martes, 20 de enero de 2015

LUPAA MINULLE OLET MINUN "2"

2


Extrae unas fotografías de un sobre y se las entrega a Theon. En las imágenes, reconoce a su madre, de muy joven, junto a un hombre. Se les ve en una fiesta. Los dos ríen, se toman de la mano; en otra bailan. Theon se muestra confuso.

-Es su madre, señor McInsane.

Él lo ratifica sin saber que decir.

-Usted es aquel niño.

El abogado le entrega unos papeles. Theon esta conmocionado. Alarga la mano en un amago que interrumpe a mitad del camino.

-No puede ser. Mi madre…

-Por aquel entonces, ella trabajaba ayudando a su marido, el señor McInsane padre, en las tareas de administración…- El abogado refrena un instante su impulso de contarle todo de un jalón, pues comprende que la verdad le hará daño. Pero, al fin, decide que no tiene más remedio y esgrime los papeles que poco antes quiso entregarle. –Aquí lo tiene todo. Los dos se enamoraron señor McInsane.

Theon los toma. Son cartas.

Diego se levanta.

-Vendré esta tarde para hablarle del patrimonio que su padre le ha legado. Creo que ahora necesita un tiempo a solas.- Se levanta. –Volveré a las seis.

El empresario no pronuncia palabra alguna <<¿Mi madre, una libertina?>>, piensa aturdido. Revisa las cartas. Están fechadas a lo largo de dos años, la primera en marzo del setenta y tres. Por lo que deduce de su lectura, su padre, quien hasta ahora creía que era su padre, se obsesiono con el desarrollo de la empresa. Trabajaba duro, quince horas diarias, sin tener en cuenta sábados, domingos o fiestas. Hacia apenas año y medio que se había casado con su madre, pero ella se sentía abandonada.

La había traído de un pueblo de Finlandia Occidental y en Tampere no tenia familia. No tenía amigos. Era muy joven e impresionable. Y conoció a un joven de su misma edad. Hablaban todos los días ante las mismas narices de su padre. Incluso, en más de una ocasión este les pidió que fuesen juntos a cumplir con algunos encargos.

Casi parecía que los animara.
Y se enamoraron. Al principio, no ocurrió nada. Pero eso no habla de durar, y al año de conocerse se acostaron. Vivieron una tórrida historia de amor que a Theon le impresiono. ¡Su madre! <<Tan recta, tan obsesiva con la empresa, tan alejada de todo lo que pueda parecer libidinoso y placentero>>.

No solo había engañado a su marido, sino que además su amante la había dejado embarazada. Theon arroja las cartas al suelo. Se levanta y camina por todo el despacho. Se acerca a la ventana. Por la avenida circulan cientos de vehículos.

-Majia, tráeme un Gin Tonic- Le pide a su secretaria un poco mas tarde.

-¿Un Gin Tonic Theon? Son las…

-¡Un Gin Tonic Majia!

Toda su vida es una mentira. Así se siente. Estafado. ¿Intuía algo su padre? Vuelve a las cartas. Busca una señal que le haga entender que sabía él. También comprender por que lo hizo ella. Ahora no les puede preguntar. Ninguno de los dos sobrevive para ver a Theon con la cara demudada, alterado, sintiendo que el suelo se mueve bajos sus pies.  

-¿Qué ocurre?- Pregunta su secretaria, dejando la copa sobre la mesa de Theon

Este la mira como si la descubriera por primera vez.

-¿Desde cuando trabajas en la empresa?

La secretaria hace memoria.

-Desde el ochenta y tres

-¿Alguna vez te hablo mamá de un tal Toppinen…, Eicca Toppinen?

La secretaria piensa unos segundos y luego niega.

-Tu la conocías mucho. A mamá…

-Yo comencé a trabajar aquí para ayudar a tu madre. Ustedes eran pequeños y ella no podía con todas sus tareas en la empresa. Me enseño muchas cosas. Mas tarde, a medida que el negocio crecía, tu madre se fue retirando. Los clientes aumentaban y contábamos con personal suficiente.- Se interrumpe. Lo estudia detenidamente. -¿Pasa algo Theon?

Él niega.

-Tu madre era una bendita persona. Es cierto que con nosotros siempre pareció un poco estricta. Y demasiado religiosa, ya lo sabes. Pero siempre fueron lo primero para ella.

