas características. En cuanto lo sepan, le cerraran las
puertas en todas las entidades bancarias y, automáticamente, los clientes
dejaran de hacer efectivos sus pagos. Esta en la ruina.

No hay comentarios:
Publicar un comentario