Theon compone un esbozo de sonrisa.

-No siempre- Replica enigmático.

Ambos se mantienen en un silencio tenso, que la secretaria acaba de componer.

-Ya ha llegado la chica que me sustituye. Cuando puedas, me gustaría presentártela.

Theon asiente.

-A fuera esta Katajisto. Le he dicho que estabas ocupado, pero insiste en entrevistarse contigo.

-No quiero ver a nadie. Anula todas mis citas.

-¿Y que le digo a Katajisto? Esta muy alterado, Theon

-Lo veré mañana.

Toma su celular y llama al hotel Sokos Tammer

-La habitación de la señorita Ria Virta.

Espera un largo minuto.

-No responden, señor.

-¿Le puede dejar un mensaje?

-Dígame

-Dígale que ha llamado Theon McInsane

-¡Señor McInsane! Perdone, no había reconocido su voz. Tiene un mensaje de la señorita Virta. Le ha dejado su número de celular esta mañana.

-Bien.

Theon apunta el número y cuelga. Se endereza en su asiento y reflexiona sobre que hacer a partir de ese momento. Siente confusión. Su padre no era su padre, su madre no era tan religiosa como siempre había aparentado, y había tenido un padre biológico que no llego a conocer. <<Y esta lo de la herencia>>. Resopla. En realidad el dinero le da igual. La empresa va viento en popa y, con ello, tiene todo lo que puede desear. Nunca ha sido codicioso. Quizá, reflexiona, debe rechazar la herencia y olvidarlo. Como si nunca hubiera existido. Nadie sabe nada. <<Lo que no se conoce, no existe>>.

Llama a Ria.

-Hola.

-¿Qué tal Theon?

-Bien. Algo cansado. Anoche hice mucho ejercicio.

Al otro lado de la línea suena una carcajada.

-Los dos hicimos mucho ejercicio.- Puntualiza Ria. –Mañana me voy. ¿Nos vemos esta tarde?

-¿Y ahora?

-Podríamos comer en el hotel. En mi habitación.

-No se. Tengo una reunión esta tarde.

Theon necesita olvidar.

-Estarás para la reunión.

-De acuerdo. A la una y media.

Cuelga satisfecho. El sexo siempre es una terapia para sus problemas. Una sesión en la cama y las preocupaciones desaparecen, sus hombros se relajan, su karma se reconstituye. El placer del cuerpo y el alma a través de las sensaciones  erógenas, de las caricias, de los jadeos.

Se excita. <<Es muy pronto>>, piensa. Luego recuerda a su madre y al amante. Abrazados en la fiesta. <<¿Dónde lo harían? En aquellos años era muy difícil encontrar un lugar para encuentros libidinosos>>, supone <<¿Una pensión?>>.

Quiere borrarlo de su memoria. No puede soportar la idea de su made acostándose con un hombre. ¡Su madre! La mujer de la misa semanal, la mujer que rezaba con él cada noche, la mujer que le preparo su boda con una buena chica, la mujer que le critico mil veces por su divorcio. <<No es justo>>. Ahora no puede echárselo en cara. No esta en disposición de recriminarle una vida falsa, una mentira, una enorme mentira.

Levanta el teléfono.
-Salgo, Majia. Volveré esta tarde a las cinco y media.

-Acaba de llegar mi sustituta. Me gustaría presentártela.

-De acuerdo. Pasa un momento.

La secretaria se adentra seguida de una joven. Theon le supone unos veinte pocos años. No se fija demasiado en su rostro. Lleva lentes. Eso si lo ve. Camisa abotonada hasta el cuello, saco de líneas rectas, pantalón, zapato bajo. <<Perfecta secretaria>>. No quiere tentaciones a diez metros de su escritorio.

-Enkeli Lehtinen, Theon.

-Señor McInsane.- Le tiende la mano tímidamente y Theon se levanta, sonríe, cálido. Obvia la mano y la besa en las mejillas. No puede ser demasiado cariñoso en cualquier circunstancia.  

-Theon, por favor. Si vas a trabajar para mi, quiero que me tutees.

La volvió a mirar.

-Buena elección, Majia.

-¿Cuándo empieza?

-Mañana.

********

Ria esta tumbada sobre la cama. Indecente. Las sabanas revueltas a un lado, ella bocabajo, ofreciéndole a Theon un trasero obsceno, carnal. Theon la contempla desde la puerta del lavabo. Acaban de hacer el amor. Pero Theon esta preparado otra vez. La observa con ojos lascivos. Ella se vuelve y le sorprende mirándola.

-¿Te has quedado con ganas?

Se ríe.

-Siempre tengo ganas.

-Ven.- Le señala un lado la cama. –Aquí.

Theon, obediente, no se hace esperar. Ria lo examina al acercarse. <<Es un Dios>>, piensa. Se fija en su porte atlético, en sus abdominales de chocolate blanco, en su pene erecto de nuevo, y se siente dichosa. Tiene un juguete para ella sola. Se arrodilla en la cama y luego se sienta al filo. Él se coloca delante.

-¿Qué quieres?- Le pregunta con voz rasgada.

Ria sonríe. Le agarra el miembro y lo masajea de arriba abajo. Despacio. Con deliberada lentitud. Lo huele. Huele a sexo de hombre. Siempre le ha excitado ese olor. Lame el glande una vez. Se retira y busca sus ojos con la mirada. Quiere disfrutar de su deseo, reconocer sus ansias. Él le dedica una suplica muda.

-Tienes un bombón aquí.- Le dice, acariciándoselo. –Que hermosa.

Saliva y se humedece al mismo tiempo. Acerca su boca de nuevo y se la introduce. Primero el glande. Se entretiene en él. Lo chupa, lo lame. Lo extrae, lo mete. Theon se muerde los labios y ronronea. Ria no deja de masajearlo. Lo introduce aun más en su boca. Un poco más. Otro poco. Es grande. Es largo. Lleva la otra mano a sus testículos. Y los masajea hasta hacerle jadear.

-Que bueno.

Ria sigue con su mete-saca. Disfruta de él. Se imagina que su boca es su vagina, y que esta siendo penetrada. Lentamente. Rápidamente. Theon también lo disfruta. Ella alza la vista y se fija en sus gestos. Mantiene los ojos cerrados y los labios entreabiertos. Se vuelve a humedecer.

Ya a gozado dos veces. Una antes del almuerzo y otra después. Pero quiere otro orgasmo. Necesita otro orgasmo. Se lleva una mano a su sexo. Entretanto, continua proporcionándole placer a Theon. Roza su clítoris con dos dedos. Los mueve en círculos. Su lengua continúa lamiendo el miembro de Theon. Uno de los dedos se adentra en su vagina. Entra y sale, mientras el otro juguetea con su botoncito. Esta excitada. Intuye el orgasmo. El suyo. También el de Theon, que jadea.

Aprieta la base del pene, acelera sus movimientos con la boca y se impone el mismo ritmo en el clítoris. Se abre de piernas. Theon dobla un poco las rodillas. Siente venir el momento. Ria apresura la oscilación de sus labios y su mano. También el mete-saca de sus dedos. Se aprieta la mano contra la entrepierna. Lo siente llegar. Sube y baja la mano alrededor del miembro de Theon.

-Ahora, si, ahora.- Dice de repente él.

Aparta la boca un par de centímetros, imprime un movimiento aceleradísimo a su mano. Y él conquista su orgasmo, soltando su semen. Ria, que no había dejado de mover sus dedos, alcanza el suyo.

-Esto es la gloria.- Dice al poco, con la respiración entrecortada. –Esto es la gloria.

********

Theon se acaricia el mentón. Ha llegado pronto a su despacho después de todo. No ha decidido que hacer. Le repugna la idea de cobrar una herencia, sea cual sea la cantidad, del hombre que traiciono a su padre. Y se acostó con su madre. ¿Realmente la quería o solo fue un pasatiempo? Ese hombre era un indigno. Theon no ha sido nunca un buen católico, quizá por rebeldía contra su madre. Pero siempre ha respetado el matrimonio de los demás, incluso el suyo propio. Jamás le fue infiel a Helena.

Aun cuando supo que se acostaba con el entrenador de tenis.

Se levanta malhumorado. Toma aire y lo expulsa lentamente. Su karma no es ese. Debe reencontrar el equilibrio. Aguanta la respiración. La suelta. Inspira de nuevo. <<Se trata únicamente de la fabrica de semen, solo eso. El facilitador del esperma. No fue otra cosa ese hombre>>.

Suena el teléfono.

-El señor Perreti ha llegado.

Se toma un momento. Le dirá que no. No quiere saber nada de ese señor.

-Que pase.

-Buenas tardes.

Con un ademan, Theon le indica que se acomode.

-¿Se encuentra bien?

-He tenido días mejores. Pero uno no puede elegir, ¿Verdad?.- El abogado lo admite con un cabeceo. –Quiero que sepa una cosa antes de nada. No deseo nada. No necesito dinero ni propiedades ni nada. Estoy bien como estoy.    

-No le he hablado aun de cifras. Pero son muchos ceros…

-No me interesa.

-Creo que usted tiene derecho a saber que rechaza.- Theon va a replicar cuando el abogado le interrumpe. –Mire, señor McInsane, no me andaré por las ramas. La última voluntad de mi cliente fue legarle a su único hijo su patrimonio, y mi trabajo es trasmitírselo.

-Muy bien, ya lo ha hecho. Lo deslindo de explicarme los detalles.- Theon se levanta de su asiento. Sonríe. –Nadie puede obligarme a oír, y mucho menos a aceptar, nada que provenga de ese hombre.

-Es su padre.
-¡Mi padre, señor Perreti, murió hace tres años!.- El abogado se levanta. Ninguno de los dos sabe que hacer. Acto seguido, hasta que Theon reacciona. –Me temo que esta conversación ha terminado. Lamento que haya hecho un viaje tan largo para nada.

El abogado se estira el traje, lo mira una ultima vez y luego se dirige a la puerta. Toma el pomo, pero antes de abrirla se vuelve.

-Estaré en Tampere dos días más. Su secretaria sabe donde encontrarme.

-No será necesario.

Después de atravesar la puerta, Theon se derrumba en su asiento. Siente que ha tomado una decisión muy difícil. No quiere tener nada que ver con el dinero del hombre que dice era su padre, pero sobre todo lo que no quiere es saber mas acerca de él. Ni conocer su vida. No esta dispuesto a arriesgarse a conocerlo y perdonarlo. <<Se acabo>>.

********

A la mañana siguiente Theon apenas ha descansado. Se paso la noche despierto. Buscaba fotografías, documentos, cartas de su madre. Cuando vendieron la casa de sus padres, dividieron sus objetos personales entre él y su hermana. A ella le tocaron las joyas y boberías que a Theon no le interesaban, y él se quedo con cajas y cajas de papeles. En la mayor parte de los casos se trataba de documentos de la empresa. Pero también había fotografías y cartas personales. Sin embargo, nada acerca de ese hombre. <<¿Cómo estuvo tan ciego? ¿Jamás sospecho?>>.

Llaman al teléfono.

-El señor Katajisto esta aquí. ¿Le hago pasar?

A Theon no le apetece hablar de estados financieros, de proveedores, facturas, clientes…

-Dile que venga mañana

-Theon.- Su secretaria baja la voz. –No le puedo decir eso. Hace dos días que quiere hablar contigo.

-Majia, no tengo ganas. Hoy no me encuentro bien. Dale cualquier excusa por favor.

Theon cuelga. <<Faltaría más>>.

Ahora el empleado rebelde. ¿Por qué se le vuelve todo en contra? Hace meses que le iba de maravilla. Una mujer cada día, el negocio a buen ritmo. <<No podía durar>>.

De pronto la puerta se abre.

-¡… Tengo que verlo!

Un hombre intenta acceder a su despacho. Su secretaria trata de impedírselo.

-¡Es vital! Señor McInsane…- El hombre consigue introducir la cabeza a través de la rendija.

Theon se levanta y se acerca hasta la puerta.

-¡Katajisto, que demonios esta haciendo!

La secretaria se aparta y la puerta se abre de par en par.

-Perdone, señor McInsane. Es de vida o muerte. Tengo que hablar con usted.

A Theon le parece que este hombre no esta en sus cabales.

-¡¿Esta loco?! ¿Cree que son formas?

-Theon, intente detenerlo.

-Esta bien, Majia. Vamos a ver, Katajisto ¿Te vas a portar bien?

Katajisto se defiende.

-Concédame un minuto.

-Pasa y siéntate.- Se dirige a su secretaria –Trae una botella de agua.

Los dos se acomodan ante la mesa de Theon. Katajisto no deja de dar vueltas a un bolígrafo.

-Vamos, ya puedes hablar. ¿Qué es eso tan importante?

-Juho…, el señor Järvensivu…- Se toca el labio un par de veces. –No se como empezar.

-Por el principio, Katajisto.

-Hace dos meses descubrí un error en las cuentas. Al principio pensé que faltaban unos apuntes o que algunas inversiones habían resultado con perdidas. Lo consulte con Järvensivu y me dijo que no me preocupara.- <<¡Y que haces aquí entonces>>, se pregunta Theon. –Así que no lo hice. Pero volví a detectar errores. Poco a poco unas cuentas perdían dinero a favor de otras, y estas luego desaparecían…  

-¡¿Qué estas diciendo?!

-Alguien traspasaba cantidades de dinero a cuentas nuevas, que luego se cerraban.

-Pero es imposible.

-No lo es. Investigue buscando la fuente de esas transferencias, y descubrí que se sucedían desde hace dos años.- Katajisto le devuelve una mirada cargada de miedo. –Han desaparecido una enorme cantidad de dinero señor McInsane.

Theon no se puede contener.

-Eso es imposible. Eso es imposible ¿De cuanto estamos hablando?

Katajisto desvía la vista hacia su bolígrafo.

-¡¿De cuanto hablamos?!

-Casi ocho millones de euros.

Su jefe golpea la mesa.

-¡Imposible! No tenemos tanta liquidez. Ni con todo el dinero de las cuentas alcanzaríamos esa cifra.

Katajisto lo ratifica.

-Llevamos varios meses sin pagar a los proveedores.-  Theon palidece. –De ahí proviene ese dinero. Esta perdido. Su empresa en quiebra. Los proveedores sin cobrar.  Su vida en la ruina. Un centenar de empleados en la calle.

-¿Cómo… como ha podido pasar?

-Alguien ha maquillado las cuentas y ocultado los requerimientos de pago a los proveedores.

-Katajisto, dime la verdad…¿Es una broma, verdad?

Katajisto niega con la cabeza…

-¡¿Dónde esta Järvensivu?! Quiero verlo inmediatamente.
Levanta el teléfono.

-No lo encontrara.

Theon le mira, aun con el teléfono en la mano.

-Desaparecio hace tres días.- Suspira. <<Ya es hora de contarlo>>. –Cuando lo descubri, me enfrente a él. Le conte punto por punto lo que sabia, que era todo, excepto quien o quienes habían sido los causantes de este robo. Me pidió la documentación que había reunido. Toda. Y me dijo que hablaría con usted inmediatamente.

-¿Eso cuando fue?

-Hace cinco días?

-¿Cinco días?

-Al día siguiente de hablar con él, no vino a la oficina. Supuse que había ido directamente a contárselo. Espere toda la mañana y no volvió. Tampoco al día siguiente.- Saco su celular. –Le llame.- Le mostro el registro de llamadas: cincuenta y un intentos. -El teléfono estaba desconectado. Fue en ese momento cuando decidí hablar con usted.- La empresa esta en la tuina.    

¡Ocho millones de euros!

-Lo siento, señor McInsane. Quise advertirle antes…

Theon abandona su silla y se acerca a la ventana. Después de un minuto, vuelve los ojos a su empleado.

-No te preocupes, Katajisto. Lo has hecho muy bien.

-¿Y ahora que?

<<¿Por qué ha cambiado todo de pronto?>>. Tiene una vida. Una buena vida. Ahora no le quedara nada.

-¿Y ahora que?.- Le insiste Katajisto.

-Me pondré en contacto con la policía.- Theon habla con los ojos perdidos en la ventana. –Querrán interrogarte.

-Entiendo.- Katajisto se levanta.

-Va a ser… un escándalo.

-Lo se.

El empleado sale, dejando a Theon abatido. Ocho millones de euros. ¿De donde puede sacar semejante cifra de dinero? Ningún banco estaría dispuesto a financiarlo tras una estafa de estas características. En cuanto lo sepan, le cerraran las puertas en todas las entidades bancarias y, automáticamente, los clientes dejaran de hacer efectivos sus pagos. Esta en la ruina.

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